La demanda de hipotecas se desploma en toda la zona euro, con España a la cabeza. Los bancos han registrado en el tercer trimestre del año la mayor caída de solicitudes para contratar una hipoteca desde el verano de 2023, debido al endurecimiento de las condiciones y de los precios provocado por una percepción de riesgo más alta por parte de las entidades. Así lo refleja la última Encuesta sobre préstamos bancarios, publicada este martes por el Banco Central Europeo (BCE). El saldo neto de los bancos que detectaron una caída de la demanda se sitúa en el 27%, frente al 15% del trimestre anterior y muy por encima del 12% que prevían las propias entidades.
La subida de los tipos y las perspectivas inmobiliarias hunden las solicitudes, según el BCE, mientras los bancos estrechan el grifo crediticio
La demanda de hipotecas se desploma en toda la zona euro, con España a la cabeza. Los bancos han registrado en el tercer trimestre del año la mayor caída de solicitudes para contratar una hipoteca desde el verano de 2023, debido al endurecimiento de las condiciones y de los precios provocado por una percepción de riesgo más alta por parte de las entidades. Así lo refleja la última Encuesta sobre préstamos bancarios, publicada este martes por el Banco Central Europeo (BCE). El saldo neto de los bancos que detectaron una caída de la demanda se sitúa en el 27%, frente al 15% del trimestre anterior y muy por encima del 12% que prevían las propias entidades.
“Esta disminución se debió principalmente a la evolución de los tipos de interés, seguida de una menor confianza del consumidor y un empeoramiento de las perspectivas del mercado inmobiliario”, indica el informe. En España, la caída de la demanda hipotecaria es todavía más aguda que en el conjunto de la eurozona. El saldo neto de bancos que comunicaron una disminución de las solicitudes de hipotecas (es decir, la diferencia entre los que registran subidas o bajadas de estas peticiones) se situó en el 40%, frente al 30% del trimestre anterior y al 27% de la media europea. En Alemania, la caída en el indicador fue del 37%, y en Francia del 25%, mientras que en Italia la demanda se mantuvo invariable.
El desplome se produce en un contexto de nuevas subidas de los tipos oficiales. El BCE elevó en septiembre el precio del dinero en 25 puntos básicos, hasta situar la facilidad de depósito en el 2,5%, para tratar de hacer frente a la inflación, derivada de la guerra en Oriente Próximo y las tensiones en el mercado energético, con el precio del petróleo disparado por encima de los 110 dólares. Este movimiento se suma a las alzas de tipos anteriores y está trasladándose al coste de los créditos. De hecho, el saldo neto de entidades que declararon haber encarecido las hipotecas alcanzó el 39%. En general, los bancos no aumentaron de forma generalizada las exigencias al cliente (como los niveles de solvencia o la capacidad de pago), pero sí encarecieron su contratación.
Las perspectivas para los próximos tres meses tampoco son muy optimistas. Los bancos de la zona euro anticipan un nuevo endurecimiento en la recta final del año. Se da la circunstancia de que habitualmente el último trimestre es una época donde quienes buscan una hipoteca pueden encontrar mejores precios porque los bancos que necesitan cumplir con los objetivos comerciales pueden hacer ofertas más agresivas para cerrar operaciones. Pero un 10% neto de las entidades europeas prevé mayores exigencias en las hipotecas y nuevas caídas de la demanda.
Más allá de las hipotecas, la banca europa ha cerrado el grifo del crédito ante el deterioro de las perspectivas económicas y la subida de los tipos de interés. Las entidades de la zona euro han aumentado durante el tercer trimestre las exigencias que reclaman a los clientes para conceder los nuevos préstamos a empresas y ahogares, al tiempo que han elevado los precios, en un contexto marcado por la inflación y las tensiones geopolíticas.
“La mayor percepción de riesgos y la menor tolerancia de los bancos a asumir esos riesgos siguieron siendo los principales motivos del endurecimiento de los criterios crediticios y algunos bancos informaron de una presión derivada de la incertidumbre geopolítica y la evolución del sector energético”, señala el informe.
En concreto, el saldo neto de entidades que declararon haber endurecido las exigencias del crédito a empresas alcanzó el 9% frente al 7% anterior, y por encima del 5% que los propios bancos habían anticipado. En el caso del crédito al consumo, el 14% neto de las entidades reconoció un endurecimiento, dos puntos más que en el segundo trimestre. Y en las hipotecas los criterios se mantuvieron invariables, aunque ya venían de un aumento previo del 9% entre abril y junio.
El BCE explica que la mayor cautela entre las entidades tiene que ver con el empeoramiento de las expectativas sobre la economía en general, la evolución de la morosidad y el comportamiento de algunos sectores empresariales. Por países, Alemania y Francia sufrieron el mayor aumento en las exigencias que piden los bancos para acceder al crédito, tanto a empresas como a hogares.
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