El BBVA ha acometido esta semana una profunda revolución de su cúpula, con la salida de ocho directivos. El movimiento incluye el cese de los cuatro últimos directivos que en estos años se han visto salpicados por las investigaciones a la entidad en relación con el caso Villarejo, aunque ninguno de ellos está acusado actualmente en el procedimiento. Se trata de Paul G. Tobin, Juan Asúa, María Jesús Arribas y Domingo Armengol. El banco dejó claro que los ocho directivos cesados seguirán en el banco, si bien no en funciones ejecutivas. Hace tres semanas, el juez de la Audiencia Nacional decidió sentar en el banquillo de los acusados al banco como entidad jurídica por los encargos al comisario Villarejo.
Salen del comité de dirección Paul G. Tobin y Juan Asúa, que estuvieron imputados, y María Jesús Arribas y Domingo Armengol, que declararon como testigos
El BBVA ha acometido esta semana una profunda revolución de su cúpula, con la salida de ocho directivos. El movimiento incluye el cese de los cuatro últimos directivos que en estos años se han visto salpicados por las investigaciones a la entidad en relación con el caso Villarejo, aunque ninguno de ellos está acusado actualmente en el procedimiento. Se trata de Paul G. Tobin, Juan Asúa, María Jesús Arribas y Domingo Armengol. El banco dejó claro que los ocho directivos cesados seguirán en el banco, si bien no en funciones ejecutivas. Hace tres semanas, el juez de la Audiencia Nacional decidió sentar en el banquillo de los acusados al banco como entidad jurídica por los encargos al comisario Villarejo.
El BBVA, por su parte, desvincula los cambios del caso Villarejo. “Es una renovación normal y natural. El BBVA es el banco más rentable de Europa, gracias a la transformación digital que hemos hecho. Ahora necesitamos más energía, más foco, pero no echábamos nada en falta. Es una nueva generación para liderar esta transformación”, defendió este jueves el consejero delegado de la entidad, Onur Genç.
Paul G. Tobin ha estado durante los últimos dos años al frente del área de Talento y Cultura (la antigua Recursos Humanos) y antes de eso fue el director de comunicación de la entidad. Le sustituirá Victoria Matarranz, que hasta ahora había pilotado el área de Estrategia y M&A (fusiones y adquisiciones, por sus siglas en inglés).
El juez Manuel García Castellón lo imputó en julio de 2021 por un presunto delito contra la administración de justicia relacionado con el supuesto encubrimiento de actividades del expresidente de la entidad Francisco González, sentado ya en el banquillo de los acusados. La investigación se apoyaba en la declaración de la entonces jefa de Seguridad, Inés Díaz Ochagavia, quien explicó que Tobin impulsó en 2018 la creación de carpetas en Google Drive para recopilar información sobre las contrataciones de Cenyt, el grupo empresarial de Villarejo, a través del cual facturó los espionajes. Sin embargo, el magistrado acabó archivando las actuaciones contra Tobin en junio de 2024 (cuando se pone fin a la instrucción) al no ver indicios de delito.
Otro de los directivos que dejaron de estar en esa lista justo en el momento de finalizar la investigación fue Juan Asúa. La remodelación de la cúpula de este verano le afecta igualmente. Desde 2018 —el año en el que Torres sucede a González en la presidencia— ha sido asesor del presidente, un cargo que ahora desaparece.
En su caso, Asúa estuvo imputado casi cinco años, desde noviembre de 2019 hasta junio de 2024, por su presunta participación en comunicaciones y reuniones relacionadas con investigaciones patrimoniales a clientes deudores, como los empresarios Fernando Martín y Luis Portillo. En su primera comparecencia como investigado se acogió a su derecho a no declarar, si bien cambió de estrategia y en mayo de 2022 prestó declaración voluntaria. Se desvinculó de toda la trama y negó tener conocimiento de los trabajos realizados por Villarejo para BBVA.
Entre los directivos que dejan la primera línea del BBVA figuran dos ejecutivos que desfilaron por la Audiencia Nacional, pero para declarar como testigos. Una de ellas es María Jesús Arribas, que ha sido la jefa de los servicios jurídicos del banco desde 2002. Su puesto ahora será asumido por Jacobo Nicolás, el hasta ahora responsable de los servicios jurídicos en México.
Arribas cobró protagonismo durante la recta final del procedimiento, cuando el foco se puso sobre el forensic encargado a PwC para investigar internamente los contratos con Villarejo. El juez la citó como testigo en julio de 2023, pero el interrogatorio no llegó a producirse porque se negó a declarar alegando el deber de secreto profesional como abogada de la entidad.
También declaró en ese momento como testigo Domingo Armengol, que hasta ahora ha sido secretario general y del Consejo. El puesto ahora lo asume Rosario Mirat, la actual jefa de gabinete de Torres. Su nombre apareció en varias ocasiones por haber asistido a reuniones clave de gestión de crisis y gestionar comunicaciones al juzgado y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) respecto a los pagos al comisario jubilado. Explicó que BBVA desarrolló dos investigaciones internas, una primera tras las informaciones publicadas en 2018, y otra posterior para depurar responsabilidades internas, en referencia al controvertido forensic. Aún así, aseguró que el consejo de administración fue informado por el departamento jurídico y los abogados del banco de la existencia y evolución de esos trabajos, pero sin dar detalles concretos.
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