
Digi marca un hito en España. Tras haber desembarcado en 2007 con una agresiva oferta a precios como operadora móvil low cost y haber desarrollado intensas inversiones que la han llevado a disponer de una potente red propia de fibra óptica, este jueves ha estrenado en la Bolsa su negocio en el país. Más de 50 inversores institucionales han entrado como nuevos accionistas con un 14% del capital, que se suman a la familia dueña de Mayoral, con un 6%, y a la matriz, que retendrá un 80%. La demanda de acciones ha rondado los 1.300 millones de euros, unas cuatro veces el importe de la oferta, según fuentes financieras. El primer precio ha sido de 6 euros por acción, con una subida del 7,1%, aunque al cierre ha caído un 8%, hasta 5,15 euros por acción, y ha firmado el peor estreno desde Talgo, en mayo de 2015, que se desplomó un 9,2% en su primer día como cotizada.
Más de 50 inversores han entrado en el capital de la teleco. La matriz abre la puerta a vender un 5% adicional en un plazo de uno a dos años
Digi marca un hito en España. Tras haber desembarcado en 2007 con una agresiva oferta a precios como operadora móvil low cost y haber desarrollado intensas inversiones que la han llevado a disponer de una potente red propia de fibra óptica, este jueves estrena en la Bolsa su negocio en el país. Más de 50 inversores institucionales han entrado como nuevos accionistas con un 14%, que se suman a la familia dueña de Mayoral, con un 6%, y a la matriz, que retendrá un 80%. La demanda de acciones ha rondado los 1.300 millones de euros, unas cuatro veces el importe de la oferta, según fuentes financieras. El primer precio ha sido de 6 euros por acción, con una subida del 7,1%, aunque al cierre ha caído un 8%, hasta 5,15 euros por acción, y ha firmado el peor estreno desde Talgo, en mayo de 2015, que se desplomó un 9,2%.
La teleco ha recaudado 287 millones en una operación que insuflará gasolina a la filial para continuar con su poderoso ritmo de crecimiento a través de una ampliación de capital por 150 millones de euros. Entretanto, la matriz se ha embolsado 137 millones que le permitirán disminuir su deuda, de unos 1.900 millones de euros, que es uno de los puntos que más recelos despierta entre los analistas.
La opción de ampliar la operación (green shoe, en el argot) es de 43 millones de euros, pero la caída en Bolsa complica su ejecución. Lo habitual es que el vendedor en la OPV (léase, la matriz) preste las acciones a los colocadores y que estas acciones se empleen por parte del estabilizador global —Barclays, en este caso— en comprar las acciones en el mercado si estas caen en el mercado. Así las comprará en Bolsa para devolvérselas a su propietario, en lugar de ejercer la opción de sobreasignación.
La filial española es la punta de lanza de crecimiento del grupo con sede en Bucarest y creado por el esquivo multimillonario Zoltán Teszári que tampoco se ha dejado ver en el evento celebrado en Madrid. Las dudas sobre Digi Spain, el nombre oficial de la filial española, están en su endeudamiento, en el entorno de los 650 millones de euros en términos netos, que se traduce en una ratio de pasivo frente a ebitda en el entorno de las 2,9 veces.
Digi ha financiado el crecimiento de la filial a base de crédito bancario y de bonos, debido a que el flujo de caja en España siempre ha sido negativo. En los tres últimos ejercicios, registra unos números rojos de 450 millones de euros. Las necesidades de inversión continuarán siendo elevadas en los próximos años, con unos 400 millones de euros este ejercicio. Los analistas consideran que en unos tres años se producirá el giro en el signo del flujo de caja, de manera que dejará de quemar caja. El objetivo que repiten como un mantra los expertos es que su modelo de negocio, con precios hasta un 40% por debajo de las marcas premium, crezca hasta disponer de la masa crítica suficiente para que sea rentable. No es un brindis al sol, pues la teleco lleva operando con la misma estrategia desde hace más de 30 años en Rumanía, donde es la operadora líder.
El consejero delegado de Digi Spain, Marius Varzaru, ha explicado en un encuentro con periodistas previo al estreno que la demanda de los inversores ha sido elevada, que se han reunido con cientos de ellos y que finalmente han entrado unos 50, registrando una sobresuscripción superior a la de otras colocaciones recientes en el mercado español. Ha destacado que elevar el precio al máximo posible no era la prioridad, sino dar margen de revalorización en Bolsa a la empresa y asegurar una base de inversores de perfil institucional enfocados en el largo plazo.
El precio de salida, de hecho, ha supuesto un 15% de descuento frente a las valoraciones iniciales, que apuntaban a unos 2.000 millones de euros. Digi, de hecho, tenía programada la salida al mercado el pasado abril, pero la aplazó debido a la inestabilidad geopolítica por la guerra de Irán. El apetito por las acciones de la operadora fue elevado, pero se decidió paralizar la transacción ante la volatilidad extrema del mercado.
Digi no prevé distribuir dividendos a sus accionistas a corto plazo, aunque fija 2030 como año para revisar esta política de remuneración, una vez que el flujo de caja se torne en positivo. Una retribución que sí recibió su matriz rumana, que recibió dividendos de la filial por 60 millones con cargo a reservas al año pasado.
Barclays, Santander y UBS, en calidad de coordinadores globales de la operación, han liderado un ejército de bancos colocadores en el que también se encuentra Rothschild en calidad de asesor financiero independiente. BNP Paribas, Citi, el BBVA, CaixaBank e ING también han participado en los siguientes escalones.
Los bancos de inversión involucrados en la operación otorgan a la compañía que dirige en España Marius Varzaru un notable margen de revalorización. Los informes a los que ha tenido acceso este periódico destacan que Digi es una teleco que destaca por su poderosa tasa de crecimiento, que la ha llevado a contar con una cuota de mercado del 12% en telefonía móvil y del 14% en banda ancha desde su llegada al país hace 18 años.
La matriz contempla la posibilidad de colocar en el mercado un 5% adicional de su capital social en un plazo de uno a dos años tras el estreno, según ha confirmado su CEO en España. La venta de este porcentaje complementario se ejecutará mediante una colocación secundaria de acciones existentes propiedad de Digi Rumanía. Esta venta será técnicamente posible una vez transcurrido el periodo de restricción de venta (lock up) de 180 días.
Respecto a la gobernanza corporativa tras la salida al parqué, Varzaru descartó la incorporación de nuevos miembros al consejo de administración, citando el porcentaje minoritario de capital colocado. El órgano de administración de Digi España mantiene sus seis miembros actuales, entre los que figuran los consejeros independientes Carlos Robles, exdirector general de Carlyle, y Virginia Arce, exsocia de PwC especializada en telecomunicaciones.
El plan de negocio de la operadora proyecta el despliegue de red de fibra óptica hasta alcanzar los 21 millones de unidades inmobiliarias para el año 2030, frente a los 13,7 millones actuales, en cuanto a fibra óptica. Su red de antenas de telefonía móvil, actualmente en el entorno de las 1.100, se disparará hasta las 5.000 en 2028 y hasta las 10.000 en 2033, según las previsiones incluidas en el folleto. Varzaru indicó que, aunque la estrategia central de la empresa sigue fundamentada en el crecimiento orgánico mediante tarifas competitivas y control de costes, la cotización en el mercado secundario facilitará el acceso a financiación alternativa en caso de que surjan oportunidades de crecimiento inorgánico o adquisiciones en el mercado de las telecomunicaciones.
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