
Miguel Ángel Turrado, director general de HP SCDS, el centro global de ingeniería, software e innovación de HP con sede en España, reconoce que el sector de la IA ha entrado en una nueva fase. Si hasta hace dos años las compañías de inteligencia artificial tenían el reto de demostrar que era una tecnología viable, que funcionaba, ahora el panorama ha cambiado. “Hoy las compañías deben demostrar que es una tecnología rentable y que aporta valor, sobre todo a las empresas”, ha afirmado el directivo en su intervención en el Foro CREO 2026, organizado por CincoDías y Prisa Media.
El director general de la compañía en España no prevé una crisis masiva, aunque cree que algunas empresas podrían desaparecer
Miguel Ángel Turrado, director general de HP SCDS, el centro global de ingeniería, software e innovación de HP con sede en España, reconoce que el sector de la IA ha entrado en una nueva fase. Si hasta hace dos años las compañías de inteligencia artificial tenían el reto de demostrar que era una tecnología viable, que funcionaba, ahora el panorama ha cambiado. “Hoy las compañías deben demostrar que es una tecnología rentable y que aporta valor, sobre todo a las empresas”, ha afirmado el directivo en su intervención en el Foro CREO 2026, organizado por CincoDías y Prisa Media.
El directivo ha puesto el foco en el desafío económico al que se enfrenta el sector. Si se miran los resultados del año pasado, los tres mayores laboratorios de IA han registrado ingresos por 21.000 millones de dólares, pero pérdidas de unos 35.000 millones. “Por cada euro que han conseguido ingresar han invertido entre 2,6 y 3 dólares”, calcula. A su juicio, la capacidad de diferenciarse será clave para que una empresa pueda triunfar. “Puedes tener el mejor modelo hoy, pero nadie garantiza que lo tengas mañana”, ha espetado. “Y tienen que aportar valor, sobre todo a las empresas”.
Turrado ha destacado además que nunca antes se había visto un volumen de inversión semejante, no solo en las empresas de IA, sino también en toda la infraestructura asociada, desde los centros de datos hasta el sector energético. “Estamos hablando de cifras superiores a los presupuestos de países como Japón”, ha asegurado. La gran incógnita, ha resaltado, es si ese esfuerzo inversor logrará traducirse en rentabilidad en el corto y medio plazo. Todo ello plantea profundas dudas sobre la sostenibilidad de las inversiones y también de las valoraciones en los mercados financieros, hasta el punto de plantear el riesgo de estallido de una burbuja. Algo que Turrado descarta. “No va a haber una burbuja en el sector de IA. Quizás solo en algunas empresas”, ha reconocido.
El directivo ha minimizado los miedos que surgieron en los mercados y en la opinión pública hace solo algunas semanas, cuando incluso los directivos de grandes gigantes tecnológicos como Sam Altman, Dario Amodei o Jensen Huang pidieron ralentizar el avance y el desarrollo de sus propios modelos de inteligencia artificial por los riesgos que esta tecnología supone para la humanidad. En su opinión, detrás de ese debate existe una preocupación económica: la necesidad de justificar las enormes inversiones realizadas. “Creo que no va a haber una burbuja como la de las puntocom de inicio de siglo”, ha insistido. En aquel entonces, ha recordado, muchas empresas carecían incluso de un plan de negocio. Ahora, en cambio, estas compañías sí lo tienen. “Algunas triunfarán, otras desaparecerán o habrá movimiento en el sector”.
Para ilustrar el momento que atraviesa el sector, Turrado ha recurrido a un símil con la Fórmula 1. “La inteligencia artificial es como una carrera en la que nadie sabe exactamente dónde está la línea de meta”, ha afirmado. A su juicio, la irrupción de esta tecnología ha actuado como un safety car: ha recortado las distancias entre los competidores y ha obligado a todos a replantear su estrategia. “Todos tenemos que pasar por boxes, reflexionar sobre qué hacer y retomar la carrera”, ha resumido.
Turrado defendió además que la IA se ha convertido en una herramienta de competitividad e incluso de supervivencia. El directivo de HP considera que la IA se ha convertido en un instrumento que ha permitido la democratización de recursos que antes ciertas compañías, especialmente las pequeñas y medianas empresas, no tenían o a los que no podían acceder. “No es solo una transformación tecnológica, también es una transformación cultural”, ha concluido.
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