“Estados Unidos innova, China replica y Europa regula”. Así reza la conocida crítica que se burla de la incapacidad del continente para levantar un sector tecnológico competitivo. El resultado es una divergencia del crecimiento que hizo que el producto interior bruto de la zona euro fuese el año pasado inferior al 60% del de EE UU, frente a unos niveles casi iguales en 2008. Ahora, el dominio estadounidense de la revolución de la inteligencia artificial está llevando el euroescepticismo económico a nuevas cotas. Sin embargo, un examen más detenido de la incipiente economía de la IA dibuja un panorama distinto, en el que Europa está bien situada, tanto si el auge actual es sostenible como si no.
Está menos expuesta a la burbuja, y los modelos baratos podrían desplazar el valor hacia las aplicaciones
“Estados Unidos innova, China replica y Europa regula”. Así reza la conocida crítica que se burla de la incapacidad del continente para levantar un sector tecnológico competitivo. El resultado es una divergencia del crecimiento que hizo que el producto interior bruto de la zona euro fuese el año pasado inferior al 60% del de EE UU, frente a unos niveles casi iguales en 2008. Ahora, el dominio estadounidense de la revolución de la inteligencia artificial está llevando el euroescepticismo económico a nuevas cotas. Sin embargo, un examen más detenido de la incipiente economía de la IA dibuja un panorama distinto, en el que Europa está bien situada, tanto si el auge actual es sostenible como si no.
Feed MRSS-S Noticias
