
La compañía de ingeniería asturiana TSK se estrenó en la Bolsa española el pasado mayo, y este viernes ha presentado sus primeros resultados semestrales como cotizada. Ganó 44,8 millones de euros, 16 veces más que en los mismos meses del año pasado y un 34% por encima de todo el resultado del año pasado. Pese a ello, la acción ha llegado a caer hasta un 8,8%. “No se entiende muy bien la caída de hoy después de este resultado”, explica su consejero delegado, Joaquín García Rico, en una entrevista concedida a CincoDías.
La compañía de ingeniería multiplica por 16 su beneficio neto en su primer semestre como empresa cotizada. La acción ha llegado a hundirse un 9% en la sesión a pesar de superar las previsiones.
La compañía de ingeniería asturiana TSK se estrenó en la Bolsa española el pasado mayo, y este viernes ha presentado sus primeros resultados semestrales como cotizada. Ganó 44,8 millones de euros, 16 veces más que en los mismos meses del año pasado y un 34% por encima de todo el resultado del año pasado. Pese a ello, la acción ha llegado a caer hasta un 8,8%. “No se entiende muy bien la caída de hoy después de este resultado”, explica su consejero delegado, Joaquín García Rico, en una entrevista concedida a CincoDías.
“Estamos siguiendo la hoja de ruta que establecimos y cumpliendo con todo lo que habíamos dicho”, ha defendido el directivo. La compañía se estrenó a 5,05 euros por acción y avanza un 20% desde entonces, a pesar del retroceso de este viernes. Las ventas crecieron un 4%, hasta 480,6 millones de euros, mientras que el beneficio bruto de explotación (ebitda) se disparó un 54%, hasta 44,5 millones, con un margen del 9,3% que confirmala guía trasladada a los inversores en la salida a Bolsa, según TSK.
El nuevo balance de la empresa después de la Oferta Pública de Suscripción (OPS), con la que recaudó 172,5 millones de euros de capital, ha aportado valor, según los documentos enviados a la CNMV. El resultado financiero restó el año pasado 24,6 millones al beneficio y en en el primer semestre aportó 20 millones, apoyado en la nueva posición de caja neta del grupo por unos 100 millones de euros. “Hemos optimizado el coste de la deuda de manera importante”, señala García Rico, que ha recordado que uno de los objetivos de la operación era reforzar el perfil financiero y corporativo de TSK frente a clientes, proveedores y entidades financieras.
La compañía tiene como motor de crecimiento los proyectos de transición renovable, impulsados por la escalada del precio del petróleo por encima de los 100 dólares el barril de brent por la guerra en Oriente Próximo. Así, TSK ha elevado la cartera hasta los 1.300 millones, con acuerdos de exclusividad por 5.600 millones y más del 90% de esos contratos vinculados a la transición energética y la digitalización. Rafael del Castillo, director de estrategia de TSK, destaca a este periódico que en los próximos meses espera la conversión de otros 1.300 millones de euros en cartera firme.
TSK ha reafirmado sus objetivos para el conjunto del ejercicio, con un crecimiento de ingresos de un dígito alto (el incremento en el primer semestre fue del 4%), un margen de ebitda en línea con el comunicado hasta junio, una deuda financiera neta por debajo de 0,5 veces el ebitda y sin reparto de dividendos en los próximos tres años. “Buscamos ver dónde somos capaces de llevar la compañía a cuatro o cinco años, que es el objetivo de la familia y de todos nosotros en el equipo directivo”, indica Del Castillo, que avisa de que está aprendiendo que estos vaivenes de volatilidad son parte del día a día.
El mensaje para los miles de accionistas que TSK ha logrado con su estreno en Bolsa es de confianza: “El objetivo es crecer y, si vamos creciendo en el negocio, entendemos que la capitalización tiene que ir acompañando a ese crecimiento”, sentencia García Rico. El directivo también destaca las valoraciones asignadas por los bancos de inversión que sacaron la compañía a Bolsa con precios objetivos por encima de los 9 euros por acción en todos los casos. El máximo accionista del grupo continúa siendo Sabino García Vallina al frente, con el 60% del capital, seguido de Javier García García y Víctor González Menéndez, con el 3,7% cada uno, y Santander Asset Management, con el 3,4%. El capital que cotiza libremente ronda el 28%.
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