La crisis de Irán ha sido, en conjunto, negativa para las aerolíneas europeas. Pero algunas han tenido viento de cola, gracias a los viajeros entre Europa y Asia que evitan los centros de conexión de Oriente Próximo y optan por hacer escala en Fráncfort o Helsinki.
La crisis de Irán perjudica en conjunto a las firmas del Viejo Continente, pero favorece a algunas como Finnair o IAG
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
La crisis de Irán perjudica en conjunto a las firmas del Viejo Continente, pero favorece a algunas como Finnair o IAG

La crisis de Irán ha sido, en conjunto, negativa para las aerolíneas europeas. Pero algunas han tenido viento de cola, gracias a los viajeros entre Europa y Asia que evitan los centros de conexión de Oriente Próximo y optan por hacer escala en Fráncfort o Helsinki.
Finnair, que cotiza pero está controlada por el Gobierno finés, es un ejemplo: ha desarrollado un eficiente centro de conexiones desde y hacia Asia, que supusieron casi dos quintos de su capacidad en 2025. La competencia obvia en muchas de estas rutas incluye grandes firmas del Golfo como Emirates y Etihad. Finnair ha salido beneficiada de la guerra: los ingresos de sus rutas asiáticas crecieron un 20% interanual en el segundo trimestre, señal de una fuerte demanda. Y ha subido más de un 30% en Bolsa. No es la única. Los títulos de IAG, Air France-KLM y Lufthansa también han superado este año a sus rivales de corto radio. La carga es otro punto positivo: la división correspondiente de Lufthansa creció casi un 60% interanual en el segundo trimestre.
No todo ha sido un camino de rosas. Véase Turkish Airlines. Parecían una posible beneficiaria de los problemas del Golfo. Estambul arrebató hace poco a Heathrow el título de aeropuerto con más tráfico de Europa. Aun así, Turkish Airlines cifra el impacto negativo neto de la guerra en unos 900 millones de dólares en el primer semestre, ya que el aumento de las ventas no bastó para compensar factores como la subida del coste del fuel y las perturbaciones en sus rutas.
Luego está la cuestión de cuánto durará esto. Tim Clark, presidente de Emirates, dijo en julio que la firma volaba al 90% de su capacidad y que las cabinas prémium estaban llenas. Los analistas de Barclays también se han mostrado escépticos sobre la duración de esta bonanza y sostenían a principios de julio que la “corta memoria” de los pasajeros y la gran calidad del servicio de las aerolíneas del Golfo harían que volvieran. Finnair optó por no elevar sus previsiones de beneficio operativo al presentar sus resultados semestrales, pese a mejorar su previsión de ingresos.
Por otro lado, los datos de IATA muestran que el tráfico de pasajeros entre Europa y Asia creció un 12,1% interanual en julio, la expansión más fuerte de todas las grandes rutas internacionales. Al menos por ahora, las aerolíneas europeas pueden disfrutar del viento de cola asiático.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías
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