
Los inversores estaban en guardia y tenían marcado el día en rojo, era una prueba de fuego para el flamante jefe de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh. La decepción suponía un gran riesgo, en medio de la preocupante evolución de la deuda soberana estadounidense, que alcanzó la semana pasada máximos de varias décadas en sus referencias a largo plazo. El bono a 30 años llegó a pagar el 5,33%; aunque provocó algunos sudores fríos e incluso forzó la intervención del Tesoro, que modificó su estrategia bajo la batuta de Scott Bessent, las Bolsas no llegaron a descarrilar. Sin embargo, Wall Street ha concluido la sesión de este viernes con mínimas bajadas y el relax suscitado en el mercado de deuda por las palabras de Warsh se ha esfumado. Las órdenes de venta han llegado en el último tramo de la jornada y han elevado la curva de tipos en todos los plazos.
El Ibex recupera los 20.000 puntos con un alza del 0,81% en una sesión donde la deuda estadounidense recupera la calma
Los inversores estaban en guardia y tenían marcado el día en rojo, era una prueba de fuego para el flamante jefe de la Reserva Federal (Fed), Kevin Warsh. La decepción suponía un gran riesgo, en medio de la preocupante evolución de la deuda soberana estadounidense, que alcanzó la semana pasada máximos de varias décadas en sus referencias a largo plazo. El bono a 30 años llegó a pagar el 5,33%; aunque provocó algunos sudores fríos e incluso forzó la intervención del Tesoro, que modificó su estrategia bajo la batuta de Scott Bessent, las Bolsas no llegaron a descarrilar. El tiempo les ha dado la razón.
En su comparecencia, el presidente de la Reserva Federal mostró un compromiso claro con la inflación, que el mercado interpretó como un anticipo de subidas de tipos. Algo que suele ser negativo para las Bolsas, pero, en el entorno actual, resultó un sedante. La deuda soberana del país a corto plazo, condicionada por la expectativa de dinero caro, sube ocho puntos básicos, al 4,3%. Pero la de 30 años se mantuvo plana, en el entorno del 5,2%. La renta variable también ha dado su plácet al jefe de la Fed. El Ibex ha cerrado este viernes con un alza del 0,81%, en los 20.041,9 puntos, de manera que el avance semanal se sitúa en el 0,4%. El Nasdaq y el S&P 500 apenas se movían al cierre de la sesión en el Viejo Continente.
La reacción fue muy distinta en la última gran cita de Warsh, cuando en julio dejó sin cambios el precio del dinero en el rango del 3,50%-3,75%. La hoja de ruta sobre la evolución de los tipos permaneció en una caja fuerte y el economista nacido hace 56 años en Albany amenazó con tirar su llave. Este viernes, sin embargo, la ha utilizado para aflojar los candados. Si es necesario, decretará subidas inmediatas de los tipos en Estados Unidos.
El balance semanal se ha saldado con un recorte de los intereses de la deuda estadounidense a tres décadas, que se relaja, aunque de forma moderada. El español a ese plazo queda plano, al igual que las principales referencias europeas. Los intereses de la deuda a dos años en Francia, Alemania y España se sitúan entre el 2,8% y el 3%, con ligeros repuntes en las últimas cinco sesiones. La Bolsa española ha puesto el punto final a dos semanas consecutivas de caídas con un alza del 0,4%. Puig, Acerinox, IAG, Acciona Renovables y ArcelorMittal se alzan entre los ganadores tras sumar entre el 3% y el 7%. Enfrente, con caídas del 1,2% al 5,7%, han quedado Ferrovial, Repsol, Merlin, Aena, Colonial, ACS, el Banco Sabadell y Logista.
Las alzas de tipos son un factor clave en el sector que más mueve el mercado, las tecnológicas, condicionadas por el dinero caro. Ello se suma al descreimiento de los inversores sobre las valoraciones de los fabricantes de chips y sus niveles de endeudamiento. Así, aunque Nvidia batió las expectativas con sus resultados semestrales, este viernes cede más de un 3%. De las Siete Magníficas de Wall Street, suben el fabricante de chips, Alphabet, Apple y Meta, mientras que Amazon, Microsoft y Tesla se decantan por las bajadas.
Con todo, en la sesión en Europa los índices han recuperado terreno con alzas cercanas al 1%, tanto para el Cac francés, como para el Dax alemán y el Euro Stoxx 50. Ello a pesar de que este viernes, Bank of America ha publicado un análisis muy negativo sobre el mercado europeo, en el que considera que las expectativas son insostenibles, con expectativas de márgenes récord y fuerte crecimiento de beneficios. Así, vaticina una caída del 10% para el Stoxx Europe 600 en los próximos meses.
Por otro lado, el precio del petróleo corrige tras el repunte de ayer. El brent, de referencia en Europa, está estable alrededor de los 88 dólares, a pesar de que los esfuerzos diplomáticos para alcanzar un acuerdo sobre el estrecho de Ormuz se topan con nuevos obstáculos. Por otra parte, Venezuela está estudiando detenidamente los planes para abandonar la OPEP, según fuentes familiarizadas con el asunto.
Pese a las expectativas de subida de tipos, Warsh también se ha dejado margen de maniobra. “Este es mi criterio: debemos tener confianza en que la inflación subyacente se está dirigiendo hacia nuestro objetivo, de forma clara y a una velocidad suficiente. De lo contrario, tenemos trabajo por hacer. Ese es nuestro cometido”, según ha recogido Bloomberg. Contradice así los deseos del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, que criticó hasta la extenuación por lo mismo a su predecesor, Jerome Powell.
De hecho, las expectativas de subidas de tipos en Estados Unidos se han disparado en septiembre hasta rozar el 60% desde el 34%, lo que se traslada al mercado de la deuda a corto plazo de la mayor economía del mundo. La posibilidad de que se produzcan dos alzas antes de que llegue 2027 ronda ahora el 40%. Así, el rendimiento del bono a dos años ha pasado al 4,31% desde el 4,23%. Entretanto, el 30 años se modera. Para el Banco Central Europeo (BCE), el mercado descuenta que el escenario más probable es una subida de tipos en septiembre.
El mercado de deuda fue el que torció la mano a Donald Trump y su errática política arancelaria en abril del año pasado. Es el único que tiene la capacidad real de romper los mandamientos de los grandes popes económicos, sean presidentes de bancos centrales o primeros ministros. Hace años, fue el responsable de que la primera ministra británica, Liz Truss, abandonara sus responsabilidades en Reino Unido. Ahora, su victoria se ha limitado a que el encargado de velar por la estabilidad de los precios en la mayor economía del mundo sea más comunicativo. Está por ver qué más es capaz de hacer.
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