“No estamos en guerra, pero tampoco vivimos ya en paz”. Así resumió hace una semana el canciller alemán, Friedrich Merz, la situación en la que se encuentra su país, al igual que el resto de los países europeos, y que en cierto modo explica la creciente inversión en defensa del país germano. Algunas de las históricas fábricas automovilísticas alemanas se están transformando en factorías armamentísticas que, de seguir a este ritmo, pronto convertirán a Alemania en una potencia en el sector de defensa. El país se ha fijado además el objetivo de llegar a los 260.000 soldados en activo para 2035, un gran salto desde los 185.000 actuales.
El país germano avanza en su objetivo de convertirse en una gran potencia armamentística
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
El país germano avanza en su objetivo de convertirse en una gran potencia armamentística


“No estamos en guerra, pero tampoco vivimos ya en paz”. Así resumió hace una semana el canciller alemán, Friedrich Merz, la situación en la que se encuentra su país, al igual que el resto de los países europeos, y que en cierto modo explica la creciente inversión en defensa del país germano. Algunas de las históricas fábricas automovilísticas alemanas se están transformando en factorías armamentísticas que, de seguir a este ritmo, pronto convertirán a Alemania en una potencia en el sector de defensa. El país se ha fijado además el objetivo de llegar a los 260.000 soldados en activo para 2035, un gran salto desde los 185.000 actuales.
No se veía nada así en Alemania desde la Guerra Fría. La razón de que el país haya superado su alergia bélica es ese estado de desasosiego que describe Merz, propiciado por la agresión rusa a Ucrania y el deterioro de las relaciones con EE UU. Ni a Europa ni a Alemania les ha quedado otra opción que invertir en defensa. El miedo es quién heredará esta industria: ahora mismo, quien lidera los sondeos en el país centroeuropeo es la ultraderecha.
CaixaBank apuesta por aplazar el apocalipsis laboral
Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, ha descartado que la entidad acometa una ronda de prejubilaciones. Se desmarca así de Santander, que acaba de pactar un plan de retiro anticipado con condiciones bastante favorables para los trabajadores. No solo eso: Gortázar añade que piensa reforzar la plantilla con más incorporaciones. Es difícil sacar conclusiones de esta noticia, como lo sería si hubiese dicho justo lo contrario. El apocalipsis laboral parece nítido y cercano unos días, y puro entusiasmo tecnológico otros. Llegará el final de todos los empleos, porque todas las cosas se acaban. Incluso las máquinas.
Un remiendo que evitará más de una mudanza no deseada
Santiago de Compostela se suma a los 317 municipios de cinco comunidades declarados zona de mercado residencial tensionado. Es la segunda ciudad gallega, después de A Coruña. Ninguna de las dos ciudades la gobierna el PP, aunque ambas han necesitado el permiso de la Xunta de Alfonso Rueda, supuestamente en contra.
El control de precios no resuelve el problema de fondo. Faltan casas. Las administraciones deben encontrar la manera de ampliar la oferta de viviendas. Pero incluso un partido contrario a la intervención del Estado debería ver que parches transitorios como estos pueden marcar una diferencia significativa en la vida de las personas. Oponerse a todo lo que hace el adversario tiene un coste, y no siempre lo paga el adversario.
La frase del día
Prohibir la inteligencia artificial china de vanguardia en Estados Unidos no sería una solución eficaz
Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta
La terrible y costosa tarea de no hacer absolutamente nada
No hacer nada es cada día más difícil y más caro. Muchas de las personas que dentro de unos días se despidan de sus oficinas para sumergirse en las vacaciones de agosto se darán cuenta de que un cuerpo sometido a un alto nivel de estrés durante todo un año necesita un periodo de adaptación para entregarse al descanso. Este es uno de los motivos por los que en los últimos tiempos ha florecido el llamado sleep tourism (turismo del descanso), que según algunos informes ya mueve miles de millones en todo el mundo. Hay tarifas de 2.000 euros por noche que prometen un sueño profundo y reparador. Las turbulencias de la vida moderna han desajustado un sistema tan primordial como el del descanso. Lo único que ha quedado intacto es el olfato para hacer negocio.
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