Alivio y celebración en Bolsa por el respaldo unánime del consejo al plan de ajuste de Volkswagen. Las acciones del mayor grupo automovilístico de Europa se han disparado hoy un 6,6%, después de la aprobación del ambicioso programa de reestructuración que incluye el despido de 50.000 trabajadores y deja al borde de la desaparición a la marca española Seat. El acuerdo alcanzado a última hora del jueves recibió el respaldo de sindicatos y del estado de Baja Sajonia, que controla un 20% de los derechos de voto, y que inicialmente se mostró en contra. El gigante alemán salva así el mayor temor de los inversores: un escenario de confrontación social y de gobernanza sin precedentes, que habría dificultado la puesta en marcha del ajuste.
La acción gana un 10% en dos días. Mercado y analistas aplauden la reestructuración, apoyada por sindicatos y el estado de Baja Sajonia
Alivio y celebración en Bolsa por el respaldo unánime del consejo al plan de ajuste de Volkswagen. Las acciones del mayor grupo automovilístico de Europa se han disparado hoy un 6,6%, después de la aprobación del ambicioso programa de reestructuración que incluye el despido de 50.000 trabajadores y deja al borde de la desaparición a la marca española Seat. El acuerdo alcanzado a última hora del jueves recibió el respaldo de sindicatos y del estado de Baja Sajonia, que controla un 20% de los derechos de voto, y que inicialmente se mostró en contra. El gigante alemán salva así el mayor temor de los inversores: un escenario de confrontación social y de gobernanza sin precedentes, que habría dificultado la puesta en marcha del ajuste.
La mayor reestructuración en los 89 años de historia del mayor grupo automovilístico europeo contempla otros 50.000 despidos, lo que eleva el total a 100.000 recortes tras los anunciados hace unos meses, si bien el pacto no especifica dónde ni cuándo se llevarán a cabo. A falta de detalles, el plan deja abierto el futuro de cuatro de sus plantas alemanas y sitúa a la marca Seat en una situación más que delicada.
El aplauso del mercado, además de políticos y directivos de la empresa, ha sido generalizado. La dirección, que cuenta con mayoría en el consejo de supervisión frente a la oposición inicial de los representantes de los trabajadores y de Baja Sajonia había considerado convocar una junta general de accionistas para imponer sus planes, lo que habría supuesto un conflicto nunca antes visto.
Los accionistas y analistas han mostrado tranquilidad al constatar que Volkswagen, con una plantilla de más de 650.000 empleados y una estructura de poder compleja con numerosos grupos de interés, haya logrado consenso para tomar una decisión difícil y de gran alcance en tiempos de crisis. “Enhorabuena a Volkswagen. Se impone el realismo”, señalan los analistas de Citi. “Debemos felicitar no solo a la dirección, sino también al comité de empresa y a los representantes del estado de Baja Sajonia”, añaden. “Dada la competitividad de las plantas alemanas y la falta de oportunidades de ingresos a nivel global, Volkswagen simplemente no tenía otra opción”.
Un informe de Bank of America señala que el acuerdo supone una sorpresa “muy positiva” porque demuestra que Volkswagen es capaz de acometer una profunda reestructuración pese a la complejidad de su estructura de gobierno y a las restricciones laborales. “Volkswagen sigue siendo, en nuestra opinión, la automovilística cotizada más barata del mundo”, señala el analista Horst Schneider.
Los fondos con acciones de Volkswagen también muestran satisfacción, aunque el camino no ha hecho más que empezar. Ingo Speich, de Deka Investment, accionista de Volkswagen, calificó el acuerdo como un gran avance: “¿Significa esto que Volkswagen está fuera de peligro? Definitivamente no. Ahora viene lo difícil: la ejecución.”
Por su parte, Moritz Kronenberger, gestor de Union Investment, también presente en el capital de la automovilística, apunta que el acuerdo “es una señal positiva para Volkswagen y el mercado de capitales, aunque implique recortes importantes en la plantilla y dentro del grupo”. Respecto a la implementación del programa, “la responsabilidad recae completamente en el consejo ejecutivo. Ya no hay excusas”, según recoge Reuters.
La subida de las acciones de hoy aminora la caída anual de acciones de Volkswagen, que bajan más de un 20% en el ejercicio. Desde el máximo de 246 euros por título que alcanzó en abril de 2021, la automovilística ha perdido un 67% de su valor. El grupo ha recuperado, con estas subidas, los 40.000 millones de capitalización que perdió en junio.
Volkswagen, al igual que la mayoría de sus competidores europeos, sufre una creciente presión sobre sus cuentas y niveles de rentabilidad. En un mercado europeo estancado, las automovilísticas europeas buscan vías de mejorar sus márgenes, dañados por la agresiva competencia de los fabricantes chinos, la caída de las ventas en Asia y los aranceles en Estados Unidos. Todos estos factores han mermado el margen operativo del grupo, que se situó en el 3,8% en el primer semestre, frente al 7,9% de 2022, su máximo en la última década.
Citi estima que el plan permitirá a Volkswagen reducir costes, disminuir el número de modelos (y su complejidad) y recortar drásticamente sus inversiones en otros 6.000 millones de euros anuales. “Esta decisión debería permitir a Volkswagen seguir destinando capital a sus marcas y modelos de mayor rentabilidad, sin necesidad de mantener un exceso de capacidad. Si bien los objetivos de Ebit (beneficio operativo) a largo plazo siguen siendo ambiciosos, el grupo ha demostrado una vez más su progreso en los últimos años”, explica el banco de inversión.
BofA calcula que esos 50.000 empleos menos podrían generar más de 2.500 millones de euros de ahorro anual en 2030, con un potencial adicional procedente del cierre o reconversión de plantas, la reducción de la complejidad y la venta de activos. El banco prevé, además, que los costes brutos de reestructuración podrían alcanzar hasta unos 10.000 millones de euros, aunque previsiblemente “se repartirían durante varios ejercicios”.
En cualquier caso, la ruta es aún incierta. Los detalles de los recortes de empleo deberán ser negociados entre la dirección y los sindicatos, que lograron garantizar el empleo en la mayoría de las operaciones de Volkswagen en Alemania hasta 2030 como parte de un plan de reestructuración previo en 2024.
Olaf Lies, primer ministro del estado de Baja Sajonia aseguró este viernes que no hay ninguna decisión sobre el cierre de las plantas y que han pedido a la dirección que buscara soluciones alternativas. “Si tenemos que reducir la capacidad, la conclusión automática no puede ser que la reduzcamos en Alemania”, declaró a la prensa.
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