Una cantidad de cenizas “muy superior a lo habitual”. Eso fue lo que se encontraron los voluntarios del proyecto Monte Vivo cuando en el mes de mayo acudieron a reforestar A Caridade, una aldea de Monterrei (Ourense) arrasada por las llamas durante la crisis incendiaria del pasado agosto. Es un escenario insólito, explica Xoán España, director de la Asociación Amicos. Lo usual en Galicia era que ardiera en verano, que el suelo se recuperara en otoño con las primeras lluvias, y que en primavera estuviera todo listo ya para realizar trabajos de restauración. “Hemos tenido que seleccionar la zona en la que actuamos para no causar más daño con la regeneración”, apunta España para ilustrar la devastación de la última ola de fuegos.
La Convocatoria Solidaria BBVA Futuro premia a pequeñas y medianas organizaciones de toda España que trabajan por la inclusión social de los ciudadanos más desfavorecidos y que devuelven la vida a territorios arrasados por el fuego
Una cantidad de cenizas “muy superior a lo habitual”. Eso fue lo que se encontraron los voluntarios del proyecto Monte Vivo cuando en el mes de mayo acudieron a reforestar A Caridade, una aldea de Monterrei (Ourense) arrasada por las llamas durante la crisis incendiaria del pasado agosto. Es un escenario insólito, explica Xoán España, director de la Asociación Amicos. Lo usual en Galicia era que ardiera en verano, que el suelo se recuperara en otoño con las primeras lluvias, y que en primavera estuviera todo listo ya para realizar trabajos de restauración. “Hemos tenido que seleccionar la zona en la que actuamos para no causar más daño con la regeneración”, apunta España para ilustrar la devastación de la última ola de fuegos.
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