En el verano de 1986, mientras México se convertía en el epicentro del Mundial de fútbol, Diego Luna era apenas un niño de seis años. El actor y director confiesa que no fue la victoria contra Bélgica, la amarga derrota del plantel azteca frente Alemania ni tampoco el histórico choque entre Argentina e Inglaterra lo que despertó su pasión.
El actor protagoniza ‘México 86’, una película que retrata cómo el mayor torneo futbolístico del planeta se transformó en un negocio y que conecta con la cita de este verano en Estados Unidos, Canadá y el propio México
En el verano de 1986, mientras México se convertía en el epicentro del Mundial de fútbol, Diego Luna era apenas un niño de seis años. El actor y director confiesa que no fue la victoria contra Bélgica, la amarga derrota del plantel azteca frente Alemania ni tampoco el histórico choque entre Argentina e Inglaterra lo que despertó su pasión.
