El yen volvió a tocar ayer y en la mañana de este miércoles en Tokio las 160 unidades por dólar, el nivel de depreciación que hace saltar las alarmas y los rumores de intervención del Banco de Japón en favor de la divisa. Pero de momento han bastado unas declaraciones de uno de los miembros del consejo de la autoridad monetaria del país para detener el descenso del yen. El mercado da por hecha la subida de tipos del Banco de Japón en la cita del próximo 17 y 18 de septiembre pero hoy reacciona al mensaje de que las alzas de tipos podrían ser más firmes y seguidas de lo visto hasta ahora.
La divisa había vuelto a depreciarse a las 160 unidades por dólar, deshaciendo todo el efecto de la intervención conjunta con EE UU
La divisa había vuelto a depreciarse a las 160 unidades por dólar, deshaciendo todo el efecto de la intervención conjunta con EE UU


El yen volvió a tocar ayer y en la mañana de este miércoles en Tokio las 160 unidades por dólar, el nivel de depreciación que hace saltar las alarmas y los rumores de intervención del Banco de Japón en favor de la divisa. Pero de momento han bastado unas declaraciones de uno de los miembros del consejo de la autoridad monetaria del país para detener el descenso del yen. El mercado da por hecha la subida de tipos del Banco de Japón en la cita del próximo 17 y 18 de septiembre pero hoy reacciona al mensaje de que las alzas de tipos podrían ser más firmes y seguidas de lo visto hasta ahora.
Hajime Takata, uno de los halcones más destacados del banco central, que se ha mostrado abiertamente favorable al alza de tipos en septiembre y que ya votó a favor de subirlos en la cita de julio, se ha mostrado hoy abierto a una subida excepcional del precio del dinero y a posibles subidas consecutivas. Un aumento de 25 puntos básicos “no es necesariamente inamovible”, ha declarado, lo que ha alentado la expectativa de una respuesta más rotunda del Banco de Japón ante la debilidad del yen.
El gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, también se ha mostrado abierto a una subida de tipos en la cita de este mes. “Desde la perspectiva de llevar a cabo una política monetaria con un enfoque de gestión de riesgos, a medida que la tasa de inflación subyacente se acerca al 2%, hemos llegado a la conclusión de que debemos prestar mayor atención que antes a los riesgos al alza en la aplicación de nuestra política monetaria”, ha señalado Ueda a la prensa tras un encuentro en el foro de ministro de finanzas del G20 que se celebra en Carolina del Norte.
Sus palabras son muy cautas, en el recuerdo está la subida que decidió el Banco de Japón en julio de 2024 que causó importantes turbulencias en el mercado y por la que la institución recibió fuertes críticas. Las alzas de tipos en Japón son material sensible puesto que impactan en la operativa del carry trade, por la que los operadores llevan años financiándose en yenes por sus bajos tipos de interés para adquirir activos en otras divisas con más rentabilidad. El Banco de Japón comenzó a subir tipos desde el cero en julio de 2024 y lo ha ido haciendo desde entonces cada seis meses aproximadamente, hasta el nivel actual del 1%. El mensaje de hoy de Takata apunta sin embargo a un cambio de ritmo en la magnitud y la frecuencia de las subidas, si bien no deja de ser la opinión de un halcón, favorable en cualquier caso a las alzas de tipos.
El secretario del Tesoro de EE UU Scott Bessent también ha abogado en los últimos días por la subida de tipos en EE UU. Esas subidas son la clave para consolidar una divisa japonesa más fuerte, después de que la reciente intervención coordinada en favor del yen de Japón y EE UU no haya bastado para mantener su apreciación. El Ministerio de Finanzas de Japón y el Tesoro estadounidense realizaron una operación conjunta de compra de yenes a finales de julio. Fue la primera intervención coordinada desde 1998 y tuvo como efecto inmediato la apreciación del yen hasta las 155 unidades por dólar desde el nivel de los 160 dólares, que ha vuelto a tocar.
Un yen débil de forma excesiva y prolongada puede desestabilizar con fuerza el mercado financiero si las autoridades niponas se movilizan para sostenerlo con ventas de reservas en dólares para comprar su divisa. No hay que olvidar que Japón es uno de los mayores tenedores de bonos del Tesoro estadounidense, y la financiación de compras a gran escala de yenes por parte de las autoridades niponas depende en parte de la venta de esas carteras, lo que puede hacer subir aún más las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense.
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