Ucrania mantiene su pulso contra la industria petrolera rusa después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciase al mundo un acuerdo con su homólogo ruso, Vladímir Putin, para que el Kremlin aumente su oferta de diésel al mundo, algo que Moscú ya filtró que haría, por su propia cuenta, días antes. Los drones ucranios alcanzaron por la noche las instalaciones petroleras de Novoshájtinsk, surtidoras de combustible para el ejército ruso en su ofensiva sobre la región de Donbás, en el este ucranio, y un importante enlace para su exportación de crudo desde la región fronteriza de Rostov del Don.
El presidente estadounidense anuncia a bombo y platillos una medida que Rusia ya se disponía a tomar días antes
Ucrania mantiene su pulso contra la industria petrolera rusa después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciase al mundo un acuerdo con Vladímir Putin para que el Kremlin aumente su oferta de diésel al mundo, algo que Moscú ya filtró que haría, por su propia cuenta, días antes. Los drones ucranios alcanzaron por la noche las instalaciones petroleras de Novoshájtinsk, surtidoras de combustible para el ejército ruso en su ofensiva sobre la región de Donbás, en el este ucranio, y un importante enlace para su exportación de crudo desde la región fronteriza de Rostov del Don.
El gobernador de la provincia, Yuri Sliusar, ha informado del derribo “de más de 50 drones” durante el ataque. Sin embargo, la oleada logró atravesar las defensas rusas. Los vídeos y fotografías tomados por testigos mostraban un aparatoso incendio en la terminal. Según un análisis del canal independiente ruso Astra, los proyectiles alcanzaron la terminal de carga de Yug Rusi, separada de la refinería y capaz de mover unos 3,5 millones de toneladas de combustible anuales.
El ataque también alcanzó un puente. El gobernador regional confirmó los daños y anunció la suspensión del transporte ferroviario “en todas sus direcciones”.
La terminal de Novoshájtinsk, colindante con la zona ocupada de Donetsk, es un blanco prioritario de Ucrania porque sus depósitos abastecen a las fuerzas armadas rusas en su intento de conquistar Donbás. Asimismo, su refinería también tiene una capacidad de unos cinco millones de toneladas de petróleo anuales, el equivalente a alrededor de 100.000 barriles de petróleo al día.
La refinería había sido objeto de varios ataques desde principios del verano, y suspendió sus actividades el pasado 25 de septiembre tras sufrir una nueva ofensiva ucrania.
El bombardeo ucranio tuvo lugar pocas horas después de que Trump anunciase al mundo un acuerdo con Putin para liberar sus reservas de diésel y abaratar así su precio justo a un mes de las elecciones de medio término norteamericanas.
“Rusia suministrará de inmediato más de 300.000 toneladas de gasóleo al mercado estadounidense y mundial, otras 500.000 toneladas durante el mes de noviembre y 1.000.000 de toneladas inmediatamente después”, aseveró el mandatario norteamericano.
No obstante, Trump no había arrancado ninguna concesión real a Putin. Dos días antes de su anuncio, la agencia rusa Interfax revelaba que las autoridades estaban planeando levantar su veto a la exportación de diésel. “Esta medida podría ser tomada para evitar la sobreacumulación de varias refinerías”, señalaron varias fuentes a Interfax.
El Gobierno ruso vetó a sus productores la venta al exterior de diésel desde julio debido a las estrecheces sufridas en su mercado interno por la campaña de bombardeos ucrania. Sin embargo, este combustible es más fácil de refinar que la gasolina y la industria ya se ha recuperado.
Debido a su desabastecimiento, el Gobierno ruso prohibió la exportación de gasolina hasta enero de 2027 y rebajó sus requisitos en los estándares de calidad de Euro-5 a Euro-2. Es decir, combustible con más aditivos, más nocivos para los motores y el medioambiente, y no aceptados en otros países vecinos, pero más fáciles de refinar para salir al paso en su crisis energética.
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