
Las Bolsas cierran la semana con tono alcista, apoyadas en la desaceleración de las subidas del precio del petróleo, mientras la tensión en los mercados de bonos muestra pocas señales de disminuir ante el riesgo de intervención del Gobierno de EE UU. El Ibex 35 llegó a recuperar los 20.000 puntos en las últimas horas de la sesión del viernes, pero perdió impulso y cerró con una subida de apenas el 0,76%, a las puertas del nivel que había perdido el lunes, y así acumula una caída en la semana del 0,8%.
El selectivo español sube el 0,76% y rompe su racha bajista, mientras sigue la presión en los bonos de EE UU ante la intervención sobre el mercado de deuda
Las Bolsas cierran la semana con tono alcista, apoyadas en la desaceleración de las subidas del precio del petróleo, mientras la tensión en los mercados de bonos muestra pocas señales de disminuir ante el riesgo de intervención del Gobierno de EE UU. El Ibex 35 llegó a recuperar los 20.000 puntos en las últimas horas de la sesión del viernes, pero perdió impulso y cerró con una subida de apenas el 0,76%, a las puertas del nivel que había perdido el lunes, y así acumula una caída en la semana del 0,8%.
El resto de Europa, con la misma tendencia del selectivo español, cerró este viernes con ligeras subidas pero no lo suficientes para revertir la semana en números rojos: el Stoxx 600 acumuló una caída del 0,75% en estos cinco días. En EE UU, el S&P 500 repuntaba al cierre europeo este viernes pero cede casi un 1,5% en la semana, lastrado por el reciente repunte del petróleo y por los datos decepcionantes de las ventas minoristas en el país, que, como se conoció el lunes, registraron en julio el primer descenso en nueve meses.
Tras casi dos semanas encadenando subidas, con el recrudecimiento de las negociaciones de paz entre EE UU e Irán, el barril de brent abrió la jornada con una caída superior al 0,6% y, aunque al cierre europeo volvió a terreno positivo, sigue en torno de los 94 dólares. El crudo pierde impulso tras la fuerte remontada de los últimos días, después de que el presidente Donald Trump anunciara que impondrá a Irán “las sanciones económicas más graves de la historia”, en un plan que detallará el lunes. El mercado no se lo cree.
“La narrativa del mercado es la siguiente: ‘Irán lleva 50 años sometido a sanciones y no va a ceder; esto no hará más que prolongar aún más la crisis’”, afirmó Arne Lohmann Rasmussen, analista jefe de AS Global Risk Management, en declaraciones a Bloomberg. En su nota de la mañana del viernes, el director de análisis de Link Securities, Juan José Fernández-Figares, describe a la guerra en Oriente Próximo y el derivado encarecimiento del petróleo como “el principal lastre para las Bolsas”. Ha sido así desde marzo y sigue siendo pasado medio año de cierre del estrecho de Ormuz.
La penúltima semana de agosto, con todo, ha estado marcada por la renta fija y las dudas de los inversores sobre la capacidad del Gobierno de EE UU para hacer frente a unas obligaciones que ya superan los 40 billones de dólares (34 billones de euros). También preocupa que el Ejecutivo intensifique sus recompras de sus propios bonos para absorber parte de la sobreoferta y controlar los rendimientos, como anunció el miércoles el secretario del Tesoro, Scott Bessent, sin precisar el importe de la intervención en los mercados.
“Históricamente, los mercados han reaccionado negativamente cuando creen que los fundamentos —como un nivel de deuda récord y déficits históricamente elevados— están de su lado, y nuevas intervenciones podrían resultar demasiado costosas”, advirtió Steven Zeng, estratega de Deutsche Bank a Reuters. Tras las declaraciones de Bessent, el rendimiento del bono a 10 años, referencia para el conjunto del mercado de deuda, encadenaba al cierre europeo dos sesiones de subidas, hasta superar los 4,73%, y así rozaba los máximos de las últimas dos décadas.
Los mayores rendimientos elevan el coste de la deuda, movimiento que puede frenar las subidas de las Bolsas a medida que los gigantes tecnológicos dependen del endeudamiento para financiar su fuerte gasto de capital en IA. Pese a la fuerte tensión en el mercado de deuda, se vislumbra la luz al final del túnel. Joe Maher, analista de Capital Economics, argumentó a Bloomberg que la situación se calmará en las próximas semanas: “Creemos que las rentabilidades de los bonos del Tesoro a largo plazo se estabilizarán en las próximas semanas, a medida que vuelva cierta calma tras el reciente episodio de volatilidad en los mercados mundiales de deuda soberana”.
La creciente inquietud por parte de los inversores ante la solvencia del Gobierno estadounidense también pasa factura sobre el dólar. La divisa estadounidense acumula una caída semanal de casi un 1% frente al euro, que roza los 1,17 dólares, su nivel más alto desde mediados de mayo. Con el dólar perdiendo fuerza tras haber ejercido como activo refugio desde el inicio de la guerra en Irán, los inversores vuelven a buscar protección en otros activos, en especial el oro o el bitcoin.
El metal amarillo sube un 2% y supera los 4.600 dólares la onza, recuperando parte de su papel como activo refugio tras haber cedido terreno al dólar durante la guerra en Irán. Así, se encamina así a su mejor mes desde 1999. A su vez, el bitcoin mantiene una racha alcista de una semana, en la que ha recuperado casi una cuarta parte de su valor, y al cierre europeo este viernes subía un 6,7%, hasta superar los 77.200 dólares, su nivel más alto desde mayo.
La jornada de este viernes también ha estado marcada por la subida del euríbor por encima del 3%, su nivel diario más alto en más de dos años, reflejando la presión al alza que acumula el indicador en las últimas semanas. La racha de este índice de referencia para las hipotecas en Europa indica la preocupación del mercado por la inflación y la posibilidad de que el BCE mantenga los tipos oficiales elevados durante más tiempo o incluso vuelva a subirlos.
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