
Puig quiere dar su gran salto adelante. La multinacional catalana dedicada a la perfumería, maquillaje y dermocosmética se ha impuesto el objetivo de estar entre las cuatro principales empresas mundiales de belleza premium, y para alcanzarlo tiene que crecer y ganar escala. En un comunicado remitido este miércoles a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Puig ha puesto cifras a esta ambición con la presentación de su nuevo plan estratégico: la meta es alcanzar los 8.000 millones de euros de facturación en el año 2032, y tener un margen de beneficio bruto de explotación (ebitda) ajustado superior al 22,5%, y lograrlo mediante el crecimiento orgánico de sus marcas, la búsqueda de la rentabilidad en toda su operativa y la compra de nuevas enseñas siempre que sean diferenciales y rentables.
La compañía de perfumería, maquillaje y dermocosmética quiere situarse entre las cuatro principales empresas mundiales de belleza ‘premium’
La compañía de perfumería, maquillaje y dermocosmética quiere situarse entre las cuatro principales empresas mundiales de belleza ‘premium’


Puig quiere dar su gran salto adelante. La multinacional catalana dedicada a la perfumería, maquillaje y dermocosmética se ha impuesto el objetivo de estar entre las cuatro principales empresas mundiales de belleza premium, y para alcanzarlo tiene que crecer y ganar escala. En un comunicado remitido este miércoles a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Puig ha puesto cifras a esta ambición con la presentación de su nuevo plan estratégico: la meta es alcanzar los 8.000 millones de euros de facturación en el año 2032, y tener un margen de beneficio bruto de explotación (ebitda) ajustado superior al 22,5%, y lograrlo mediante el crecimiento orgánico de sus marcas, la búsqueda de la rentabilidad en toda su operativa y la compra de nuevas enseñas siempre que sean diferenciales y rentables.
Durante la jornada de este miércoles Puig celebra su Capital Markets Day en el Museo del Prado de Madrid, precisamente para explicar a los inversores de la compañía su nuevo plan estratégico, al que han bautizado como Vision 2032. Este plan tiene la ambición de prácticamente duplicar las cifras del anterior plan estratégico, cuyos objetivos Puig superó con creces antes incluso de que terminara. El último plan estratégico tenía el objetivo de alcanzar una facturación de 4.500 millones de euros en 2025, pero ese año fue más allá y logró unas ventas de 5.042 millones de euros, un 5,3% más que el año anterior, y un resultado neto de 594 millones, un 11,9% más.
Entre el último plan estratégico y el que se presenta este miércoles han pasado muchas cosas en Puig. La compañía que preside Marc Puig, con José Manuel Albesa como consejero delegado desde marzo de este año, es hoy una empresa que cotiza en el Ibex 35, que ha ido añadiendo marcas a su portfolio para crecer en escala —el último anuncio fue la compra del 50% que todavía no tenían de Isdin, compañía que tiene que tomar protagonismo en el negocio de dermocosmética de Puig—, que ha continuado en la senda de la profesionalización y que ya ha intentado dar un salto enorme: este año tanteó la fusión con Estée Lauder en unas conversaciones que no fructificaron pero que demostraron la ambición de Puig para situarse en la liga de las grandes compañías de la belleza premium.
Las fallidas conversaciones con el grupo neoyorkino en mayo obligaron a aplazar el Capital Markets Day y la presentación del nuevo plan estratégico, que hoy muestra que la ambición está intacta: Puig quiere estar entre las cuatro principales compañías de su sector en el mundo, y entre las dos compañías principales en fragancias. Para lograrlo, a falta de un gran salto como el que planteaba una fusión con uno de los grandes, Puig se centrará en hacer crecer orgánicamente sus marcas y en fortalecer su rentabilidad, sin renunciar a comprar enseñas que encajen en su portfolio.
Además del objetivo en ventas (8.000 millones en 2032) y en ebitda ajustado (superior al 22,5% ese año), Puig se ha marcado otras metas: convertir el 50% de su ebitda ajustado en flujo de caja libre, equivalente a 900 millones de euros en 2032; mantener un ratio de dividendos del 40% sobre el beneficio neto; y continuar con un nuvel de apalancamiento máximo de dos veces el ebitda.
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