Jay Kim nació en Seúl y creció en Nueva York. Estudió ingeniería electrónica, pero en unas prácticas en Intel e IBM se dio cuenta de que su camino profesional pasaba por otros prados. Desde entonces ha ocupado puestos ligados a ventas, marketing y gestión de productos en HP, Lutron y Philips (ahora Signify) y ha vivido en diferentes ciudades y países, como Singapur o Alemania. En 2022 se trasladó a Barcelona como director global de Ventas Centrales de TheFork, la plataforma de reserva de restaurantes, y en 2025 fue nombrado director general para Iberia. No es la primera vez que este amante del café de 54 años, que empieza el día con la preparación ritual de espresso, vive en la capital catalana. Hace más de dos décadas conoció allí a su mujer, y les gusta tanto que jugaron con las palabras Barcelona y catalán para crear los nombres de sus tres hijos adolescentes.
El director general para Iberia de la plataforma de reserva de restaurantes quiere retirarse en España y reconoce que el futuro de sus hijos es lo que le quita el sueño actualmente
Jay Kim nació en Seúl y creció en Nueva York. Estudió ingeniería electrónica, pero en unas prácticas en Intel e IBM se dio cuenta de que su camino profesional pasaba por otros prados. Desde entonces ha ocupado puestos ligados a ventas, marketing y gestión de productos en HP, Lutron y Philips (ahora Signify) y ha vivido en diferentes ciudades y países, como Singapur o Alemania. En 2022 se trasladó a Barcelona como director global de Ventas Centrales de TheFork, la plataforma de reserva de restaurantes, y en 2025 fue nombrado director general para Iberia. No es la primera vez que este amante del café de 54 años, que empieza el día con la preparación ritual de espresso, vive en la capital catalana. Hace más de dos décadas conoció allí a su mujer, y les gusta tanto que jugaron con las palabras Barcelona y catalán para crear los nombres de sus tres hijos adolescentes.
Pregunta. ¿Hay algo que no le guste de la ciudad?
Respuesta. Me gustaba más Barcelona hace 20 años, porque era menos internacional. Quizá auténtica no sea la palabra más adecuada, porque se supone que la ciudad debe ser dinámica y evolucionar, pero por entonces realmente sentía que estaba en un lugar más único. Ahora es tan internacional que la gente me habla directamente en inglés y eso como que le quita un poco el encanto.
P. Ha vivido en distintos lugares. Si tuviera que elegir uno, ¿cuál sería?
R. España, de largo. Estoy planeando activamente establecerme de forma definitiva en España.
P. ¿Le gusta viajar?
R. Sí, sí. Debo decir que viajaba mucho más antes de tener a los tres chicos. Ahora requiere un poco más de logística, así que hacemos un viaje grande al año. Pero no veo la hora de que sean más independientes para que mi mujer y yo podamos viajar más y hacer viajes más espontáneos.
P. ¿Cuál es su próximo gran viaje?
R. Nos gustaría llevar a los niños a Singapur. Allí es donde mi mujer y yo vivimos después de conocernos en Barcelona, antes de tenerlos. El año que viene será nuestro vigésimo aniversario de boda, así que nos gustaría volver con ellos.
P. Su trabajo está ligado a la restauración y la gastronomía, ¿le gusta comer?
R. Por supuesto. Bueno, me pagan por decir esto (ríe)… Bromas aparte, sí, me encanta descubrir diferentes cocinas e ingredientes. Habiendo vivido en diversos lugares y también en ciudades multiculturales como Nueva York o Los Ángeles, estuve en contacto con muchos tipos de gastronomías desde muy joven y eso me ayudó a comprender lo que las hace únicas y a valorarlas más.
P. ¿Qué restaurante le ha dejado huella?
R. Hay tantos que no soy capaz de nombrar solo uno. Pero si alguien está interesado en encontrar un restaurante que realmente le deje un recuerdo imborrable, conozco una app estupenda que puede usar y de la que me encanta hablar.
P. ¿Cuál es su plato favorito?
R. No estoy seguro de poder elegir uno. Pero digamos que si no tengo ganas de pensar qué me apetece comer, mi opción de referencia será un ramen japonés auténtico. Me encanta.
P. ¿Cuál es su magdalena de Proust, ese bocado que lo lleva a un recuerdo?
R. Tendría que decir de nuevo el ramen japonés. Recuerdo haber comido un ramen en Tokio, en un restaurante diminuto, y cada vez que pruebo uno bueno fuera de Japón me transporta de vuelta a ese local donde probé por primera vez el auténtico ramen al estilo Hokkaido.
P. ¿Cocina en casa?
R. Totalmente, me encanta cocinar. Tengo un horno de leña en el jardín y estoy obsesionado con el proceso de hacer pizza: probar diferentes ratios de hidratación y tiempos de prefermentación… Estoy constantemente buscando la combinación perfecta para la mejor masa.
P. ¿Le dedica muchas horas al trabajo?
R. Por supuesto, sí. No sé si sería honesto si dijese que no. La jornada se alarga hasta bien entrada la tarde y la noche.
P. ¿Hay algo que ahora mismo no haga en su día a día que sí le gustaría hacer?
R. Me gustaría poder disfrutar, mejorar e invertir para el futuro. Lo llamo mis tres íes (por las iniciales en inglés). Intento disfrutar de Barcelona todo lo que puedo. Intento mejorar algún aspecto de mi vida. Por ejemplo, estoy retomando el ejercicio. Crecí practicando diferentes artes marciales. Hace unos años empecé a practicar MMA aquí en Barcelona y me encantaba poder entrenar con tipos de mitad de mi edad. Y durante un entrenamiento me rompí el tendón de aquiles. Estuve un año sin poder hacer nada y me lo tomé como una señal de que ya no era tan joven. Ahora hago boxeo con un entrenador personal y podemos adaptar el nivel a mi situación actual.
Y luego está la parte de inversión, cómo puedo aprovechar mi tiempo ahora para que las cosas sean mejor en el futuro. Y ahí es donde intento leer y aprender cosas nuevas. Quizá sea un ejemplo un poco tonto, pero me lo tomo en serio, así que lo incluyó en esta categoría: estoy aprendiendo a jugar al billar. Es algo que ya hacía con amigos, pero me gusta mejorar, así que voy a clases una vez a la semana.
P. Una película, un libro y una canción.
R. Un buen año. Trata sobre un banquero de inversiones en Londres que se hace cargo de la finca de su tío en algún lugar en el sur de Francia y se enamora de la elaboración del vino y del estilo de vida. En cierto modo encaja con mi deseo de encontrar un pueblecito bonito en España y simplemente disfrutar de la vida.
Leo muchos libros. Normalmente tengo tres o cuatro abiertos en mi Kindle. Y leo varios a la vez porque no me gusta terminar uno y luego pasar al siguiente, así que no sé si realmente hay un libro para escoger. Pero no quiero decepcionaros, así que elegiré el que acabo de terminar, la autobiografía de Keith McNally, que fundó muchos restaurantes de éxito en Nueva York y su vida me ha parecido fascinante.
Una canción… Voy a tener que decepcionaros, porque no soy nada de música.
P. Dígame un punto fuerte y una debilidad…
R. Por lo que me dice la gente, tiendo a ser analítico. Intento no sacar conclusiones precipitadas. Y una de mis debilidades sigue siendo que cuando veo las decisiones equivocadas y los errores que cometí me doy cuenta de que han estado motivados o bien por una ambición egoísta o por haber sobrestimado mis capacidades. Mantener eso a raya es algo en lo que puedo seguir trabajando.
P. ¿Hay algo que le quite el sueño?
R. Cuando era más joven, obviamente admiraba a la gente que tenía éxito, pero también los envidiaba. Ahora me doy cuenta cada vez más de que envidio a la gente que tiene hijos a los que les va bien. Lo que realmente me preocupa estos días es el futuro de mis hijos.
P. ¿Algo de ese futuro le inquieta especialmente?
R. Creo que lo que me preocupa es eso, que cada vez es más impredecible. Simplemente deseo que tengan las herramientas correctas para adaptarse a este mundo que cambia tan rápido. Intento exponerlos a muchísimas cosas distintas, a diferentes experiencias de vida, y solo puedo rezar para que los ayuden a estar preparados para el mundo real.
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