El mundo cada vez está más endeudado y el señor mercado se empieza a poner nervioso. Las rentabilidades exigidas a los Estados para comprar sus bonos soberanos llevan un mes al alza: de Estados Unidos a Japón, pasando por Alemania. El enquistado conflicto en Oriente Próximo —con nuevos ataques contra Irán—, la incertidumbre política en países como Francia y las tensiones comerciales entre Washington y sus socios tradicionales no ayudan a espantar los miedos que se ciernen sobre la deuda pública.
El barril de ‘brent’ se sitúa cerca de 95 dólares, lo que aviva los temores de inflación y las expectativas de un aumento de los tipos de interés
El mundo cada vez está más endeudado y el señor mercado se empieza a poner nervioso. Las rentabilidades exigidas a los Estados para comprar sus bonos soberanos llevan un mes al alza: de Estados Unidos a Japón, pasando por Alemania. El enquistado conflicto en Oriente Próximo —con nuevos ataques contra Irán—, la incertidumbre política en países como Francia y las tensiones comerciales entre Washington y sus socios tradicionales no ayudan a espantar los miedos que se ciernen sobre la deuda pública.
Esta situación mantiene a los inversores mayoritariamente al margen del riesgo. El precio del petróleo se mantiene y roza los 95 euros el barril de brent, lo que aviva los temores de inflación y las expectativas de un endurecimiento de la política monetaria. Y las Bolsas llevan unos días tendiendo a la baja.
Los índices europeos cotizan planos en la sesión y el Ibex 35 se mantiene por encima de los 19.800 puntos. En Nueva York, los futuros de los índices bursátiles estadounidenses apenas se mueven tras las caídas de anoche. Más abultadas han sido los descensos en Asia, donde el índice bursátil de Asia-Pacífico de MSCI cayó un 2% hasta su mínimo de la semana, mientras que índice MSCI All Country World —el barómetro más amplio de la Bolsa mundial— ha recortado hasta su nivel más bajo en casi un mes.
En el ámbito de la deuda, las cifras empiezan a ser preocupantes. Hace seis meses, los inversores exigían a Estados Unidos un retorno del 4,65% anual por sus bonos a 30 años, mientras que hoy exigen cerca un 5,25%. Como se fían menos de la solidez financiera del país, la rentabilidad que demandan para ese activo es mayor. Esto implica que la deuda soberana de EE UU se está depreciando.
Lo mismo ocurre en Japón. Hace un año, su bono a 10 años pagaba solo un 1,5% anual, y era considerado de los más seguros del mundo. Ahora, ya se le exige un 3%. Y así, en todo el mundo. En España se ha pasado del 3,2% al 3,8% en tan solo seis meses.
“El clima de pesimismo viene claramente impulsado por la difícil combinación de las renovadas preocupaciones sobre el estrecho de Ormuz y el aumento de los rendimientos de los bonos a nivel mundial”, afirmó Homin Lee, estratega macroeconómico sénior de Lombard Odier Singapore. “Seguimos pensando que esto no es más que parte integrante de una fase de auge volátil, en la que los mercados de mayor beta muestran oscilaciones más bruscas”, indicó.
En el mercado petrolífero, el crudo brent se mantiene en torno a los 95 dólares el barril. El gasóleo está en su máximo en más de cuatro meses y los precios del gas natural en Europa se sitúan en los niveles más altos desde 2023, ya que la escalada de los enfrentamientos entre EE UU e Irán aumenta el riesgo de interrupciones en los flujos energéticos a través del estrecho de Ormuz.
El presidente de EE UU, Donald Trump, advirtió de ataques “más contundentes” contra Irán si este respondía a la última agresión estadounidense. A principios de esta semana había amenazado con atacar la isla de Kharg, un importante terminal de exportación de petróleo en Irán.
Los altos precios del petróleo mantienen a los mercados en alerta ante la inflación impulsada por la energía y su impacto en la economía estadounidense y los tipos de interés. La subida de los precios del crudo ejerce presión sobre los bonos y los rendimientos alcanzan máximos de 2008, en medio de las crecientes apuestas de que la Reserva Federal subirá los tipos de interés en septiembre, especialmente después de que el presidente Kevin Warsh reiterara el compromiso del banco con su objetivo de inflación anual del 2% la semana pasada. Los mercados están descontando una probabilidad del 67,9% de una subida de 25 puntos básicos por parte de la Fed en septiembre, frente al 34,7% de hace una semana, según mostraron los datos de CME Fedwatch.
La atención de esta semana se centra principalmente en una serie de datos del mercado laboral, especialmente los datos de nóminas no agrícolas previstos para el viernes, para obtener más pistas sobre la mayor economía del mundo.
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