Víctor López González nació en Leganés (Madrid) en 1983 y lleva más de una década ligado al comparador Rastreator, compañía de la que es presidente y consejero delegado desde 2023. Padre de tres hijos, se define como una persona muy familiar y asegura que habría renunciado al cargo si hubiera interferido en su vida personal.
El presidente y consejero delegado del comparador es un amante del deporte y la familia y cree que existe una correlación entre generosidad y felicidad
Víctor López González nació en Leganés (Madrid) en 1983 y lleva más de una década ligado al comparador Rastreator, compañía de la que es presidente y consejero delegado desde 2023. Padre de tres hijos, se define como una persona muy familiar y asegura que habría renunciado al cargo si hubiera interferido en su vida personal.
Pregunta. Cuando acaba su jornada laboral, ¿es capaz de desconectar?
Respuesta. Estoy obligado porque tengo tres hijos de distintas edades. El mayor tiene 13 años y el pequeño, año y medio. Cuando salgo de trabajar intento estar con ellos: desde recoger al mayor de sus actividades hasta acostar a los pequeños. A veces, cuando ya están dormidos, me conecto si tengo algo urgente. Los fines de semana intento que sean sagrados.
P. Entonces,¿es capaz de conciliar?
R. Sí. Tengo un acuerdo con mi mujer que es un poco raro. A mí me gustan mucho los niños, ella se hubiera conformado con uno o dos y nuestro acuerdo no formal era: tú te encargas del embarazo y yo me encargo de lo demás. Soy el que se ocupa de las noches. De hecho, esta ha sido complicada porque el pequeño está con fiebre y tos. Cuando me nombraron consejero delegado quería que el puesto no afectara a mi vida personal. Tuve el tercer hijo siendo consejero delegado y, si se hubiera visto afectada, habría renunciado.
P. ¿Cómo es un fin de semana perfecto para usted?
R. Soy muy familiar. Un fin de semana ideal es aquel en el que podemos estar los cinco juntos y hacer nuestros planes. Mi hijo mayor hace mucho deporte y tiene partidos de fútbol. Mi esposa es china y también intentamos reforzar esa parte porque los niños van a un colegio chino en Madrid. Y solemos quedar con algún amigo para cenar.
Ese sería un fin de semana de ocho. Uno de diez sería dejar a los niños con mis padres y hacer un plan mi mujer y yo. Intentamos hacerlo algunos fines de semana al año y también algún plan un poco más largo. Tengo mucha suerte con mis padres: les encantan los niños, son los únicos nietos que tienen y nos ayudan un montón.
P. ¿Habla chino?
R. Sí. Mi mujer y mis hijos se ríen de mí cuando lo hablo, pero más o menos me entero cuando hablan. Mi objetivo es entenderlos cuando se metan conmigo. Además, cuando le pedí la mano a mi mujer y permiso a mi suegro, parte del compromiso fue que aprendería chino. Mis suegros no hablan español y, cuando estamos con ellos, hablamos en chino. Incluso soy capaz de tener llamadas con ellos si no está mi mujer.
P. ¿En su casa se habla español o chino?
R. Los dos. Mi mujer habla en chino con los niños y cuando estamos los cinco hablamos en español.
P. ¿Qué aficiones tiene?
R. Desde pequeño me encanta el deporte, aunque lo practico mucho menos de lo que me gustaría. Continúo jugando al fútbol, un partido a la semana. Ahora ya soy el mayor del equipo y duplico la edad a las nuevas incorporaciones. También corro, hago natación, pádel, snowboard y senderismo. El snowboard lo practico sobre todo con mis hijos. Al mayor le enseñé cuando tenía cinco años y todos los años intentamos escaparnos unos cuatro días juntos. También voy mucho con él a hacer senderismo por la sierra de Madrid.
P. ¿En su vida personal aplica siempre la máxima de comparar?
R. Sí, sin duda. Y mi mujer también. Comparamos a la hora de elegir colegio, planes, profesores… Para todo, la verdad.
P. ¿Cuál es el lugar al que siempre le gusta volver?
R. La casa de mis padres. Nací en Leganés y ellos viven ahora en Griñón. Intento visitarles todas las semanas. Nosotros nos hemos mudado muchas veces y nuestra casa actual es reciente, pero allí todavía está mi habitación como cuando era pequeño.
P. ¿Viaja mucho por trabajo?
R. No demasiado. Tenemos una oficina en Sevilla y voy por lo menos una vez al trimestre. Alguna vez me toca Barcelona y hacemos varios viajes al año a Italia porque nuestros dueños son italianos. También puedo ir a algún evento en Alemania o Inglaterra. A China intentamos ir todos los años. Mis suegros veranean en una zona muy poco conocida y turística que a mí me encanta.
P. ¿Se plantearía irse a vivir allí o prefieren España?
R. España. Mi mujer está encantada aquí. Pero queremos que nuestros hijos tengan la cultura china y se sientan españoles y chinos. Para nosotros es un reto. Por ejemplo, en el colegio del mayor mi hijo es el único chino, el único racialmente distinto, y a veces tiene algún complejo. Intentamos que conozcan las dos culturas y se sientan orgullosos de sus raíces chinas.
Este año mandamos al mayor solo a varios campamentos en China. Queremos educarles para que tengan una mente abierta. Para vivir elegimos España porque tenemos aquí el trabajo y mi familia, pero si mis suegros enfermaran y tuviéramos que pasar allí una temporada, no sería un drama.
P. ¿Le gusta cocinar? ¿En casa comen comida china y española?
R. Nos gustan ambas. A mi mujer le gusta mucho la cocina china y comemos mucha. Yo cocino cosas muy básicas y no lo hago muy bien. Lo poco que cocino es para los niños, más por obligación que por placer. La cocina china cambia mucho según la provincia y la zona de mi mujer cocina súper picante. A ella y a mi hijo mayor les encanta. En Madrid no es tan fácil encontrar ese nivel de picante y tenemos que ir a un restaurante chino auténtico.
P. ¿Alguno que recomiende?
R. El restaurante de Sichuan.
P. ¿Cuánto tiempo puede pasar sin mirar el móvil?
R. Lo miro con mucha frecuencia. Nos hemos propuesto dejarlo en la entrada y estar sin él en casa. Mi hijo tiene 13 años y no tiene móvil. Creo que es el único de su clase. Tiene un reloj con el que puede hacer llamadas y contactar con sus amigos. Tenemos una cruzada con este tema, pero a veces también tenemos que aplicárnosla nosotros. En casa intento no mirarlo cuando estoy con los niños, aunque no siempre lo cumplo. Incluso les hemos dicho que si nos pillan con el móvil nos lo digan. Y cuando comemos, en la mesa no hay móvil.
P. Si pudiera delegar en la inteligencia artificial una tarea de su vida cotidiana, ¿cuál sería?
R. Iba a decir la cocina, pero eso con la IA es más complicado. Quizá la gestión de los deberes y los grupos de WhatsApp de los colegios. Cada hijo va a un colegio distinto. Gestionar los cumpleaños, los deberes y los grupos de WhatsApp… algo que se encargara de todo eso sería muy útil.
P. ¿Se considera una persona feliz?
R. Sí. Me considero súper afortunado. Vengo de una familia muy humilde. Mis padres trabajan desde los 13 años y no pudieron estudiar porque eran otros tiempos. Yo fui el primero de mi familia que fue a la universidad y mi hermano, el segundo.
Intento vivir con ese agradecimiento. Tengo unos padres que viven, una mujer estupenda y unos hijos estupendos. Uno siempre puede ver el vaso medio lleno o medio vacío y creo que parte de la felicidad está en cómo afrontas las situaciones. Esa actitud de agradecimiento ayuda. También creo que la gente más feliz es la que se olvida de uno mismo y piensa más en los demás. Creo que hay una correlación entre generosidad y felicidad. Es más fácil ser feliz si piensas menos en ti.
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