Los trenes de alta velocidad de la serie 106 de Renfe, los Talgo Avril, van a seguir circulando sin limitaciones de velocidad después de que la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria haya avalado las medidas de control reforzadas por la operadora una vez que fueron detectadas marcas, aún imperceptibles a simple vista, en los sistemas de rodadura de dos unidades que fueron retiradas días atrás.
La agencia estatal da el visto bueno a las medidas de control aplicadas por la operadora tras detectarse fisuras en ‘bogies’ y la reciente retirada de dos convoyes
Los convoyes de alta velocidad de la serie 106 de Renfe, los Talgo Avril, van a seguir circulando sin limitaciones de velocidad después de que la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria haya avalado las medidas de control activadas por la operadora una vez que fueron detectadas marcas inesperadas en las rodaduras. Tras pasar este examen, Renfe no considera necesaria una reducción generalizada del ritmo de circulación de este material rodante, posición que se ve avalada por análisis internos y del propio fabricante Talgo. A pesar de ello, la compañía que preside Álvaro Fernández Heredia se ha comprometido con el sindicato de maquinistas SEMAF a equipar un tren con sensores extensométricos para realizar un análisis en tiempo real del efecto de la velocidad sobre las tensiones en los bogies (estructura que engloba el sistema de rodadura). Se trata de garantizar la seguridad del servicio y reunir información sobre el ciclo de vida de estos componentes esenciales de los trenes.
La operadora ferroviaria también ha duplicado la frecuencia de las inspecciones y dice mantener un seguimiento individualizado de cada bogie, retirando preventivamente cualquier elemento que presente indicios que requieran un análisis adicional. Los trenes bajo vigilancia son los de ancho fijo, sobre los que Renfe sostiene que viajar en ellos es “absolutamente seguro”.
La reducción de velocidad o una menor carga de los trenes contribuiría a alargar la vida útil de los bogies, pero Renfe también cree que, con el actual sistema de detección y prevención, ese tipo de medidas no implicaría una mejora adicional en la seguridad.
La Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria es el organismo que supervisa la seguridad de las redes españolas de tren, así como las condiciones de operación de las compañías de transporte de viajeros y carga. Su respaldo a las actuaciones de Renfe ha sido ofrecido mientras la compañía avanza en busca de una solución definitiva acordada con Talgo para la sustitución progresiva de los bogies de ancho fijo por otros de rodadura desplazable. La flota afectada, formada por 15 unidades, lleva meses en revisión por parte de ambas compañías, lo que ha derivado en la adopción de un programa de vigilancia preventiva. De este modo, han podido detectarse indicios de desgaste desde fases tempranas, con la retirada de los componentes afectados.
La agencia ha estado informada, asegura Renfe, sobre los hallazgos y las actuaciones realizadas. Las primeras fisuras en los bogies de la serie 106 AF fueron encontradas en el verano de 2025, cuando se elaboró un plan de control y seguimiento en consenso con Seguridad Ferroviaria.
Más control
La operadora dependiente del Ministerio de Transportes ha duplicado recientemente la frecuencia de las inspecciones mediante partículas magnéticas, que han pasado de realizarse cada 10.000 kilómetros a efectuarse cada 5.000 kilómetros (una cada tres o cuatro días). La compañía también realiza un seguimiento individualizado de cada bogie y retira de forma preventiva elementos en los que se detectan marcas o indicios que exigen un análisis adicional. Es entonces cuando se activan los análisis técnicos, estudios de ingeniería y se revisan los criterios de mantenimiento.
Una limitación de la velocidad, ha insistido Renfe, tendría un impacto directo sobre la prestación del servicio que ya no podría considerarse de Alta Velocidad, con la consiguiente afección a los viajeros. Para tranquilizar al colectivo de maquinistas, la compañía ha puesto a disposición del SEMAF la documentación técnica, incluidos los estudios realizados en la casa, los que han firmado los técnicos de Talgo y otros que proceden de organismos y laboratorios independientes.
La seguridad de los viajeros y de los profesionales, ha aseverado Renfe, constituye una prioridad de la que dependen todas las decisiones sobre la prestación de la operación: “Cualquier material sobre el que exista una duda técnica permanecerá fuera de servicio hasta superar los controles correspondientes”, ha dejado escrito la empresa en un comunicado.
Los viajeros afectados por cualquier suspensión tendrán acceso a cambios y anulaciones de sus reservas de manera gratuita. La operadora informará de manera directa a los clientes cuyos trenes puedan sufrir modificaciones y se ha comprometido a reforzar la información a través de los canales habituales para ofrecer alternativas de viaje.
Los Talgo Avril entraron en circulación en mayo de 2024 tras dos años de retraso en los plazos de entrega por parte del fabricante, lo que motivó una sanción de 116 millones de euros activada por la operadora. La entrada en servicio en el verano de ese 2024 estuvo rodeada de múltiples incidencias, pero los casos más graves están relacionados con las fisuras de los bogies. Un contratiempo que obligó a retirar los 106 con marca Avlo de la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona en septiembre del año pasado.
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