“Aprende a programar” lleva mucho tiempo siendo un consejo frívolo dirigido a los trabajadores de la vieja economía que perdían su empleo. Ahora, la IA amenaza a los programadores. Aunque la tecnología es nueva, el patrón no lo es.
Muchos de quienes pierdan su empleo por la IA verán reducirse su nivel de vida, y la ventaja de trabajar en el sector puede bajar, pero la sociedad se hará más rica
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
Muchos de quienes pierdan su empleo por la IA verán reducirse su nivel de vida, y la ventaja de trabajar en el sector puede bajar, pero la sociedad se hará más rica

“Aprende a programar” lleva mucho tiempo siendo un consejo frívolo dirigido a los trabajadores de la vieja economía que perdían su empleo. Ahora, la IA amenaza a los programadores. Aunque la tecnología es nueva, el patrón no lo es.
El porcentaje de trabajadores de EE UU en la industria manufacturera alcanzó su máximo, cerca del 40% de la fuerza laboral no agrícola, en la Segunda Guerra Mundial. La importancia relativa del sector fue cayendo a medida que crecían la producción y el empleo en los servicios. Así, la proporción de la población que trabaja en una fábrica cae con constancia desde 1979. La producción económica de la industria, empero, sigue aumentando. El mismo patrón se observó en la agricultura, aunque en una escala temporal mucho más larga. El resultado neto es que la sociedad se volvió más rica: cada trabajador que permaneció en estos sectores se hizo más productivo, mientras otros se desplazaban hacia oportunidades más prometedoras.
Claro, estos cambios no son agradables. La concentración de las explotaciones agrícolas y la reducción del número de personas que trabajan en ellas han convertido amplias zonas de la América rural en pueblos fantasma. El trasvase entre sectores también puede conllevar una penalización. En las manufacturas, los trabajadores de producción reciben una prima salarial del 4% respecto al conjunto de los trabajadores no industriales, según un estudio de la Fed de Cleveland. Pero esa prima solía ser mucho mayor. En 1907, los empleados cualificados de la industria ganaban el doble que los no cualificados, según el censo. En el sector tecnológico, el salario anual mediano duplica la media de EE UU, de acuerdo con datos oficiales. Así, muchos de quienes pierdan su empleo en tecnología verán reducirse su nivel de vida, y la ventaja de trabajar en el sector puede bajar.
Aun así, las personas son adaptables. Aunque políticos y votantes suelen profesar lealtad a patrones del pasado, parecen interiorizar estos cambios. Cuatro de cada cinco encuestados por YouGov en 2024 afirmaron que EE UU estaría mejor si más gente trabajara en la industria, pero el 73% aseguró que, a título personal, estaría peor haciéndolo. Algún día, quizá, una nueva generación de terapeutas de mascotas o sumilleres del aire lunar soñará con el trabajo honrado en cubículos, picando código.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías
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