La Agencia Internacional de la Energía ha hecho hoy balance de cuál es el nivel de reservas de petróleo y combustible del que disponen sus países socios, las grandes economías occidentales, y concluye que el nivel de reservas públicas de emergencia sigue siendo “significativo”: 1.100 millones de barriles, incluyendo 200 millones de barriles de diésel. Ello a pesar de que se han cumplido más de siete meses desde que estallara el mayor shock energético de la historia, tal y como calificó la agencia al cierre de Ormuz, y después de que los países hayan liberado 325 millones de barriles de reservas según el acuerdo sin precedentes al que llegaron en marzo.
La Agencia afirma que las reservas públicas de emergencia son “significativas” y está dispuesta a liberar más si fuera necesario
La Agencia afirma que las reservas públicas de emergencia son “significativas” y está dispuesta a liberar más si fuera necesario


La Agencia Internacional de la Energía ha hecho hoy balance de cuál es el nivel de reservas de petróleo y combustible del que disponen sus países socios, las grandes economías occidentales, y concluye que el nivel de reservas públicas de emergencia sigue siendo “significativo”: 1.100 millones de barriles, incluyendo 200 millones de barriles de diésel. Ello a pesar de que se han cumplido más de siete meses desde que estallara el mayor shock energético de la historia, tal y como calificó la agencia al cierre de Ormuz, y después de que los países hayan liberado 325 millones de barriles de reservas según el acuerdo sin precedentes al que llegaron en marzo.
Pero después de hacer balance de inventario, la asociación también ha acordado la aceleración en la liberación de reservas pactada meses atrás y ha insistido en poner especialmente el foco en el diésel, un combustible que ha más que duplicado su precio desde que comenzó la guerra y que es el verdadero cuello de botella del shock energético. El epicentro del alza de la inflación que está activando las alarmas en las economías mundiales y forzando las alzas de tipos de los bancos centrales.
Así, en el comunicado difundido al término de la reunión celebrada hoy la AIE señala que los países miembros “han expresado su apoyo a la aceleración de las liberaciones de reservas de petróleo anunciadas en la Acción Colectiva de marzo de 2026, con el fin de completarlas lo antes posible”. Y han respaldado que “se dé prioridad a la liberación de reservas de gasóleo, en la medida de lo posible, dada la actual escasez en los mercados de gasóleo”.
Los países que forman el G7 —Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido, las mayores economías del mundo— pactaron el pasado viernes la liberación de 100 millones de barriles de las reservas estratégicas de petróleo y diésel para tratar de rebajar la presión sobre unos precios que no descienden, ni siquiera con la reanudación de las exportaciones por Ormuz a niveles que ya alcanzan los previos a la guerra. Esa liberación es la vía además con la que se ha frenado la amenaza lanzada por Donald Trump días atrás de prohibir la exportación de diésel, una decisión que en caso de materializarse sería un verdadero mazazo en especial para la UE y América Latina, regiones muy dependientes de la compra del combustible a Estados Unidos.
Las reservas aún pendientes de liberar según lo acordado en marzo equivalen precisamente a unos 100 millones de barriles. Son los que la agencia ha acordado ahora vender en el mercado de forma acelerada y después de reconocer que algunos países han liberado volúmenes superiores a los que se habían comprometido inicialmente. Así, en el acuerdo de acelerar esa venta de reservas en el mercado subyace también el distinto esfuerzo realizado por los países miembros de la AIE. Estados Unidos, principal exportador del mundo de crudo y combustibles, ha llevado gran parte del peso de la liberación de reservas estratégicas y tiene ahora sus reservas de diésel un 13% por debajo de la meda del último lustro, incluso con sus refinerías operando al máximo de capacidad. En cambio, Europa ha sido mucho más cauta. Según cifras recopiladas por Bloomberg, Alemania aún no ha liberado el 77% de lo que se comprometió y España solo ha puesto en el mercado un tercio.
La Agencia Internacional de la Energía también se ha comprometido, una vez más, a liberar más reservas si fuera necesario. Una medida aún más extraordinaria que no ha tomado de momento a pesar de la persistencia de los precios elevados del petróleo y sus derivados. El acuerdo de liberación de reservas de marzo sirvió para rebajar los precios pero de forma muy efímera, aunque las reservas puestas en el mercado sí han servido de dique de contención para evitar una escalada de precios aún mayor. Los gobiernos miembros de la AIE también acordaron seguir evaluando y revisando la situación en la próxima reunión programada del Consejo de Administración de la agencia, que tendrá lugar la semana que viene.
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