El Gobierno de Japón ha confirmado este lunes una intervención histórica junto a Estados Unidos para atajar la fuerte depreciación del yen, en mínimos de cuatro décadas frente al dólar estadounidense. Una operación que podría volver a repetirse si fuera necesario, según ha dejado claro el gobierno nipón. “Esta acción conjunta… contrarrestó la excesiva volatilidad y los movimientos desordenados del yen japonés en los últimos meses”, ha asegurado la ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama, que ha aclarado que “no dudaremos en realizar nuevas intervenciones conjuntas”.
El país asiático ha destinado más de 76.000 millones de euros a sostener a la divisa y contrarrestar los “movimientos desordenados”
El país asiático ha destinado más de 76.000 millones de euros a sostener a la divisa y contrarrestar los “movimientos desordenados”


El Gobierno de Japón ha confirmado este lunes una intervención histórica junto a Estados Unidos para atajar la fuerte depreciación del yen, en mínimos de cuatro décadas frente al dólar estadounidense. Una operación que podría volver a repetirse si fuera necesario, según ha dejado claro el gobierno nipón. “Esta acción conjunta… contrarrestó la excesiva volatilidad y los movimientos desordenados del yen japonés en los últimos meses”, ha asegurado la ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama, que ha aclarado que “no dudaremos en realizar nuevas intervenciones conjuntas”.
Japón habría destinado entre el jueves y el viernes unos 87.800 millones de dólares, más de 76.000 millones de euros, para contrarrestar la fuerte debilidad de la divisa nipona. En concreto, habría utilizado unos 53.800 millones de dólares el jueves y otros 34.000 millones el viernes, según los análisis de Bloomberg basados en las cuentas del Banco de Japón, en la primera operación realizada de la mano del gobierno estadounidense en casi 30 años. Se desconoce cuál ha sido el importe utilizado por EE UU, si bien un fotógrafo de Reuters captó una imagen con unas notas del secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent, en las que se puede ver: “Por hacer” y a continuación “comprar 5.000 y 10.000 millones de yenes japoneses”.

La debilidad del yen, en mínimos frente al dólar desde 1986, ha llevado a muchos economistas e inversores a temer que los planes del ejecutivo de Sanae Takaichi impulsen la inflación, lo que se está dejando sentir en el mercado de bonos soberanos. Este lunes la divisa asiática se cruza a 156,96 unidades por dólar. La pasada semana, antes de que comenzara la intervención, se negociaba a unos 164 dólares por unidad.
Sree Kochugovindan, economista sénior de Aberdeen Investments, considera que “a largo plazo, es poco probable que la intervención por sí sola revierta la tendencia sin una mayor normalización por parte del Banco de Japón y unos diferenciales de tipos más reducidos”. En esta misma línea, para UBS “a pesar de la intervención, el yen sigue siendo vulnerable a nuevas depreciaciones mientras los mercados perciban que el Banco de Japón (BoJ) va por detrás de las circunstancias. Los responsables de la política económica japonesa continúan mostrando una preferencia más marcada por combatir la debilidad del yen mediante intervenciones del Ministerio de Finanzas que mediante una normalización más rápida de la política monetaria”.
El Banco de Japón optó la semana pasada por mantener los tipos de interés y su gobernador, Kazuo Ueda, aseguró que garantizaría que el banco central no se quedara rezagado y que podría acelerar las subidas de tipos.
Katayama ha detallado un mecanismo proporcionado por la Reserva Federal de EE UU que habría permitido a Japón tomar prestados de forma temporal dólares para usarlos en vez de tener que vender bonos del Tesoro estadounidenses. Una medida con la que EE UU habría logrado, a su vez, reducir la presión sobre su deuda pública, después de que la pasada semana la rentabilidad de su deuda a 30 años escalara a máximos de 2007.
La participación de Washington en una intervención sobre el yen es la primera que realiza desde 1998, cuando adquirió yenes para fortalecer la economía japonesa tras la caída del yen a su nivel más bajo en ocho años. En 2011 EE UU intervino también el yen, aunque en este caso lo hizo para debilitarlo en una operación internacional tras el terremoto y posterior tsunami de Tohoku, con el objetivo de evitar una fuerte apreciación.
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