El fondo soberano de Noruega, el mayor del mundo con casi dos billones de activos de patrimonio, ha propuesto una drástica reducción de la deuda pública en su cartera para aumentar sus posiciones en deuda de mayor riesgo. La medida, expuesta por el gestor del fondo al ministerio de Finanzas del país, supondrá un recorte de entorno a 100.000 millones en bonos de Estados soberanos, en gran parte estadounidenses, y llega en un momento en que las dudas de los inversores han llevado el tipo de interés de estos bonos (que cotiza a la inversa del precio) a máximos en varias décadas.
El gestor del fondo, con dos billones en activos, plantea un tijeretazo de 100.000 milllones a su cartera de bonos estatales, que afectará sobre todo a activos de EE UU
El fondo soberano de Noruega, el mayor del mundo con casi dos billones de activos de patrimonio, ha propuesto una drástica reducción de la deuda pública en su cartera para aumentar sus posiciones en deuda de mayor riesgo. La medida, expuesta por el gestor del fondo al ministerio de Finanzas del país, supondrá un recorte de entorno a 100.000 millones en bonos de Estados soberanos, en gran parte estadounidenses, y llega en un momento en que las dudas de los inversores han llevado el tipo de interés de estos bonos (que cotiza a la inversa del precio) a máximos en varias décadas.
Norges Bank Investment Management, organismo gestor de un gigante cuya propiedad es del Estado noruego, no propone aumentar la exposición a la Bolsa u otros activos, sino sustituir por otro tipo de renta fija estos títulos de deuda pública, que pasarían de suponer el 70% de la cartera al 50%.
Con los datos proporcionados por el fondo, actualmente, la renta fija supone un 26% de la cartera total, 592.000 millones de dólares, algo más de medio billón de euros. De esta cantidad, 412.000 millones de dólares son deuda pública (69,5%). Un recorte al 50% implicaría una rebaja de 100.000 millones, rebaja que afectaría sobre todo a deuda estadounidense, que supone el 52% de los bonos soberanos, por delante de Japón, Canadá y Alemania. La entidad tiene 10.000 millones de deuda española, según los datos a cierre de junio.
“Una proporción del 50% en deuda pública proporciona un margen cómodo respecto al límite superior estimado de las necesidades de liquidez y reduce el riesgo de un impacto significativo en el mercado en caso de un episodio de tensión de liquidez”, señaló Norges Bank en la carta.
El anuncio llega, precisamente, cuando inversores de todo el mundo empiezan a exigir más rendimiento a la deuda soberana para compensar el riesgo de mayor inflación a largo plazo, dudas sobre los presupuestos públicos y la competencia de las emisiones de deuda de las grandes empresas tecnológicas. La rentabilidad del bono estadounidense a 10 años superó el lunes el 4,75% por primera vez desde enero de 2025, ya que el encarecimiento del petróleo refuerza las expectativas de que la Reserva Federal vuelva a subir los tipos de interés, y la deuda a 30 años está en niveles de 2007. También distintas referencias de la zona euro, Reino Unido y Japón marcan máximos en sus tipos en varias décadas.
La subida de los tipos de interés y la caída de los precios de la renta fija están provocando pérdidas en las carteras de los grandes tenedores de estos títulos, como el fondo noruego, otros inversores institucionales o los bancos centrales de China y Japón, que depositan en estos activos sus reservas de dólares. Además, estos activos son la referencia para los préstamos a empresas y ciudadanos en Estados Unidos. Así, el Tesoro de Estados Unidos, de hecho, ha modificado su estrategia para recomprar deuda a largo plazo, medida que el mercado ha interpretado como un mecanismo para contener el alza de los intereses, clave para el mercado hipotecario, a apenas dos meses de las elecciones legislativas. La medida no ha logrado calmar las aguas.
“NBIM no está haciendo una valoración directa sobre la sostenibilidad fiscal de Estados Unidos”, dijo a Bloomberg Kenneth Crompton, responsable de estrategia de tipos de National Australia Bank. “Su argumento es que ya posee suficiente deuda pública para cubrir sus necesidades de liquidez y que un inversor con un horizonte a largo plazo debería obtener una gama más amplia de primas de riesgo en renta fija”.
El gestor del banco plantea sustituir la deuda pública con titulizaciones hipotecarias y deuda ligada a gobiernos, activos que gozan de similar calidad crediticia y mejor rentabilidad. “Los bonos están garantizados por Fannie Mae, Freddie Mac y Ginnie Mae, y su calidad crediticia es similar a la de los bonos del Estado estadounidense. Históricamente, este segmento ha ofrecido una prima de riesgo relacionada con el riesgo de amortización anticipada”. El fondo no prevé recortar su exposición al dólar, según Financial Times.
En enero, el ministro de Finanzas noruego, Jens Stoltenberg, dijo que no veía motivos para que el fondo soberano abandonara los mercados estadounidenses, preguntado por las tensiones geopolíticas relacionadas con Groenlandia, territorio danés que Donald Trump aspira a convertir en estadounidense. En su comunicado, Norges Bank también propuso que la deuda pública se ponderara por valor de mercado y no por producto interior bruto, “ya que los elevados niveles de deuda pública son ahora una característica general de las economías desarrolladas, y no una característica distintiva de unos pocos países”.
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