Lo que prometía ser una semana marcada por el alivio terminó convertida en una nueva demostración de la fragilidad del entusiasmo bursátil. La contundente victoria demócrata en las elecciones de mitad de mandato y el brusco descenso del petróleo devolvieron inicialmente el apetito por el riesgo a los mercados, pero el optimismo duró apenas unas horas. El temor a una desaceleración de las inversiones ligadas a la inteligencia artificial desató una fuerte corrección entre los gigantes tecnológicos y borró de un plumazo las ganancias logradas tras el impulso electoral.
El selectivo español sube un 3,8% y se olvida del ruido de la tecnología. El ‘brent’ cae un 17%, el mayor descenso desde la pandemia
Wall Street busca el rebote este viernes, después de que el temor a una regulación más estricta de la inteligencia artificial (IA) en Estados Unidos eliminara miles de millones de dólares de la capitalización y provocara una huida hacia los bonos del Tesoro. Con los ánimos de los inversores estadounidenses más calmados, el mercado tecnológico trata de recuperarse del jueves negro, a pesar de un dato de empleo mejor de lo esperado que impulsa las expectativas de nuevas subidas de tipos en diciembre. Las Bolsas europeas se desmarcan y aún sufren una resaca de ventas, lo que les lleva a perder cerca del 2%, algo menos en el caso del Ibex. El castigo más severo ha sido para Japón y Corea, con pérdidas del 6%. El dólar sube frente a otras divisas, en un movimiento de búsqueda de refugio, y los tipos de la deuda de EE UU suben. El brent, que ha llegado a rozar los 100 dólares el barril, se estabiliza en torno a los 98.
La publicación del dato de empleo de EE UU ha marcado la apertura en Wall Street. El mercado laboral volvió a dar muestras de solidez en octubre, cuando se crearon 165.000 nuevos empleos, frente a los 60.000 de septiembre, y muy por encima de los 59.000 previstos por los economistas. El dato tuvo efecto en la deuda, y la rentabilidad del bono a 10 años repunta 5 puntos básicos hasta el 4,879%, entre expectativas de nuevas alzas de tipos. El Nasdaq busca el rebote y avanza algo más del 1% tras perder un 5,5% la víspera. El S&P 500 por su lado suma un 1,1%.
La volatilidad se ha adueñado de los mercados en la semana de las elecciones de mitad de mandato celebradas en martes. Si inicialmente los inversores celebraron la victoria demócrata en el Congreso y en el Senado porque aceleraría el fin de la guerra en Irán y presionó el brent a la baja, el temor a una regulación más estricta en el sector de los centros de datos eclipsó el optimismo inicial. A pesar de los vaivenes, de lunes a jueves, el Ibex acumula un alza del 3%.
El jueves, la estampida de los inversores de los valores tecnológicos se desató ante dudas sobre el sector de la inteligencia artificial, que ya se encontraba en una situación delicada debido a los interrogantes sobre la rentabilidad de las enormes inversiones en estas infraestructuras. Con la ola azul, aumentan las perspectivas de un frenazo en la instalación de centros de datos, uno de los pilares del bum bursátil de los últimos años. El jueves, el pánico vendedor se materializó en la peor sesión para el Nasdaq desde abril de 2025, con una caída del 5,5%, y el S&P 500 se dejó un 4,35%.
Las caídas se extienden por todos los índices europeos: el Dax alemán baja un 2,3% y el Cac francés, un 1,2%. El Ibex también se ve arrastrado por la corriente vendedora, pese a la ausencia de valores tecnológicos, y baja un 1%. Entre los valores españoles más castigados hoy, Acerinox cae un 3% e Inditex, un 2,4%.
El golpe más acusado este viernes es para los mercados de Japón y Corea del Sur, muy ligados a las empresas de semiconductores. Tokio ha sufrido un descenso del 6%, su mayor caída desde abril de 2025, y Seúl se dejó un 6,2%. El Kospi coreano, que ha perdido un 9,6% en dos días, llegó a suspender temporalmente la negociación. El Nikkei de Japón se sitúa ya un 20% por debajo de su máximo histórico de junio.
Las empresas coreanas fabricantes de chips para inteligencia artificial, Samsung Electronics y SK Hynix, cayeron un 6% y un 9,4% respectivamente. Por su parte, TSMC llegó a bajar hasta un 8,5% en Taiwán, para finalmente cerrar con un retroceso del 4,7%. En Japón, las acciones de Kioxia se desplomaron un 11%, al igual que las de SoftBank —inversor en el sector de la IA—, que también cedieron un 11%.
En Estados Unidos, las acciones de Qualcomm descendieron casi un 10% durante la noche tras no alcanzar las estimaciones de los analistas en ventas de chips para smartphones, añadiendo presión sobre las empresas de semiconductores que ya afrontaban dudas sobre sus elevadas valoraciones y la rentabilidad de las cuantiosas inversiones en infraestructura de IA.
“Es difícil evaluar en este momento si este es el final del rally de la inteligencia artificial. La clave es determinar si la caída se limita al deterioro del sentimiento de los inversores o si acaba provocando un empeoramiento de los beneficios empresariales”, afirmó Kazuki Sawamura, estratega de Shinkin Asset Management en Tokio. “Existe la posibilidad de un fuerte rebote a corto plazo una vez que los factores negativos hayan quedado descontados por el mercado”, añadió.
La preocupación procede no solo de la regulación estatal hacia los centros de datos, sino también por parte de los Estados, especialmente en aquellos donde los candidatos hicieron campaña en contra de proyectos a gran escala. La recién elegida gobernadora demócrata Gina Hinojosa ha pedido una moratoria inmediata para este tipo de proyectos en Texas.
Mientras, los precios del petróleo extienden las ganancias tras las fuertes pérdidas registradas a principios de semana. El brent sube un 1,8% y vuelve al nivel de los 100 dólares el barril, después de haber escalado casi un 4% en la sesión anterior.
La rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense se mantiene en el 4,828% tras las ganancias registradas el jueves. El dólar se aprecia frente a todas las divisas, y cada euro cotiza en torno a 1,1178 dólares.
Tras los recientes castigos, “resulta difícil pensar que podamos simplemente recuperarnos a partir de este punto”, señaló Steve Sosnick, estratega jefe de Interactive Brokers. “Es posible que exista una sobreventa a corto plazo, pero los problemas y causas subyacentes no pueden desaparecer sin más”.
“Hay, claramente, un componente de pánico en las ventas, que está haciendo que el ajuste sea mucho más violento”, señaló a Reuters Charu Chanana, analista de inversiones de Saxo. “Cuando los inversores comienzan a deshacer estas posiciones de forma simultánea, la venta puede volverse autoperpetuable, especialmente si hay apalancamiento y liquidaciones forzosas de por medio”.
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