
Las compañías aéreas que vuelan en España esperan con máxima atención los resultados del primer semestre de Aena, cuya presentación está prevista para este miércoles. Más que el incremento en ventas y resultado neto que se avecina, interesa una posible revisión de las estimaciones de tráfico a la vista de la fortaleza de la demanda de viajes. Aena arrancó el ejercicio con una previsión de crecimiento del 1,3%, hasta los 326 millones de viajeros en sus terminales, cifra que fue tachada de conservadora por sus clientes. La asociación de aerolíneas ALA espera que se superen los 334 millones este año. De las estimaciones de tráfico, entre otras magnitudes, dependen los precios que pagan las compañías por operar en la red de aeropuertos. A mayor volumen de pasajeros, mayor dilución del esfuerzo inversor y gastos de explotación, lo que resulta tarifas más bajas. Si Aena reconoce que se ha quedado corta, sería todo un respaldo al argumento de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) e Iata sobre una infraestimación del tráfico que empuja a subir tarifas en los aeropuertos en el próximo quinquenio regulado 2027-2031.
La pública presenta resultados este miércoles con un aumento del 3,7% en viajeros hasta junio y solidez en las reservas de capacidad hasta octubre, lo que pone en entredicho su estimación del 1,3% para el ejercicio
Las compañías aéreas que vuelan en España esperan con máxima atención los resultados del primer semestre de Aena, cuya presentación está prevista para este miércoles. Más que el incremento en ventas y resultado neto que se avecina, interesa una posible revisión de las estimaciones de tráfico a la vista de la fortaleza de la demanda de viajes. Aena arrancó el ejercicio con una previsión de crecimiento del 1,3%, hasta los 326 millones de viajeros en sus terminales, cifra que fue tachada de conservadora por sus clientes. La asociación de aerolíneas ALA espera que se superen los 334 millones este año. De las estimaciones de tráfico, entre otras magnitudes, dependen los precios que pagan las compañías por operar en la red de aeropuertos. A mayor volumen de pasajeros, mayor dilución del esfuerzo inversor y gastos de explotación, lo que resulta tarifas más bajas. Si Aena reconoce que se ha quedado corta, sería todo un respaldo al argumento de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) e Iata sobre una infraestimación del tráfico que empuja a subir tarifas en los aeropuertos en el próximo quinquenio regulado 2027-2031.
Aena entra en el segundo semestre con mayor visibilidad sobre el efecto de la crisis en Oriente Próximo sobre los precios del combustible de aviación, la demanda de vuelos y las operaciones de las propias compañías. En la junta del mes de abril, la operadora que preside Maurici Lucena se reafirmó en la estimación inicial de 326 millones de viajeros aduciendo a la situación de incertidumbre. Amortizado ya el mes de julio, distintas fuentes del sector no verían extraña una corrección al alza del tráfico.
Lejos de resentirse por la compleja situación geopolítica y la subida de costes, las aerolíneas están aumentando la capacidad reservada en los aeropuertos españoles, y sus clientes vuelan más que nunca. Al cierre de junio, Aena registra 156,2 millones de viajeros en España, un 3,7% más que en el mismo periodo de 2025. Y la programación de asientos entre julio y final de octubre (150 millones de plazas) ofrece un avance del 6,5% en comparación con lo operado en la misma temporada de 2025. Todo ello mueve a pensar en nuevos registros históricos de actividad para los próximos meses.
La dirección de Aena ha defendido que la evolución positiva en la primera mitad del año está por debajo del 4,5% conseguido en el primer semestre de 2025. Su lectura es que la demanda se está enfriando. Directivos de distintas aerolíneas consultados por este periódico aprecian, sin embargo, que la guía del 1,3% de incremento de tráfico para el ejercicio se ha quedado ya corta.
Gestor aeroportuario y aerolíneas esperan que el Consejo de Ministros apruebe el tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) antes del 30 de septiembre. El texto recogerá inversiones que rozarán los 10.000 millones por parte de Aena en el negocio aeronáutico o regulado en el periodo 2027-2031; los costes operativos en los aeropuertos; la estimación de viajeros que pasarán por las terminales; la remuneración de los activos que podrá aplicar Aena, y las tarifas antes de ajustes ejercicio por ejercicio.
Sobre la mesa de la Dirección General de Aviación Civil, que tendrá que trasladar el DORA III al Gobierno para su bendición, hay toda una batalla de cifras entre Aena y las aerolíneas. El gestor aeroportuario propone un alza tarifaria anual del 3,82%, que sostiene sobre una previsión de tráfico de 1.690 millones de viajeros en el quinquenio. Se llega a 346,7 millones en 2031, con un salto interanual del 1,3%. Aena aspira a un coste medio ponderado de capital (WACC, por sus siglas en inglés) del 9%, por encima del 6,02% actual. La Asociación de Líneas Aéreas (ALA) cree, en contra de esos cálculos, que Aena ha sido conservadora en la previsión de tráfico y se ha ido muy arriba en el presupuesto de gastos de explotación y con el propio WACC. El colectivo que reúne prácticamente a todo el sector aéreo maneja informes que elevan el tráfico esperado hasta los 401 millones de viajeros en 2031, con una tasa anual de crecimiento del 3,6%. ALA otorgaría un WACC a Aena del 6,35% y pide un ajuste en las tarifas del 4,9% anual.
En pleno choque, la CNMC ha aconsejado a Aviación Civil una rebaja tarifaria del 0,59% anual para el tercer quinquenio regulado. Al igual que ALA, el supervisor opina que la previsión de tráfico para el próximo DORA se queda corta y debería estar en el 2,2% de incremento anual, finalizando 2031 con 366,7 millones de pasajeros. El WACC que la CNMC ve justo para Aena, en función de su base de activos o condiciones del entorno financiero, es del 7,4%.
Aena cobra este año a las aerolíneas una media de 11,02 euros por pasajero, subiendo un 6,44% desde los 10,35 euros de ingreso máximo por pasajero ajustado (IMAAJ) que tenía en 2025. La subida tarifaria propuesta a partir de 2027 supondría un alza de 42 céntimos por pasajero ya el primer año.
Donde Aena habla de un escenario afectado por tensiones geopolíticas, cuando no conflictos graves, y de una inestabilidad económica que desaconseja ser demasiado optimista con el comportamiento de la demanda de vuelos, las compañías aéreas aprecian un historial de conservadurismo por parte de la operadora de Barajas y El Prat. Los 334 millones de viajeros que ALA espera este año no aparecen en el cuadro que maneja Aena hasta 2028. En el pasado, la cotizada ya alcanzó en 2017 el volumen de usuarios que había previsto para 2021, en el marco del primer DORA, y la expectativa para este 2026 se alcanzó tres años antes, dentro del DORA II aún en vigor.
Con el recuerdo de la pandemia aún reciente, Aena ya corrigió al alza sus estimaciones de tráfico hasta en dos ocasiones en 2024. Entonces sorprendió la rápida recuperación del transporte aéreo en España, mientras el sector aeroportuario era incapaz de alcanzar cifras previas al Covid en el resto de Europa. Ahora deslumbra la resistencia de la demanda de transporte aéreo pese a alarmas encendidas como la escasez de combustible o la de precios de los billetes tensionados por mayores costes para las aerolíneas.
Feed MRSS-S Noticias
