Conforme avanzan las jornadas y la situación en Oriente Próximo se recrudece, el repunte de los precios de la energía vuelve a situar en primer plano la perspectiva de unos tipos de interés elevados durante más tiempo. Su impacto sobre los mercados de renta fija es directo: mayores expectativas de inflación y tipos se traducen en un aumento de las rentabilidades de los bonos. A la incertidumbre derivada de la crisis en el golfo Pérsico se suma otro foco de preocupación para los inversores: el deterioro de las cuentas públicas en varias economías desarrolladas. Sin embargo, los mercados mantienen cierta confianza. La debilidad de la contratación y la desaceleración del crecimiento salarial en Reino Unido alimentan las expectativas de que el Banco de Inglaterra pueda prolongar la pausa en los tipos. En un momento en el que los inversores analizan con lupa la composición del nuevo gabinete del primer ministro británico, Andy Burnham, la moderación del empleo está contribuyendo a contener las presiones sobre la deuda soberana británica.
Los inversores frenan la venta de activos británicos y las rentabilidades de la deuda se mantienen estables
Conforme avanzan las jornadas y la situación en Oriente Próximo se recrudece, el repunte de los precios de la energía vuelve a situar en primer plano la perspectiva de unos tipos de interés elevados durante más tiempo. Su impacto sobre los mercados de renta fija es directo: mayores expectativas de inflación se traducen en un aumento de las rentabilidades de los bonos. A la incertidumbre derivada de la crisis en el golfo Pérsico se suma otro foco de preocupación para los inversores: el deterioro de las cuentas públicas en varias economías desarrolladas. Sin embargo, los mercados mantienen cierta confianza. La debilidad de la contratación y la desaceleración del crecimiento salarial en Reino Unido alimentan las expectativas de que el Banco de Inglaterra pueda prolongar la pausa en los tipos. En un momento en el que los inversores analizan con lupa la composición del nuevo gabinete del primer ministro británico, Andy Burnham, la moderación del empleo está contribuyendo a contener las presiones sobre la deuda soberana británica.
Un día después de confirmarse el nombramiento de John Healey como ministro de Hacienda y poco después de que Burnham pusiera sobre la mesa su primera medida, la eliminación del IVA de las facturas energéticas a partir del 1 de octubre, la presión vendedora sobre los bonos británicos pierde intensidad y las rentabilidades se estabilizan. Después de que ayer los rendimientos de la deuda a 10 y 30 años registraran ascensos en el entorno de los nueve puntos básicos, hoy las rentabilidades permanecen estables en el 5% y 5,76%, respectivamente. No obstante, los activos británicos están sujetos a una fuerte volatilidad que podría ir en aumento cuando se conozcan los presupuestos de otoño, los primeros de la era Burnham.
Hasta ahora, el compromiso de Keir Starmer y de la ministra de Hacienda, Rachel Reeves, con la disciplina fiscal había sido uno de los principales factores que habían contribuido a contener la presión sobre la deuda británica y la libra esterlina. Aunque Burnham ha moderado algunas de sus propuestas más expansivas y ha reiterado su compromiso con las reglas fiscales, el mercado seguirá muy atento a cualquier desviación presupuestaria o intento de incrementar el gasto público. “Por el momento, creemos que la sensibilidad potencial del mercado de deuda ante la percepción, o la realidad, de que el Tesoro persiga estrategias fiscales arriesgadas resultará ser un freno suficiente para las ambiciones fiscales y monetarias del Gobierno”, señalan los analistas de Nomura.
En este contexto, la designación de John Healey ha alimentado las expectativas de un aumento de la inversión en defensa y las dudas sobre cómo se financiará. Hace apenas seis semanas, el actual responsable de Hacienda dimitió como ministro de Defensa tras enfrentarse al Tesoro por la insuficiencia de los recursos destinados al refuerzo de la seguridad nacional.
A pesar de las dudas sobre las intenciones económicas del nuevo Gobierno, el consenso de los analistas consultados por Bloomberg reconoce que Healey era la segunda opción más favorable para los inversores. Un factor que ayuda a explicar la estabilidad mostrada por la deuda británica y la libra esterlina. Sin embargo, los analistas de ING aconsejan cautela y reconocen que sigue habiendo vulnerabilidades para la libra. “Probablemente Healey no se percibe como sustancialmente diferente de la favorita anterior, Shabana Mahmood. En cualquier caso, la expectativa generalizada es que Burnham desempeñe un papel protagonista en la formulación de políticas económicas y, por lo tanto, prefirió un nombramiento leal a una figura con posturas políticas más independientes”, advierten.
Según las estimaciones, la rebaja de las facturas energéticas para los hogares tendrá un coste de 850 millones de libras (unos 1.001 millones de euros). Por el momento, la medida apenas ha alterado el ánimo de los inversores, que aguardan a los presupuestos de otoño para calibrar el alcance de los planes de gasto del Gobierno de Andy Burnham. El repunte de los rendimientos de la deuda en las últimas jornadas es interpretado por los inversores como un recordatorio de que el margen para relajar la disciplina fiscal sigue siendo muy reducido.
Healey asume el cargo al frente de una economía con un crecimiento débil y dificultades para generar los ingresos fiscales necesarios para financiar el aumento de los costes asociados al servicio de la deuda, los servicios públicos, la inversión y las prestaciones sociales. Además, la evolución reciente de las cuentas públicas tampoco contribuye a disipar las dudas de los inversores. Durante los tres primeros meses del ejercicio fiscal, el déficit presupuestario superó en 2.700 millones de libras las previsiones de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR).
Sin embargo, también han aparecido algunas señales positivas. En junio, el déficit se moderó gracias a la reducción de los costes por intereses de la deuda y al aumento de la recaudación derivada del IVA, el impuesto sobre la renta y el impuesto de sociedades. Un alivio que concede cierto margen de maniobra al nuevo ministro de Hacienda, aunque insuficiente para disipar la vigilancia de los mercados. Los inversores seguirán exigiendo pruebas de compromiso con la prudencia presupuestaria cuando el Gobierno presente sus primeros presupuestos de otoño, la primera gran prueba de credibilidad económica para la administración de Andy Burnham.
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