Intel parece haber perdido la magia de los últimos meses en Bolsa. Sus acciones se están desplomando más de un 25% en la preapertura del Nasdaq, tras publicar unas previsiones para el cuarto trimestre por debajo de las estimaciones del mercado ante una caída de las ventas de ordenadores personales. En su desplome en el mercado, Intel está arrastrando a otros grupos del sector de los semiconductores como Nvidia, Broadcom, Micron Technology y AMD, que están sufriendo fuertes castigos.
La compañía sufre el impacto de las menores ventas de ordenadores personales para el cuarto trimestre
Intel parece haber perdido la magia de los últimos meses en Bolsa. Sus acciones se están desplomando más de un 25% en la preapertura del Nasdaq, tras publicar unas previsiones para el cuarto trimestre por debajo de las estimaciones del mercado ante una caída de las ventas de ordenadores personales. En su desplome en el mercado, Intel está arrastrando a otros grupos del sector de los semiconductores como Nvidia, Broadcom, Micron Technology y AMD, que están sufriendo fuertes castigos.
Antes de la sesión de este viernes, los títulos de Intel acumulaban una revalorización anual superior al 140%, impulsados por la recuperación de la compañía, tras la reestructuración de las operaciones y el rescate llevado a cabo en el verano de 2025 por la Administración Trump, SoftBank y Nvidia. En la transacción, el Gobierno de Donald Trump comprometió una inversión de casi 9.000 millones de dólares con la compra de un 10% del capital, por 5.000 millones de Nvidia. Bajo esta estela, los títulos de SoftBank han caído este viernes casi un 6% en la Bolsa de Tokio, prolongando su castigo de las últimas semanas por las dudas sobre las inversiones en empresas de inteligencia artificial (IA).
Los inversores también estaban preocupados por los planes de gasto de la compañía. Intel prevé un fuerte aumento en las inversiones de capital el próximo año y advirtió que no generará flujo de caja positivo en 2027.
En este escenario, Intel prevé unos ingresos de entre 15.000 y 16.000 millones de dólares, por debajo de los 17.000 millones que esperaban los analistas. La compañía afirma que esta evolución se debe a una caída mayor de lo previsto en los ingresos por la citada venta de ordenadores personales.
La industria se enfrenta actualmente a dos factores interrelacionados: la difícil comparación con el año pasado, cuando Microsoft dejó de dar soporte a Windows 10, obligando a las empresas de todo el mundo a adquirir sistemas Windows 11 más recientes, y el constante aumento de los precios de las PC, que está mermando la demanda.
La compañía también va a sufrir el impacto de una reciente explosión mortal en una de sus plantas en Israel, sin relación con la guerra, al limitar su capacidad para satisfacer la demanda. Se espera que este incidente represente un impacto cercano a 300 millones de dólares en los ingresos del cuarto trimestre.
En el tercer trimestre, los ingresos estuvieron en línea con las estimaciones del mercado, alcanzando un volumen de 16.500 millones de dólares, con un aumento del 21% interanual. Intel registró ganancias ajustadas (EPS) de 0,52 dólares, superando las proyecciones de EPS de 0,41 dólares.
Por áreas de negocio, el segmento de productos, que incluye las ventas de sus procesadores para centros de datos y PC, alcanzó los 15.400 millones de dólares, frente a una estimación de 15.500 millones. Las ventas de chips para PC llegaron a los 8.100 millones, por debajo de las previsiones de 8.800 millones. Sin embargo, las ventas de centros de datos impulsaron el segmento, superando los 7.300 millones, frente a los 6.600 millones proyectados.
En términos generales, las inversiones en infraestructuras de inteligencia artificial (IA) está generando una fuerte demanda de las unidades centrales de procesamiento (CPU) de Intel para centros de datos. Y esta demanda continúa aumentando a medida que se incorporan más agentes de IA.
A su vez, la división Foundry de Intel, su brazo de fabricación de chips, generó 6.700 millones de dólares en el tercer trimestre, superando la estimación de Wall Street de 6.100 millones, con un aumento del 58% interanual.
La división Foundry de Intel está comenzando a firmar contratos con clientes de relevancia. Según The Information, Google ha contratado un pedido a la compañía para producir tres millones de sus unidades de procesamiento tensorial (TPU) personalizadas, mientras que Nvidia también estaría en conversaciones con Intel para la fabricación de sus chips.
De igual forma, según Reuters, Intel también está en conversaciones con SK Hynix sobre un posible acuerdo que podría implicar que el fabricante de chips de memoria alquile espacio en la planta de fabricación de Intel en Ohio.
En cualquier caso, Intel tiene una larga trayectoria por delante. La compañía lleva años intentando alcanzar a sus rivales tras quedarse rezagada en la fabricación de chips avanzados. En términos geoestratégicos, Intel continúa siendo el único fabricante estadounidense de chips de vanguardia, por lo que su recuperación es crucial para la iniciativa de Washington de impulsar la producción de semiconductores en Estados Unidos.
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