
El desembarco de Ferrovial en Wall Street, pero especialmente el índice Nasdaq 100, ha sido un revulsivo para la negociación bursátil de la compañía. La inclusión en el selectivo bursátil estadounidense a finales del año pasado le ha permitido aumentar la liquidez de su acción al elevar el número de acciones que los inversores negocian cada día. En los nueve primeros meses del año, el peso del mercado estadounidense en la negociación de Ferrovial supera el 59%, frente al 40,7% de la Bolsa española. Euronext Ámsterdam, donde dejó de cotizar el pasado 10 de septiembre, representaba tan solo el 0,2%.
La pujanza en el mercado estadounidense resta casi una quinta parte del volumen de la constructora en la Bolsa española
El desembarco de Ferrovial en Wall Street, pero especialmente el índice Nasdaq 100, ha sido un revulsivo para la negociación bursátil de la compañía. La inclusión en el selectivo bursátil estadounidense a finales del año pasado le ha permitido aumentar la liquidez de su acción al elevar el número de acciones que los inversores negocian cada día. En los nueve primeros meses del año, el peso del mercado estadounidense en la negociación de Ferrovial supera el 59%, frente al 40,7% de la Bolsa española. Euronext Ámsterdam, donde dejó de cotizar el pasado 10 de septiembre, representaba tan solo el 0,2%.
Aunque Ferrovial se estrenó en Wall Street (dentro del mercado Nasdaq) el 9 de mayo de 2024, no fue hasta el año pasado cuando esa ventana de visibilidad empezó a cosechar resultados entre los inversores. Si en 2024 la negociación media diaria de la empresa en BME fue de 1,2 millones de acciones, un año después se mantenía similar (1,1). En cambio, en EE UU pasó de 0,04 millones de títulos negociados a 0,7 millones. A finales de 2025 la empresa española fue incluida en el índice Nasdaq 100, que agrupa a las mayores firmas que cotizan en este mercado, lo que provocó que entraran en el capital los fondos que replican la composición del índice, uno de los más seguidos de EE UU. De la mano de estos grandes inversores, y en un movimiento que se ha acelerado en los primeros nueve meses de este ejercicio, la negociación en Nasdaq se ha duplicado hasta los 1,4 millones de acciones diarios. En España, por el contrario, ha descendido hasta 0,9 millones. El cálculo tiene en cuenta, eso sí, que la Bolsa española estuvo abierta en ese periodo durante 191 jornadas, por 187 de la estadounidense.
Si se analiza el balance mes a mes, es a partir de diciembre del año pasado, coincidiendo con el debut en el Nasdaq 100 cuando Ferrovial ha logrado mover más acciones en el mercado estadounidense que en la Bolsa española. Hasta entonces, el peso del mercado español era mayor en su operativa bursátil.
Con la decisión de cotizar tanto en BME como en Nasdaq (la presencia en Euronext Ámsterdam fue siempre testimonial), Ferrovial ha logrado uno de los objetivos que defendía allá por 2023 para justificar el traslado de su sede a Países Bajos: incrementar la liquidez de sus títulos. Aun así, sus cifras de negociación diaria media están lejos de las registradas en 2016, cuando alcanzó una media diaria anual de 3,17 millones de títulos, solo en la Bolsa española, según datos de Bloomberg (hasta octubre suma 2,3 entre los dos mercados).
El consejo de administración de Ferrovial sorprendió al Gobierno, CNMV y BME al anunciar en febrero de 2023 su decisión de llevar su sede social a Países Bajos. Un movimiento que explicó como una reorganización corporativa para alinear su estructura al componente internacional de sus negocios con el objetivo último de cotizar en la Bolsa de Estados Unidos. Un movimiento justificado por el peso de Norteamérica en su beneficio operativo, el 65,2% a cierre de 2025, y por el hecho de que el 93% de sus inversores institucionales eran extranjeros. La empresa alegó la imposibilidad de poder cotizar desde España en Wall Street con sus propias acciones y defendió que sí podría hacerlo fácilmente a través de la Bolsa holandesa. El Ejecutivo de Pedro Sánchez criticó con fuerza la operación e, incluso, la Agencia Tributaria anunció que investigaría si el traslado obedecía a motivos fiscales.
La polémica política tenía detrás una oscura parte técnica que atañe a la fontanería que permite operar a los mercados financieros: la depositaría de los valores. El depositario de una acción sirve para almacenar, registrar y gestionar electrónicamente quién es dueño en cada momento de una acción específica. El depositario español, Iberclear (propiedad de BME), no cuenta con una conexión directa con el depositario de las acciones en EE UU, DTCC (Depository Trust & Clearing Corporation). Así, no es posible saber qué acciones están en un registro y cuáles en el otro, ni evitar que en algún momento una misma acción esté en manos de dos inversores.
Tanto desde CNMV como desde BME defendieron que hubiera sido posible cotizar en Wall Street con sus acciones, estableciendo una conexión específica entre ambos depositarios, pero la empresa ni siquiera preguntó si era posible hacerlo. Pese al revuelo político y económico que generó, la operación logró el respaldo de los accionistas de Ferrovial y la empresa comenzó a cotizar en Euronext Ámsterdam el 16 de junio de 2023. La conexión entre la depositario neerlandesa y la estadounidense estuvo lejos de ser sencilla: Ferrovial tardó casi un año en poder cotizar en EE UU.
Más de tres años después de que estallara el conflicto, y con un adelanto electoral ya sobre la mesa, el Gobierno ha legislado para facilitar estos procesos. La pasada semana el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó un real decreto para permitir que las empresas españolas puedan cotizar bajo la fórmula del dual listing en mercados que no estén en la Unión Europea, como fue el caso de Ferrovial. El Real Decreto 813/2026, de 7 de octubre, faculta que el depositario central de valores español, Iberclear, propiedad del operador de la Bolsa española (BME), se mantenga como depositario de referencia para un valor aunque parte de su negociación se realice en un mercado fuera de la UE, como el Nasdaq o el New York Stock Exchange. El texto habilita así al depositario central español “a mantener una cuenta técnica, de carácter global y meramente contable, destinada a reflejar el saldo de valores depositados fuera de la Unión y a verificar la correcta integridad de la emisión”.
Con ello, el Ejecutivo permite compatibilizar los registros de los distintos depositarios de acciones, pero asegurando que Iberclear garantice la integridad de la emisión. La titularidad de los títulos que se negocien en EE UU será acreditada en todo momento por el registro de accionistas que estará en manos de un intermediario, conocido como Transfer Agent, encargado de que todo funcione correctamente. Este paso permitirá que otras empresas españolas que quieran dar el salto a la Bolsa estadounidense puedan hacerlo, sin depender de certificados como los ADR. Estos títulos, que a fecha de hoy permiten que firmas como el Santander, el BBVA, Grifols o Iberdrola coticen en EE UU, no son acciones equivalentes a las españolas, sino certificados emitidos por un banco de Wall Street, y por ese motivo no pueden ser incluidos en índices bursátiles como el S&P 500 o el propio Nasdaq 100. Cotizadas como Fluidra o Acerinox, con una importante parte de su negocio en Estados Unidos, han reconocido públicamente que estudian cotizar allí. Una posibilidad que ahora sí puede resultar más sencilla.
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