A medida que se disparan las inversiones en inteligencia artificial, la demanda de semiconductores lo hace a su vez. Los precios de los chips lógicos y de memoria han subido más rápido y más alto que nunca. Las cotizaciones bursátiles de proveedores de chips como Micron y Samsung han crecido al mismo ritmo. La oferta es escasa y los analistas anuncian con entusiasmo un nuevo “superciclo” de los semiconductores. Los inversores deberían seguir el consejo del difunto financiero James Goldsmith: “Cuando ves que todo el mundo se sube al carro, ya es demasiado tarde”.
Cuando los hiperescaladores tengan que frenar sus planes, el tren de los semiconductores parará en seco
A medida que se disparan las inversiones en inteligencia artificial, la demanda de semiconductores lo hace a su vez. Los precios de los chips lógicos y de memoria han subido más rápido y más alto que nunca. Las cotizaciones bursátiles de proveedores de chips como Micron y Samsung han crecido al mismo ritmo. La oferta es escasa y los analistas anuncian con entusiasmo un nuevo “superciclo” de los semiconductores. Los inversores deberían seguir el consejo del difunto financiero James Goldsmith: “Cuando ves que todo el mundo se sube al carro, ya es demasiado tarde”.
La industria de los semiconductores ha sufrido históricamente un ciclo de capital turbulento. Construir plantas de chips, conocidas como fabs, es un negocio caro. A medida que los precios subían, las empresas aumentaban su capacidad y nuevos participantes entraban en la industria. Cuando la demanda se moderaba, los fabricantes de semiconductores seguían produciendo chips sin cesar, lo que provocaba una caída de los precios y generaba pérdidas en todo el sector. Los inversores salían perjudicados. En las dos décadas comprendidas entre 1994 y 2014, el índice Philadelphia SE Semiconductor tuvo un rendimiento inferior al del Nasdaq Composite, al tiempo que experimentaba una mayor volatilidad.
Pero, por esas fechas, el sector se reorganizó. Un informe de Bernstein Research, publicado en 2013, señalaba que los fabricantes de chips de memoria estaban “en medio de cambios estructurales sin precedentes; la consolidación y el aumento de las barreras de entrada, combinados con la creciente incertidumbre tecnológica y la menor elasticidad de la demanda, allanan el camino para un nuevo paradigma de la memoria que ya no recompensa la inversión enérgica”. El número de empresas de memoria se redujo de 12 a solo 3. Micron, Samsung y SK Hynix controlan más del 95% del mercado.
Los proveedores de equipos de semiconductores también se han concentrado, según la consultora Pelham Smithers Associates. La holandesa ASML tiene un cuasimonopolio sobre las máquinas de litografía ultravioleta extrema utilizadas para fabricar los chips más avanzados. La competencia también ha disminuido en otras partes de la cadena de suministro. Como resultado, hay múltiples cuellos de botella que superar a la hora de construir una nueva fábrica. Este cambio favorable en el ciclo de capital ha impulsado los beneficios tanto de los proveedores de equipos como de los fabricantes de chips. Micron, según Smithers, solo ha perdido dinero una vez en los últimos diez años, mientras que en la década anterior generó pérdidas el 40% del tiempo.
Limitaciones de suministro
La revolución de la IA ha puesto de manifiesto estas limitaciones de suministro. Los grandes modelos de lenguaje requieren un gran número de chips lógicos, conocidos como unidades centrales de procesamiento, para funcionar junto con los chips gráficos fabricados por Nvidia, otro cuasimonopolista. Se necesitan chips de memoria para entrenar los modelos de vanguardia y almacenar los datos generados por la IA. Smithers afirma que la cantidad de datos que se ha generado y almacenado a nivel mundial se ha multiplicado por más de 20 en la última década. Gracias a los nuevos contenidos generados por la IA, se espera que crezca alrededor de un 30% en el año en curso.
Dada la inelasticidad de la nueva oferta, no es de extrañar que el precio de los chips de memoria dinámica de acceso aleatorio (DRAM), que almacenan datos temporales, se haya multiplicado por seis en el último año. El precio de las acciones de Micron ha subido aún más. Samsung y SK Hynix también están disfrutando de ganancias extraordinarias. Los inversores se han dado cuenta. Los fabricantes de semiconductores, hardware tecnológico y equipos representan ahora casi el 40% de la capitalización total del MSCI Emerging Markets, el doble que hace tres años. Los inversores minoristas se están sumando a la tendencia: el ETF Roundhill Memory ha atraído miles de millones de dólares en activos y ha cuadruplicado su valor desde su lanzamiento a principios de abril.
Nvidia está asegurándose el escaso suministro de chips con compromisos de compra por valor de casi 100.000 millones de dólares. Dylan Patel, fundador de la firma de investigación independiente SemiAnalysis, cree que los precios de la DRAM podrían duplicarse o triplicarse con respecto a sus niveles actuales. Pelham Smithers describe un superciclo de semiconductores que podría durar años. ¿Qué podría salir mal?
Bueno, para empezar, el ciclo de capital de los chips está cambiando. SK Hynix, Samsung y Micron están construyendo nuevas fábricas, aunque no se espera que entren en funcionamiento hasta dentro de unos 18 meses.
El gigante taiwanés TSMC invertirá el doble en dólares el año que viene que en 2024. La ratio de Micron entre gasto de capital y amortización –una medida clave del ciclo de capital– se triplicará para 2027, más del doble de su media de los últimos 10 años. Además, dos fabricantes de chips chinos, Yangtze Memory Technologies (YMTC) y ChangXin Memory Technologies (CXMT), se están preparando para recaudar capital mediante sus próximas ofertas públicas de venta con el fin de ampliar su capacidad.
Pero el mayor riesgo podría estar en el lado de la demanda. El destino de las empresas de semiconductores depende de que los gigantes tecnológicos de EE UU continúen con su frenesí inversor en nuevos centros de datos. Morgan Stanley prevé que Amazon, Alphabet, Meta, Microsoft y Oracle inviertan conjuntamente más de 1 billón en 2027. Este frenesí de inversión en capital fijo está consumiendo casi todo su flujo de caja libre. Además, la tasa interna de rendimiento implícita de estas inversiones es negativa para todas las empresas, excepto para Amazon, según un informe reciente de Panmure Liberum. El banco de inversión británico sostiene que estos denominados “hiperescaladores” tendrán que aumentar sus ingresos entre 2 y 5 billones para justificar sus actuales planes de gasto. Es una tarea titánica.
Dudosa viabilidad
La viabilidad económica de la IA es dudosa, por decirlo suavemente. Los grandes modelos de lenguaje son extremadamente caros de construir y costosos de mantener. Hasta ahora, las empresas de IA han subvencionado en gran medida el precio de los tokens, la unidad básica de computación para los modelos de IA. El coste de inferencia de OpenAI –el proceso mediante el cual los modelos aplican su preentrenamiento a nuevos datos– supera con creces sus ingresos, afirma Panmure. Las pérdidas no pueden dispararse indefinidamente. OpenAI cerró recientemente su modelo de creación de vídeo, Sora, porque costaba más de 5.000 millones al año, según Julien Garran, de The MacroStrategy Partnership. GitHub, la plataforma de desarrolladores de software de Microsoft, anunció el mes pasado que pasaba de una tarifa mensual fija a una facturación basada en el uso.
Desde que OpenAI lanzó ChatGPT a finales de 2022, las empresas se han esforzado por demostrar su destreza en IA, sin importar el coste. Pero los modelos, plagados de alucinaciones, han resultado poco fiables y, hasta la fecha, las ganancias en productividad han sido difíciles de alcanzar. A medida que los precios de los tokens suban para cubrir los costes, es probable que la demanda se contraiga. Los hiperescaladores se verán entonces obligados a dar marcha atrás en sus grandiosos planes de inversión. En ese momento, el tren de los semiconductores se detendrá en seco.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías
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