España y otros cinco países de la Unión Europea (Alemania, Italia, Austria, Polonia y Portugal) insisten en la necesidad de establecer un impuesto extraordinario a los beneficios de las compañías petroleras generados por el conflicto en Oriente Medio. Así tienen previsto volver a solicitarlo por carta los ministros de Economía de estos seis Estados en un texto conjunto dirigido a Simon Harris, viceprimer ministro y ministro de Finanzas del Gobierno de Irlanda, país que ejerce la presidencia rotatoria de la UE, según han confirmado desde el Ministerio de Economía español que dirige Carlos Cuerpo, quien aparece como firmante por parte de España.
Los ministros de Economía de Alemania, Italia, Austria, Polonia y Portugal, además del español Cuerpo, piden a la presidencia irlandesa de la UE que abra el debate en septiembre
España y otros cinco países de la Unión Europea (Alemania, Italia, Austria, Polonia y Portugal) insisten en la necesidad de establecer un impuesto extraordinario a los beneficios de las compañías petroleras generados por el conflicto en Oriente Medio. Así tienen previsto volver a solicitarlo por carta los ministros de Economía de estos seis Estados en un texto conjunto dirigido a Simon Harris, viceprimer ministro y ministro de Finanzas del Gobierno de Irlanda, país que ejerce la presidencia rotatoria de la UE, según han confirmado desde el Ministerio de Economía español que dirige Carlos Cuerpo, quien aparece como firmante por parte de España.
En esta misiva, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, y que fue desvelada este sábado por AFP y replicada por Euronews, los máximos responsables económicos de estos países reclaman que el restablecimiento de este gravamen —similar al que estuvo vigente en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania— se incluya en el orden del día de la reunión del Ecofin que mantendrán los ministros de Economía comunitarios en Dublín los próximos mes de septiembre 18 y 19 de septiembre.
Debido al conflicto de Oriente Medio, los ministros firmantes de esta nueva carta aseguran en su petición: “Las compañías petroleras están disfrutando de una elevada rentabilidad general y de unos márgenes en los productos refinados que, aunque puedan verse influidos por la escasez de determinados productos, superan el incremento de los precios del crudo”.
Además, apuntan que se está viviendo “una de las mayores perturbaciones de la oferta de las últimas décadas y, en todo el mundo, crece el descontento por el aumento del coste de la vida”. A esto añaden que “las medidas adoptadas por los gobiernos hasta ahora no han sido suficientes para reducir o estabilizar de forma permanente los precios para las empresas y los ciudadanos“.
Por estos motivos, estos ministros de Finanzas reclaman que la UE reabra un debate para “gravar los beneficios extraordinarios” que están generando actualmente las compañías petroleras. “Necesitamos un enfoque común, que garantice que quienes se están beneficiando de la crisis contribuyan también a aliviar la carga que soporta la población en general”, hacen hincapié en el texto.
Novedades para el nuevo gravamen
No es la primera vez que Europa aplica un gravamen de este tipo. De hecho, los firmantes de la carta piden que se tome como ejemplo “las lecciones aprendidas” con el modelo impositivo temporal que ya aplicó la UE en 2022 tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Si bien, esta vez añaden otra petición: que se realice “un análisis más específico sobre cómo pueden incluirse de forma más selectiva los beneficios obtenidos en el extranjero por las compañías petroleras multinacionales”.
Reclaman concretamente “el desarrollo de un mecanismo europeo común capaz de proteger el mercado único y que, al mismo tiempo, tenga en cuenta la diversidad de las situaciones nacionales y de sus partes interesadas, así como el cumplimiento del principio de subsidiariedad”. Para ello, agregan que “es fundamental” que los Estados comunitarios accedan “cuanto antes” a los resultados de la investigación europea sobre los márgenes de las empresas refinadoras para garantizar que las refinerías no estén aprovechándose de la actual situación energética.
Una petición reiterada
Tampoco es la primera ocasión en la que varios países comunitarios hacen esta petición. Hace poco más de cuatro meses, en abril pasado los ministros de Economía de España, Alemania, Italia, Austria y Portugal ya solicitaron formalmente a la Comisión Europea la creación de un nuevo tributo coordinado sobre los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas.
En aquella ocasión los responsables de las carteras de Finanzas de las cinco potencias europeas —ahora se les ha sumado Polonia— instaron al Comisario de Clima, Cero Emisiones Netas y Crecimiento Limpio, Wopke Hoekstra, a desarrollar un marco legal sólido para gravar las rentas inesperadas del sector. El objetivo que apuntaron entonces fue el mismo que en la nueva carta: evitar que el coste de la crisis energética recayera exclusivamente sobre los consumidores y el erario público.
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