
Agosto ha reunido las peores condiciones posibles para disparar el precio de la electricidad. A las continuas olas de calor, que han elevado la demanda un 6% respecto al mismo mes del año pasado, se suma el encarecimiento del gas provocado por la guerra en Irán. El resultado es un mercado con precios que rozan los cero euros durante las horas de mayor producción solar y superan los 200 al caer la tarde. También pesa la operación reforzada de Red Eléctrica tras el apagón. El operador mantiene una mayor presencia de centrales de gas para garantizar la estabilidad de la red, una decisión comprensible, pero que parte del sector considera ya demasiado costosa cuando existen instalaciones renovables capaces de asumir algunas de esas funciones.
El calor y la incertidumbre internacional hacen repuntar los precios de la luz este verano
Agosto ha reunido las peores condiciones posibles para disparar el precio de la electricidad. A las continuas olas de calor, que han elevado la demanda un 6% respecto al mismo mes del año pasado, se suma el encarecimiento del gas provocado por la guerra en Irán. El resultado es un mercado con precios que rozan los cero euros durante las horas de mayor producción solar y superan los 200 al caer la tarde. También pesa la operación reforzada de Red Eléctrica tras el apagón. El operador mantiene una mayor presencia de centrales de gas para garantizar la estabilidad de la red, una decisión comprensible, pero que parte del sector considera ya demasiado costosa cuando existen instalaciones renovables capaces de asumir algunas de esas funciones.
España tiene un problema de desajuste entre cuándo se produce y cuándo se necesita. Hace falta trasladar más consumo a las horas solares, acelerar el almacenamiento y dar a la industria incentivos para adaptar sus ritmos. Se ha hecho un enorme esfuerzo para producir electricidad renovable. Ahora toca conseguir que esa abundancia se traduzca también en una electricidad más barata.
La ciudad más poblada de Nueva Zelanda logra lo impensable
Auckland, la ciudad más poblada de Nueva Zelanda, ha resuelto gran parte de su problema con la vivienda. Hace unos años, su población aumentó por la llegada de inmigrantes y el regreso de neozelandeses que habían emigrado. La solución fue construir hacia arriba y adosar apartamentos. Diez años después, tanto el paisaje de la ciudad como el parque inmobiliario han cambiado por completo, y los precios se han contenido. Es fácil imaginar escenarios mejores que una ciudad llena de rascacielos, pero al menos sus habitantes se libran de una crisis que en otras ciudades no parece tener remedio claro ni cercano.
La debilidad industrial pone a España al frente del crecimiento de la OCDE
La OCDE creció un 0,5% en el segundo trimestre, una décima más que en los primeros tres meses del año, aunque las grandes economías del G-7 perdieron fuerza por el frenazo de Estados Unidos. Son los primeros tres meses completos desde el estallido de la guerra de Irán y, por ahora, el golpe ha sido menor de lo previsto.
España ha demostrado que su menor peso industrial puede ser una ventaja en un contexto de energía cara. La economía avanzó un 0,7%, encadenando cinco trimestres por encima del 0,6%, impulsada por el consumo de los hogares. Alemania e Italia, mucho más expuestas al aumento de los costes energéticos por el peso de su industria, crecieron apenas un 0,2%. Una ventaja que quizá diga más sobre la naturaleza de la crisis que de la solidez del modelo español.
La frase del día
Putin ahora espera poder ganar mediante una campaña de terror utilizando misiles balísticos contra civiles ucranianos… Este nunca puede ser el camino a la victoria, y debemos ser claros al enviar ese mensaje
Andy Burnham es Primer ministro del Reino Unido
Singapur tira la casa por la ventana para incentivar los nacimientos
El Gobierno de Singapur, con una tasa de fecundidad de 0,87 hijos por mujer, ha anunciado que dará una ayuda de más de 47.000 euros por hijo a cada familia. Es una de las políticas de apoyo a la natalidad más ambiciosas hasta la fecha en cualquier lugar del mundo.
Será interesante ver qué resultados logra una subvención tan cuantiosa. Hasta ahora, ni siquiera medidas como las de Hungría, que llegó a destinar el 5% de su PIB a políticas pronatalistas, han logrado elevar de manera relevante los nacimientos. Quizá este programa resuelva la duda de si los factores económicos importan menos de lo que parece a la hora de decidir tener hijos o si, por el contrario, las ayudas existentes, aunque generosas, seguían estando lejos de compensar el coste de tener un hijo.
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