El Día D original fue una sucesión de desembarcos aliados en las costas francesas que anticipó el final de la Segunda Guerra Mundial. El llamado “Día D económico” del secretario del Tesoro de EE UU, Scott Bessent, en cambio, apenas consigue salir de la playa. En una rueda de prensa muy esperada, celebrada el pasado lunes, Washington puso en marcha lo que bautizó como Operación Economic Outcast (paria económico), que incluye en la lista negra a casi 60 entidades vinculadas a Irán y amplía las actividades que pueden exponer a las empresas extranjeras a futuras sanciones. Poco tiene que ver con toda la expectación previa.
Las medidas anunciadas por el Tesoro sobre Teherán se quedan muy por debajo de la expectación que habían generado
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
Las medidas anunciadas por el Tesoro sobre Teherán se quedan muy por debajo de la expectación que habían generado

El Día D original fue una sucesión de desembarcos aliados en las costas francesas que anticipó el final de la Segunda Guerra Mundial. El llamado “Día D económico” del secretario del Tesoro de EE UU, Scott Bessent, en cambio, apenas consigue salir de la playa. En una rueda de prensa muy esperada, celebrada el pasado lunes, Washington puso en marcha lo que bautizó como Operación Economic Outcast (paria económico), que incluye en la lista negra a casi 60 entidades vinculadas a Irán y amplía las actividades que pueden exponer a las empresas extranjeras a futuras sanciones. Poco tiene que ver con toda la expectación previa.
El ruido de sables sancionador no es poca cosa. El paquete de Bessent abarca desde operadores de la flota en la sombra y navieras hasta redes de aprovisionamiento que sostienen los programas de misiles y nuclear de Irán. El Tesoro también amplió el riesgo de sanción a sectores como el transporte marítimo, la aviación, la tecnología, el oro y los activos digitales, y afirmó sin rodeos que las entidades que operen con Irán perderán el acceso al sistema financiero estadounidense. Pero, después de tanta antesala, los inversores esperaban algo mayor y sin precedentes.
Si Bessent y el presidente de EE UU, Donald Trump, hubieran querido estar a la altura de su propia retórica, según Tom Keatinge, director del Centre for Finance and Security del Royal United Services Institute, podrían haber apuntado a una gran entidad financiera china o emiratí de las que ayudan al régimen iraní a mover dinero por el mundo. Al fin y al cabo, China concentra el 90% de las exportaciones de petróleo iraní, que generaron unos 36.900 millones de euros para Teherán en 2024. Un informe del propio Tesoro estadounidense, publicado el año pasado, detectó por su parte 7.370 millones de euros en flujos vinculados a Irán en 2024 a través de Emiratos y otros centros financieros de Asia.
Un movimiento así puede estar todavía por llegar: Bessent dijo que esperaba que una “gran entidad financiera” fuera sancionada antes de que termine esta semana. Pero no sorprende demasiado que siga siendo una hipótesis. Aunque esa acción podría obligar a Pekín o a Abu Dabi a elegir entre acomodarse a Teherán y preservar el acceso al sistema del dólar, también expondría a EE UU a represalias chinas sobre las exportaciones de tierras raras y enfriaría notablemente las relaciones con un aliado clave del Golfo.
Emiratos, una de las puertas comerciales más importantes de Irán, ya ha dado señales de estar dispuesto a recortar sus lazos comerciales y financieros. Pero eso puede no lastrar de forma sustancial a Teherán. Como señalan los halcones del think tank Foundation for Defense of Democracies, una acción contundente exigiría obligar a los bancos emiratíes a identificar a los titulares reales de las sociedades pantalla que ocultan sus vínculos con el régimen. Dado que eso podría chocar con el papel de Dubái como plaza financiera, no es algo que Abu Dabi vaya a aceptar a la ligera.
Washington ya cuenta con un arma eficaz contra los ingresos petroleros de Irán: el bloqueo militar que ha vuelto a imponer. Según la firma de seguimiento marítimo Kpler, desde mediados de julio no se ha detectado el paso de ningún superpetrolero con crudo iraní por el estrecho de Ormuz. Si el grueso del daño financiero ya se ha infligido por otras vías y Bessent sigue conteniendo los golpes, cabe preguntarse para qué sirve realmente el “Día D económico”.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Archivado En
Feed MRSS-S Noticias
