En España hay cinco nucleares en explotación con siete reactores en funcionamiento: Almaraz I y II (Cáceres), Ascó I y II y Vandellòs II (Tarragona), Cofrentes (Valencia) y Trillo (Guadalajara), que en conjunto producen un 20 % de la electricidad nacional. En 2019, el Gobierno de Pedro Sánchez presentó el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, que contemplaba la clausura gradual del parque nuclear entre 2027 y 2035.
El Consejo de Seguridad Nuclear dio el visto bueno al dictamen técnico e pasado julio
Ganar dinero en la Bolsa suele ser complicado, aunque no en los últimos tiempos. De unos años a esta parte, y especialmente en los últimos meses, la tarea ha sido relativamente sencilla. Los índices de todo el planeta marcan máximo tras máximo; incluso pulverizan sin el menor problema niveles psicológicos como los 20.000 puntos del Ibex. Los fondos de Bolsa, española o internacional, ganan más de un 12% de media en 2026. Ni la guerra en Irán, ni las dudas sobre todo lo que rodea a la inteligencia artificial, ni la imprevisibilidad de Donald Trump han impedido que los índices del Viejo Continente y los de Wall Street, a excepción del Nasdaq, afectado por la reciente corrección de la tecnología, coticen en niveles nunca vistos. Contra todo pronóstico, apostar contra la renta variable habría acarreado fuertes pérdidas.
La gran pregunta es si estos niveles son sostenibles. A inicios de año, las estimaciones recopiladas por Bloomberg y FactSet apuntaban a que el Ibex se situaría a finales del ejercicio en el entorno de los 17.500 puntos con un magro potencial del 1%. La realidad ha superado, y de lejos, la previsión. El Ibex tardó 18 años en recuperar sus máximos históricos y solo unos meses en pulverizarlos. Muchos analistas buscan argumentos para rehacer sus hojas de cálculo y elevar los precios objetivos de las compañías del índice. De forma automática, el potencial del Ibex también sube. Otros expertos abogan por la máxima cautela: recoger ganancias y resguardarse en liquidez. Y los más intrépidos anticipan una corrección de la que puede sacarse partido con los instrumentos adecuados.
En la ficción, los inversores bajistas tienen un aura de misterio y maldad. Se los imagina como personajes avariciosos y sin escrúpulos a quienes no les importa pisotear y mentir para ganar dinero. Pero esta caracterización de brocha gorda no responde a la realidad. Es verdad que algunos bajistas no solo apuestan por las caídas, sino que las provocan. El terror de las compañías es Gotham City Research, que destapó el escándalo Gowex y puso en la picota a Grifols. La sociedad con el nombre de la ciudad de Batman ataca los valores sobre los que después publica demoledores informes que provocan una avalancha de órdenes de venta. Sus últimas víctimas son la empresa química japonesa Sumitomo Chemical y su filial Pharma, a las que acusa de inflar beneficios. Las acciones de ambas firmas sufrieron el primer día, pero después se han recuperado y cotizan por encima del precio anterior a la publicación del informe, una vez desmentido cualquier problema.
Varias fórmulas
Los pequeños inversores también pueden ganar con las caídas. El repertorio de instrumentos ha crecido en los últimos años. Algunas entidades, como Bankinter, Self Bank o Degiro, permiten la operativa para algunas acciones, habitualmente las más líquidas, aunque la fórmula más habitual entre los particulares para ponerse corto es emplear productos derivados. Entre ellos, los contratos por diferencias (CFD, por sus siglas en inglés), las opciones (compra de put o venta de call bajo la tutela del gestor de la Bolsa española, BME, y que se negocian en el mercado español de derivados, MEFF), los warrants (similares a las opciones pero emitidos por entidades financieras, como Société Générale o BNP Paribas) o los futuros (también de BME en el caso de los valores y los índices españoles). Todos ellos están disponibles en la mayoría de los intermediarios especializados, como los ya mencionados o Renta 4, IG Markets, XTB o eToro, entre otros.
El préstamo de valores clásico es otro método. Consiste en pedir prestadas las acciones, venderlas para recomprarlas luego con el objetivo de ganar dinero al prever una caída. Varias entidades financieras lo permiten. Por ejemplo, 100 acciones prestadas de Grifols y vendidas a 10 euros por acción implican una ganancia de 100 euros si caen a 9 euros y una pérdida de 100 euros si suben a 11 euros. El cierre de la posición se ejecuta mediante una compra en el mercado, y esto puede ocasionar repentinos rallys de la acción (short squeeze) que provocan la expulsión repentina de los inversores bajistas.
Juan Gómez Bada, director de Inversiones de Avantage Fund, desaconseja directamente los CFD, los warrants y otros derivados emitidos por entidades financieras. “Lo más importante es no depender de una contraparte para poder aumentar o cerrar tu posición, porque, si eso ocurre, se aprovecharán de su posición en la fijación del precio”, explica. El riesgo de los CFD es alto, pues permiten elevados niveles de apalancamiento en función del activo. La CNMV, desde hace más de ocho años, decidió restringir su nivel de apalancamiento y también ha puesto coto a su publicidad. Las pérdidas, en los casos extremos, pueden superar al importe de la inversión inicial. No en vano, el venerado Warren Buffett, uno de los mayores inversores del mundo, calificó de “armas de destrucción masiva” los derivados financieros.
Los fondos inversos
Araceli de Frutos, titular de la empresa de asesoramiento financiero nacional (EAFN) número 2 y asesora del fondo Alhaja Inversiones, recomienda “fondos de inversión por las características especiales de estos instrumentos, su traspasabilidad, su diversificación y su diferimento fiscal” y evita también los instrumentos derivados. Los fondos cotizados (ETF) inversos se negocian en Bolsa, y pueden comprarse a través de casi cualquier banco o intermediario. En el mercado español, puede adquirirse el Amundi Ibex 35 Doble Inverso Diario, que se mueve en contra del precio del selectivo español y además duplica los movimientos. Si el índice cae un 1%, el fondo gana un 2%; y viceversa: una subida del 1% implica una caída del 2%. En una tendencia alcista como la actual, pierde más de un 50% en los últimos 12 meses. Para que el inversor se haga una idea del riesgo, desde que este producto se lanzó en 2011, pierde un 99%. Es decir, quien invirtió entonces 10.000 euros tiene ahora unos 100 euros.
El abanico de ETF inversos que pueden comprarse en las Bolsas europeas es amplio. La gestora Xtrackers ofrece vehículos que replican, en sentido contrario, los índices Dax, S&P 500, Euro Stoxx 50, el FTSE 100 y otros. El mercado alemán es el que concentra la mayor liquidez para estos vehículos en Europa y donde suelen encontrarse las horquillas más ajustadas. También los hay sobre índices estadounidenses, cotizados en Europa o en Wall Street, como el Xtrackers S&P 500 Inverse o el Xtrackers S&P 500 2x Inverse (que duplica los movimientos, como el mencionado sobre el Ibex 35).
Los grandes inversores bajistas de la Bolsa española son hedge funds más o menos famosos. Uno de ellos es AQR Capital Management. Su patrimonio bajo gestión roza los 200.000 millones de dólares (173.000 millones de euros) y está capitaneado por Cliff Asness, multimillonario enfrentado a lo que él denomina “lavado de volatilidad” de los mercados privados, que tasan sus activos con menos frecuencia que los activos que cotizan, lo que arroja una falsa imagen de menor riesgo. Es el mayor inversor bajista de la Bolsa española, con posiciones cortas agregadas que suman los 600 millones de euros.Elliott Investment Management es el fondo activista de Paul Singer, el segundo con más exposición bajista. El tercer puesto del podio es para BlackRock. La mayor gestora del mundo, con más de 15 billones de dólares (unos 13 billones de euros) en activos, es una gran fan de la Bolsa española, a la que señala como su mayor apuesta mundial. Aunque, sobre algunos valores, como Acciona o Enagás, mantiene abiertos cortos valorados en cerca de 200 millones de euros.
El fondo que reventó
Los poderes de los hedge funds bajistas superan de largo los de los pequeños inversores y aun así existen recientes casos de serios problemas. Leopold Aschenbrenner pasará a la historia por su hedge fund Situational Awareness, centrado en la inteligencia artificial, que se hundió en cuestión de días a finales de julio, debido a que combinaba posiciones largas muy apalancadas (con elevadas dosis de deuda) en infraestructura de IA (Nebius, SK Hynix, CoreWeave o Sandisk…) con posiciones cortas en compañías de software como Adobe. Ambas patas le salieron mal a la vez. Los valores de IA se desplomaron entre un 30% y un 80% desde máximos, mientras que Adobe subió. Perdió dinero por partida doble.
En julio, Situational Awareness se dejó casi un 70%, y para desapalancarse tuvo que malvender la mayor parte de su cartera a precios de derribo a Citadel, curiosamente uno de los hedge funds que apuesta contra compañías de la Bolsa española, como eDreams. Aschenbrenner escribió una carta a los inversores adelantada por Reuters y señaló con el dedo acusador a los inversores bajistas (como él mismo) por agravar las pérdidas de la cartera. La carta comparó la situación de Situational con una retirada masiva de depósitos bancarios (conocida como corrida bancaria), según The Wall Street Journal.
Para los minoristas, los riesgos de las posiciones cortas son elevados. En una tendencia alcista de las Bolsas mundiales que ya se extiende cuatro años, con el Ibex casi triplicando su precio y el S&P 500 doblándolo, quedarse atrapado puede suponer casi la aniquilación total de la inversión. Gómez Bada considera probable que los activos sigan subiendo, y añade que, por lo tanto, es muy peligroso apalancarse en apuestas bajistas. “No suele ser buena idea quedarse en liquidez al 100% ni solo con posiciones cortas. La historia demuestra que es más rentable seguir invertido durante las caídas que estar permanentemente fuera esperando caídas”, apunta. El director de inversiones de Avantage Fund sí aconseja las posiciones cortas como cobertura, para reducir el riesgo asumido y tener capacidad de aumentar el nivel de inversión en caso de caídas, y esto se puede hacer combinando posiciones largas y cortas. Avantage Fund ha utilizado en el pasado futuros de índices y de bonos para cubrir parcialmente el riesgo de la cartera a lo largo de sus 12 años de historia. También Alhaja Inversiones despliega estrategias a través de futuros sobre acciones e índices, e incluye las opciones.
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