Francia reclama a Bruselas fórmulas para hacer frente a los problemas de suministro y de encarecimiento de los hidrocarburos por la crisis de Oriente Próximo. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha pedido a la Comisión Europea que flexibilice temporalmente las normas de calidad de los carburantes para aumentar la producción de forma que se incremente la oferta disponible y se contengan los precios. En una carta dirigida a la jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, Macron advierte de que la situación en el estrecho de Ormuz, prácticamente cerrado desde que Estados Unidos e Israel empezaron los ataques contra Irán el pasado febrero, puede poner en riesgo el suministro en Europa. El jefe del Elíseo, que se enfrenta a serios problemas en casa por el descontento social derivado del aumento de precios, propone también flexibilizar los límites de la mezcla de biocombustibles y aplazar la entrada en vigor de la regulación sobre medición y notificación de emisiones de metano vinculadas a la producción de gas y petróleo.
Macron reclama a Von der Leyen medidas para hacer frente a los problemas de suministro de hidrocarburos por el cierre de Ormuz pero sin mencionar las bajadas de impuestos
Francia reclama a Bruselas fórmulas para hacer frente a los problemas de suministro y de encarecimiento de los hidrocarburos por la crisis de Oriente Próximo. El presidente francés, Emmanuel Macron, ha pedido a la Comisión Europea que flexibilice temporalmente las normas de calidad de los carburantes para aumentar la producción de forma que se incremente la oferta disponible y se contengan los precios. En una carta dirigida a la jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, Macron advierte de que la situación en el estrecho de Ormuz, prácticamente cerrado desde que Estados Unidos e Israel empezaron los ataques contra Irán el pasado febrero, puede poner en riesgo el suministro en Europa. El jefe del Elíseo, que se enfrenta a serios problemas en casa por el descontento social derivado del aumento de precios, propone también flexibilizar los límites de la mezcla de biocombustibles y aplazar la entrada en vigor de la regulación sobre medición y notificación de emisiones de metano vinculadas a la producción de gas y petróleo.
En la misiva, adelantada por el diario Les Echos y a la que ha tenido acceso EL PAÍS, el mandatario asegura que las medidas podrían podrían permitir aumentar entre un 5% y un 20% la producción de las refinerías francesas. Los precios del diésel han aumentado y Francia afronta un otoño complicado. El Gobierno teme que la crisis energética inflame las protestas sociales a solo siete meses de las elecciones presidenciales en las que los sondeos dan buenos resultados a la ultraderecha de Marine Le Pen. El texto, sin embargo, no pide flexibilidad para bajar los impuestos de los carburantes, una medida que tensaría aún más el equilibrio de las cuentas públicas. Francia ya planea recortes presupuestarios por unos 54.000 millones de euros y Macron pide a Von der Leyen medidas coordinadas a nivel europeo, como se hizo para hacer frente a la crisis derivada de la pandemia de covid-19, agravada por la guerra de Rusia contra Ucrania.
“En las últimas semanas, la oferta internacional se ha deteriorado nuevamente, debido al efecto combinado de los ataques a la infraestructura energética rusa y de Oriente Medio y la recuperación del consumo en Asia”, dice el presidente francés a Von der Leyen. “De no producirse una reapertura a corto plazo del estrecho de Ormuz y la reanudación de las operaciones del oleoducto Este-Oeste, la situación podría conducir, una vez agotadas las reservas saudíes, a una reducción en el suministro de crudo al mercado mundial de al menos 4 millones de barriles diarios adicionales (Mb/d), una reducción significativa que probablemente genere un fuerte aumento de los precios”, advierte en la misiva, en la que señala que las empresas de logística petrolera con sede en Francia han informado de crecientes dificultades para confirmar las entregas en las próximas semanas.
Sobre la medida de flexibilizar de forma temporal y excepcional las especificaciones europeas de calidad del combustible, Francia pide a la Comisión que examine, junto a los fabricantes de automóviles, cómo podría hacerse “sin perjudicar a los vehículos ni a la infraestructura, respetando al mismo tiempo la salud y la seguridad”. Macron pide, además, que Bruselas estudie una fórmula de compras conjuntas de hidrocarburos líquidos como la que se implantó durante la crisis energética derivada de la pandemia de covid-19 y la guerra de Ucrania.
La Unión Europea respondió a esa crisis con medidas para el almacenamiento obligatorio de gas, reducción de la demanda, compras conjuntas, diversificación de proveedores y ayudas a hogares y empresas. Bruselas también intervino temporalmente los ingresos de algunas eléctricas y creó un mecanismo para contener episodios extremos de precios del gas. La crisis llevó además al club comunitario a acelerar las renovables y reducir su dependencia de los combustibles fósiles rusos.
Ahora, ante la escalada en Oriente Próximo, la Comisión Europea está manteniendo algunas de esas herramientas, como la de flexibilizar las ayudas de Estado, pero por ahora no considera necesaria una nueva intervención extraordinaria. En su última evaluación, del 3 de septiembre, el Grupo de Coordinación del Gas concluyó que no existe un riesgo inmediato para el suministro, pese a que las reservas están por debajo de años anteriores. Bruselas atribuye esta mayor resiliencia a la diversificación de proveedores, la mayor capacidad de importar gas natural licuado (GNL) y la menor demanda de gas. En el mercado del petróleo, el Ejecutivo comunitario tampoco detecta problemas de suministro, aunque advierte de una elevada volatilidad y de posibles tensiones en las próximas semanas, especialmente en diésel y combustible de aviación.
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