Oliver Blume tiene un audaz plan para acelerar el renqueante motor de Volkswagen. El consejero delegado del fabricante de coches, valorado en 39.000 millones de euros, aspira a reducir a la mitad su gama de modelos, cerrar fábricas y recortar costes, incluidos 100.000 empleos. La esperanza es que esto pueda duplicar su flojo margen operativo incluso si las ventas se estancan. Sin embargo, los resultados más recientes de la compañía alemana apuntan a un sector del automóvil que se deteriora con rapidez y resulta impredecible, lo que podría dificultar aún más el cumplimiento de los objetivos de Blume.
Su audaz plan de recortes choca con un mercado que se deteriora más rápido de lo que puede reducir costes
Oliver Blume tiene un audaz plan para acelerar el renqueante motor de Volkswagen. El consejero delegado del fabricante de coches, valorado en 39.000 millones de euros, aspira a reducir a la mitad su gama de modelos, cerrar fábricas y recortar costes, incluidos 100.000 empleos. La esperanza es que esto pueda duplicar su flojo margen operativo incluso si las ventas se estancan. Sin embargo, los resultados más recientes de la compañía alemana apuntan a un sector del automóvil que se deteriora con rapidez y resulta impredecible, lo que podría dificultar aún más el cumplimiento de los objetivos de Blume.
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