El consejo de administración de Telefónica decidirá mañana, miércoles, una profunda reorganización de su estructura operativa que articulará el negocio del grupo en tres áreas verticales de alcance paneuropeo: consumo, empresas y tecnología, según adelanta elEconomista.es. El órgano de gobierno aprobará un esquema simplificado en el que la compañía trabaja desde antes del verano, casi un año después de la presentación del plan estratégico Transform & Grow. La Comisión de Nombramientos analiza este martes los primeros perfiles ejecutivos para liderar las nuevas unidades. Preguntada por este diario sobre estos cambios, Telefónica ha declinado hacer ningún tipo de comentarios.
Las filiales europeas perderán peso organizativo frente a la centralización del negocio en unidades verticales
El consejo de administración de Telefónica decidirá mañana, miércoles, una profunda reorganización de su estructura operativa que articulará el negocio del grupo en tres áreas verticales de alcance paneuropeo: consumo, empresas y tecnología, según adelanta elEconomista.es. El órgano de gobierno aprobará un esquema simplificado en el que la compañía trabaja desde antes del verano, casi un año después de la presentación del plan estratégico Transform & Grow. La Comisión de Nombramientos analiza este martes los primeros perfiles ejecutivos para liderar las nuevas unidades. Preguntada por este diario sobre estos cambios, Telefónica ha declinado hacer ningún tipo de comentarios.
Los ejecutivos designados al frente de las tres áreas reportarán de forma directa al consejero delegado del grupo, Emilio Gayo. La reestructuración responde a la reducción del perímetro del grupo tras la desinversión de la mayoría de sus filiales en Hispanoamérica, a excepción de Venezuela y Brasil. Con el nuevo diseño, la multinacional prevé incrementar la eficiencia e impulsar sinergias entre dos de sus principales mercados europeos: España y Alemania. La estrategia centralizará la toma de decisiones en Madrid y reducirá la autonomía y el peso organizativo de las filiales locales, según la información.
Reino Unido quedará fuera de esta integración puesto que la operadora española opera de forma conjunta con Virgin Media, propiedad de Liberty Global, a través de VMO2, por lo que las decisiones no se toman de forma independiente. De hecho, ambos socios preparan la puesta en marcha de un plan de ajuste orientado a recortar unos 600 millones de libras (aproximadamente 699,2 millones de euros) mediante reducciones de plantilla y menores gastos de explotación y de capital.
El área de consumo (B2C) asumirá la coordinación comercial paneuropea para captar ingresos en el segmento residencial. Óscar Candiles, actual Chief Revenue Officer (CRO) de Telefónica España, se perfila para dirigir esta división. Su cometido prioritario será acelerar la implantación del modelo de convergencia fijo-móvil en Alemania, replicando la estructura desplegada en España y Brasil. La compañía busca elevar con esta medida el valor medio por cliente en los hogares europeos.
La división de grandes clientes y administraciones públicas (B2B) integrará las capacidades comerciales para el segmento corporativo. Borja Ochoa mantendrá la presidencia de Telefónica España e incorporará competencias internacionales al frente de este departamento. La unidad comercializará servicios de comunicaciones avanzadas, ciberseguridad, computación en la nube y soluciones digitales que hasta la fecha dependían de Telefónica Tech. El objetivo es escalar el negocio empresarial en los cuatro mercados principales mediante una oferta unificada.
La tercera división operativa gestionará de forma integral las redes, la tecnología y los sistemas de la información del grupo. Sergio Sánchez, actual director de Operaciones, Red y Tecnologías de la Información de Telefónica España, se perfila para liderar la unidad. El departamento coordinará la actualización de las infraestructuras fijas y móviles, la automatización de procesos y la aplicación de herramientas de inteligencia artificial en la gestión operativa.
El plan contempla también la reducción de estructuras en la sede corporativa para eliminar duplicidades administrativas entre la matriz y las filiales. La reorganización busca acelerar el cumplimiento de las metas financieras del programa Transform & Grow, que proyecta un crecimiento anual compuesto de los ingresos y del Ebitda ajustado de entre el 2,5% y el 3,5% para el periodo 2028-2030.
La nueva estructura pretende también levantar el ánimo de los inversores. Y es que la acción de Telefónica acumula una caída del 20,6% desde la presentación de su plan estratégico Transform & Grow, tomando como referencia el cierre del 3 de noviembre de 2025, la última sesión antes de que la compañía diera a conocer su nueva hoja de ruta. Ese día los títulos cerraron a 4,292 euros, frente a los 3,407 euros del cierre del 28 de septiembre de 2026. El mayor impacto se produjo precisamente el día de la presentación, el 4 de noviembre, cuando la acción se desplomó un 13,12%, hasta 3,729 euros, después de que Telefónica anunciara, entre otras medidas, el recorte del dividendo previsto para 2026. Desde entonces, la cotización ha acumulado un descenso adicional del 8,6%, con especial presión en las últimas sesiones: en las diez últimas jornadas bursátiles hasta el 28 de septiembre, la acción perdió un 7,6%, al pasar de 3,688 a 3,407 euros.
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