La aerolínea catalana de bajo coste Vueling va a mantener esta temporada de invierno (de finales de octubre de 2026 a finales de marzo de 2027) un dominio incontestable en el aeropuerto de Barcelona-El Prat. La firma de IAG tiene presupuestado crecimiento, mientras que la programación anunciada este viernes por el principal competidor, Ryanair, viene con congelación. La irlandesa va a operar 53 rutas desde y hacia el segundo mayor aeropuerto del país, incluyendo una nueva conexión con la polaca Poznan (tres vuelos semanales). La capacidad que va a activarse en El Prat alcanza los 3,6 millones de plazas, con lo que se calcan tanto el número de rutas como de asientos anunciados la pasada temporada de invierno.
La irlandesa mantiene 14 aviones en El Prat, 53 rutas y 3,6 millones de asientos ofertados hasta final de marzo, frente a los 10 millones anunciados por la firma de IAG
La aerolínea catalana de bajo coste Vueling va a mantener esta temporada de invierno (de finales de octubre de 2026 a finales de marzo de 2027) un dominio incontestable en el aeropuerto de Barcelona-El Prat. La firma de IAG tiene presupuestado crecimiento, mientras que la programación anunciada este viernes por el principal competidor, Ryanair, viene con congelación. La irlandesa va a operar 53 rutas desde y hacia el segundo mayor aeropuerto del país, incluyendo una nueva conexión con la polaca Poznan (tres vuelos semanales). La capacidad que va a activarse en El Prat alcanza los 3,6 millones de plazas, con lo que se calcan tanto el número de rutas como de asientos anunciados la pasada temporada de invierno.
Esta presencia de Ryanair en Barcelona, donde calcula una inversión dedicada de 1.400 millones de dólares (unos 1.248 millones de euros) de la mano de 14 aviones, dista de los 10 millones de asientos previstos por Vueling, de los que 5,4 millones están colocados hacia y desde destinos internacionales. La aerolínea de IAG, con base principal en El Prat, despliega este invierno 90 destinos desde ese punto de la red de Aena. Pese a la evidente distancia en favor de la firma local, es sumando todos los aeropuertos españoles cuando la compañía que lidera Michael O’Leary doblega a la española desde hace años por capacidad operada y volumen de viajeros.
Ryanair dice haber aumentado frecuencias en una veintena de rutas en el aeropuerto barcelonés, entre las que se encuentran las de Venecia, Nápoles, Cracovia, Oporto y Budapest. De este modo, eleva la capacidad en las conexiones con Polonia un 9% y en las rutas italianas lo hace en un 31%. La estimación de tráfico se mantiene como en la temporada invernal 2025-2026, en un nivel de 9,3 millones de viajeros.
Días atrás la low cost anunció su oferta hasta finales de marzo en Madrid-Barajas, donde sí incrementa su peso con un 6% más de asientos, lo que supone sumar 200.000 y alcanzar los 3,4 millones de plazas. Ese refuerzo acerca la apuesta de Ryanair por Madrid a la que suele desplegar en El Prat. Si en este último configura un mapa con 53 rutas, en el primero tiene previstas 51 este invierno. En ambos casos la compañía cuenta con 14 aviones basados y resalta la apuesta por destinos en Italia, Portugal y Polonia, además de mirar a las islas.
Sobre la aportación a las economías locales, la irlandesa estima que soporta 5.600 puestos de trabajo en Madrid, entre directos e indirectos, y eleva la cifra a 7.000 en Barcelona.
La posición ciertamente conservadora de Ryanair coincide con una fuerte presión en costes por la escalada del precio del combustible y con los retrasos generalizados que sufre todo el sector para la recepción de nuevos aviones, especialmente en lo que respecta a los clientes de Boeing. En el aire está una posible subida de precios de los billetes que las aerolíneas tendrán que modular con los volúmenes de demanda de vuelos y el ritmo de entrada de reservas.
Sobre el tablero europeo del transporte aéreo se aprecian compañías en dificultades, con el concurso de acreedores de la letona Air Baltic (88% del Estado y un 10% en manos de Lufthansa), el preconcurso de la española Volotea y las pérdidas de Wizz Air al cierre de su primer trimestre fiscal el pasado mes de junio. También hay jugadores activando blindajes anticrisis, como es el caso del grupo IAG con el recorte de expectativas de capacidad y el plan de ahorros del para todo el ejercicio.
El consejero delegado del grupo Ryanair, Michael O´Leary, aprovechó ayer un acto con medios de comunicación organizado por la asociación Airlines for Europe (A4E) para resaltar que el sector aéreo podría encarar más de un año de costes altos por el conflicto en Oriente Próximo. El fuel está más de un 50% por encima de los precios previos al mes de febrero, cuando comenzó la ofensiva de Estados Unidos sobre Irán y se produjo el consiguiente cierre del estrecho de Ormuz. La factura llegó a encarecerse un 120%, tirando al alza de precio de las coberturas financieras. “Nos enfrentamos a un desafío enorme el próximo año”, afirmó O’Leary, quien descartó problemas de disponibilidad de queroseno en Europa.
Precisamente es el encarecimiento de las coberturas, y la dificultad para contratarlas, el que pesa sobre los márgenes de las aerolíneas y podría aconsejar a la subida de precios, según dejó entrever el ejecutivo de Ryanair.
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