Las Bolsas mundiales vuelven a moverse sobre los giros de guion que da la situación geopolítica. El alivio vivido por la posibilidad de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán se desvanece de nuevo después de que Reuters apuntara que Teherán no estaría dispuesto a aceptar las condiciones planteadas por Washington. El programa nuclear continúa siendo el principal escollo y las autoridades iraníes se resisten a permitir la salida de uranio del país. Los inversores, acostumbrados ya a los continuos vaivenes, vuelven a poner el foco en el riesgo inflacionista y en el temor a que los bancos centrales mantengan los tipos elevados durante más tiempo.
El precio del ‘brent’ sube un 3% se aproxima a los 110 dólares el barril ante el desvanecimiento de las esperanzas de paz
Las Bolsas mundiales vuelven a caminar sobre el alambre de los giros de guion en medio de la tensión geopolítica. El alivio vivido por la posibilidad de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán se desvanece de nuevo después de que Reuters apuntara que Teherán no estaría dispuesto a aceptar las condiciones planteadas por Washington. El programa nuclear continúa siendo el principal escollo y las autoridades iraníes se resisten a permitir la salida de uranio del país. Los inversores, acostumbrados ya a los continuos vaivenes, vuelven a poner el foco en el riesgo inflacionista y en el temor a que los bancos centrales mantengan los tipos elevados durante más tiempo.
El brent, que en la sesión anterior aceleró las caídas, retoma la senda alcista: sube cerca de un 2% y se aproxima a los 107 dólares por barril, un nivel elevado, aunque aún lejos de los máximos marcados en los momentos de mayor tensión. La evolución del crudo continúa condicionando a la renta variable. El encarecimiento de la energía presiona al alza las rentabilidades de la deuda y enfría las expectativas de rebajas de tipos. “La presión está aumentando en el tramo largo de la curva de tipos a medida que los mercados asumen un shock energético más persistente”, advierte Mitch Reznick, responsable de renta fija de Federated Hermes.
En esta situación, el foco está en las disrupciones del suministro energético. Ante la falta de avances que permitan normalizar la actividad en el estrecho de Ormuz, la paciencia de los inversores empieza a agotarse. Aun así, las Bolsas europeas han logrado resistir. Aunque durante la apertura y la mayor parte de la sesión caían en torno a un 0,5%, los índices han girado al alza en el tramo final gracias al apoyo del sector energético. El Ibex 35 sube un 0,12% antes del cierre, apoyado en Naturgy, que se dispara un 4,3%, seguida de CaixaBank (+1,7%) y Repsol (+1,6%). En el lado de las caídas de IAG se deja un -1% y Amadeus y el Santander pierden el 0,9%).
En el resto de Europa, el Dax alemán cede un 0,2%, mientras el Cac francés y el Mib italiano cotizan prácticamente planos tras haber llegado a caer entre un 0,4% y un 0,5%. En Asia, los operadores apostaron por la tecnología. El Kospi de Corea del Sur se dispara al cierre un 8,4% y el Nikkei de Japón suma un 3,1% al cierre. En China, el índice Shanghái pierde un 2% y el Hang Seng de Hong Kong cede un 1%.
Las acciones de los fabricantes de chips asiáticos subieron después de que Nvidia presentara el miércoles una previsión de ingresos mejor de lo esperado. El consejero delegado, Jensen Huang, aseguró que la empresa más valiosa del mundo puede mantener un crecimiento espectacular en la demanda de sus chips de IA insignia. Sin embargo, las acciones de Nvidia cayeron un 1,3% en las operaciones posteriores al cierre y hoy ceden más de un 2%. “La reacción del mercado fue relativamente moderada”, dijo Tony Sycamore, analista de mercado de IG en Sídney.
En Seúl, las acciones de Samsung Electronics aumentaron un 6% después de que el sindicato del gigante electrónico dijera que suspendería la huelga al alcanzar un acuerdo salarial provisional con la empresa, evitando así una huelga de casi 48.000 trabajadores que amenazaba la economía de Corea del Sur y el suministro mundial de chips. Por otro lado, las acciones de SoftBank Group Corp se dispararon un 20% en Tokio tras conocerse que OpenAI se disponía a presentar una solicitud de salida a Bolsa. SpaceX también presentó su solicitud de salida a Bolsa.
En Wall Street, el tono sigue siendo de cautela: el S&P 500 y el Nasdaq retroceden un 0,2% en la apertura, mientras el Dow Jones se mueve plano. Los inversores siguen muy pendientes de la Reserva Federal. Los mercados han estado lidiando con los riesgos de inflación derivados del aumento de los precios del petróleo, reduciendo sus apuestas por recortes de los tipos de interés por parte de los bancos centrales y reavivando las especulaciones de que los costes de financiación podrían seguir subiendo.
Las actas de la reunión de abril reforzaron la percepción de un banco central más preocupado por la inflación y menos dispuesto a abrir la puerta a recortes de tipos. “La disposición de la Fed a señalar bajadas de tipos está disminuyendo”, apuntan desde Julius Baer y creen que el listón para retomar las rebajas es ahora mucho más elevado ante la resistencia del crecimiento y el impacto del petróleo sobre los precios. En la misma línea, los analistas de XTB creen que “el mercado necesita volver a creer en la capacidad de la Fed para controlar la inflación” y consideran que el único camino posible pasa por nuevas subidas graduales de tipos a partir del verano.
El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años subió dos puntos básicos a 4,611%, reanudando su ascenso después de romper una racha de tres días de descensos el miércoles. El oro pierde un 0,7% y se sitúa en torno a 4.500 dólares la onza a medida que crecen los temores de inflación.
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