La economía española lleva luciendo en los últimos años un sólido expediente académico, hasta el punto de situarse de forma sistemática entre las primeras de la clase en cada examen al que es sometida por las principales instituciones internacionales. Los indicadores avalan esa evaluación: en un entorno de incertidumbre, el producto interior bruto (PIB) crece por encima del resto de los grandes de Europa, la tasa de paro sigue bajando, el número de trabajadores continúa batiendo récords y las finanzas públicas se mantienen a raya. El malestar, sin embargo, campa en la calle. Literalmente. Los hogares ahora se ven presionados por la subida de los precios de los alimentos, de la energía y sobre todo de la vivienda. La segunda jornada del foro CREO, organizado por Cinco Días y Prisa Media, ha servido para debatir ampliamente sobre los grandes canales por los que deberían circular esas mejoras de la economía hasta llegar a los hogares: las pensiones, los salarios o las ayudas sociales. Y el precio de la vivienda. “Vivienda, vivienda, vivienda”, ha dicho nada más llegar el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy.
El Gobierno pide a las empresas que suban salarios, pero el PP lo vincula a la productividad. Las compañías se arman para más subidas de precios por conflictos y el clima
La economía española lleva luciendo en los últimos años un sólido expediente académico, hasta el punto de situarse de forma sistemática entre las primeras de la clase en cada examen al que es sometida por las principales instituciones internacionales. Los indicadores avalan esa evaluación: en un entorno de incertidumbre, el producto interior bruto (PIB) crece por encima del resto de los grandes de Europa, la tasa de paro sigue bajando, el número de trabajadores continúa batiendo récords y las finanzas públicas se mantienen a raya. El malestar, sin embargo, campa en la calle. Literalmente. Los hogares ahora se ven presionados por la subida de los precios de los alimentos, de la energía y sobre todo de la vivienda. La segunda jornada del foro CREO, organizado por Cinco Días y Prisa Media, ha servido para debatir ampliamente sobre los grandes canales por los que deberían circular esas mejoras de la economía hasta llegar a los hogares: las pensiones, los salarios o las ayudas sociales. Y el precio de la vivienda. “Vivienda, vivienda, vivienda”, ha dicho nada más llegar el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy.
El clima de precampaña electoral se ha trasladado este jueves al atril del foro, que ha podido escuchar las distintas ópticas de varios ministros del PSOE y Sumar y de uno de los hombres fuertes de la dirección del PP. El relato más triunfalista ha venido de la mano de la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz. La también portavoz del Gobierno ha contrapuesto la receta aplicada ante la Gran Recesión, que se basó en una austeridad que deprimió la economía durante diez años, a la adoptada durante la pandemia. “Podría haber sido otra década perdida, pero tardamos solo 15 meses en recuperarnos”, ha apuntado, refiriéndose al impulso público con los ERTE y las ayudas a empresas. Mariano Rajoy cuando presidía el Gobierno ansiaba una España con más de 20 millones de afiliados a la Seguridad Social. Al dejar Gobierno, el país apenas recuperaba los 19 millones. Hoy supera los 22,3 millones de trabajadores. “Es una cifra que no se había alcanzado nunca”, ha relatado Saiz.
La fortaleza del mercado laboral es incontestable. Según Óscar Arce, director general de Economía del Banco Central Europeo, incluso ha sido una de las bazas del continente para ir superando todos los shocks que viene sorteando desde que, en 2020, estallase la pandemia. La cuestión es si esa gran vía de transmisión de rentas, el empleo, ha logrado que la prosperidad que reflejan los grandes datos llegue a la población. “España tiene un reto: mejorar los salarios”, ha terciado la vicepresidenta segunda y titular de Trabajo, Yolanda Díaz. El mensaje de Díaz ante los empresarios ha sido similar al que, el pasado mes de junio, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, les trasladó en Barcelona: con nuestro gobierno no les va mal, así que suban sueldos. “Hago un llamamiento a las empresas, con todo el cariño, a que mejoren los salarios”, ha insistido Díaz. Antes de su intervención, Bustinduy había formulado la misma demanda con datos: en 2025, las empresas cotizadas batieron récords al ganar 71.000 millones, de los que repartieron 29.000 millones en dividendos. “Tienen que subir los salarios, porque los márgenes empresariales están en récords históricos”, ha argumentado.
Ese mensaje sin duda resonará en la patronal en un trimestre en el que España no solo encara una huelga general y una convocatoria electoral que decidirá el signo del próximo Gobierno. Ya este mes, patronales y sindicatos negocian convenios para los próximos años que afectan a cientos de empresas y miles de trabajadores. Los comités de empresa han empezado ya a mover ficha en sectores como en el de la gran distribución, en el que piden una subida del 18% en tres años para compensar la inflación. “Para que suban los salarios, es importante que crezca también la productividad. Si no, no hay forma sostenible de hacerlo”, ha avisado el vicesecretario de Economía del PP, Juan Bravo, quien ha criticado que “España crezca sumando y no multiplicando”.
El dirigente económico del PP ha incidido sobre todo en el tamaño de las empresas. El dirigente popular ha señalado que en Alemania las grandes compañías emplean a la mitad de los trabajadores y las microempresas, a uno de cada cinco. En España, uno de cada tres empleos está en una compañía pequeña. “Crecer se castiga”, ha considerado Bravo, que ha recuperado un estudio de Fedea que señala que existe una cantidad “desproporcionadamente elevada” de empresas de 49 trabajadores. Es decir, que se quedan a las puertas de convertirse formalmente en grandes por las obligaciones que se les impone. “Cruzar la barrera de los 50 [empleados] les supone nuevas obligaciones fiscales y laborales. Queremos poner fin al concepto del trabajador 49”, ha remachado.
En la segunda jornada del foro CREO ha planeado de nuevo la otra gran fuente de rentas de los españoles: las pensiones. Y con la actual estructura de población, cada vez adquirirá más relevancia. Fernando Campos, consejero delegado de DKV, recordó que en 2050 el 30% de la población tendrá más de 65 años, frente al 20% actual. Con 9,5 millones de pensionistas pendientes de cómo van a subir sus ingresos, esas prestaciones se erigen como uno de los principales asuntos de cualquier campaña. Lo fueron ya en la de 2023, cuando el candidato del PP, Alberto Núñez Feijóo, se vio atrapado por una polémica sobre la revalorización de las pensiones en una entrevista a TVE. Este miércoles, la portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz, expuso que debe reformarse el sistema porque “va a petar”. Y este jueves, Díaz, con unas palabras con aires de fin de ciclo, ha advertido : “No comparto para nada la política económica del señor Feijóo y el señor [Alberto] Nadal. Imagínense, con una inflación del 4,9%, vincular pensiones y productividad. Cuidado con las propuestas que se están formulando desde el PP”.
La mecha que ha encendido este fuego social ha sido, sin embargo, el coste de vida y la vivienda, que han motivado la convocatoria de una huelga general para el 11 de noviembre. Las tensiones geopolíticas, de nuevo, han aupado los precios. “Los conflictos de Oriente Medio y Ucrania hacen que Europa sea muy vulnerable por su dependencia a los combustibles fósiles”, ha recordado la vicepresidenta tercera y ministra de la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen. A ello se unen los episodios climáticos extremos. “Van a seguir”, ha advertido Sergio Vázquez Torrón, presidente de Ineco. A corto plazo, los ministros que han acudido al foro han apostado por el escudo social. A largo, por seguir desarrollando las energías renovables, que ya suponen más del 50% de la generación de electricidad.
En un mundo propenso a sufrir continuos shocks económicos y geopolíticos, las empresas llevan tiempo armándose. “Esta nueva crisis llega tras muchos años de transformación de Iberia; nos afecta sí, pero nos pilla en buena forma”, ha afirmado la directora comercial, desarrollo de red y alianzas de Iberia, María Jesús López. Y otras buscan nuevas oportunidades a medidas que surgen nuevos desafíos, como la inteligencia artificial. “Hay todo un mundo entre la defensa y el de la seguridad privada que es un poco gris y creemos que ahí hay una oportunidad para expandir nuestras capacidades y ayudar en esa actividad”, ha afirmado Antonio Rubio, secretario general en Prosegur.
Pero dejando por un momento los números del FMI y escarbando en los del CIS, vuelve a aparecer la vivienda como principal problema de los ciudadanos. “Es la gran fábrica de desigualdad”, ha afirmado Yolanda Díaz. Vale la pena levantar la vista del PIB. Al fin y al cabo, el FMI mide la economía analizando las grandes cifras, pero los ciudadanos lo hacen mirando cuánto les queda en sus bolsillos a final de mes.
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