Un dato menos negativo ha bastado para frenar las ventas, pero no para cambiar el rumbo. Tras varias jornadas en las que la tecnología, hasta ahora el principal refugio de quienes seguían apostando por la Bolsa, ha empezado a perder consistencia, los argumentos para el optimismo se diluyen con rapidez. La inflación vuelve a situarse en el centro del tablero y condiciona el comportamiento de unos mercados cada vez más sensibles al ruido geopolítico. La volatilidad no da tregua y, mientras EE UU e Irán intensifican el conflicto y mantienen la presión sobre el petróleo, aumentan las dudas sobre el crecimiento. Este cóctel de inflación persistente, tensiones militares y valoraciones exigentes enfría el apetito por el riesgo, debilita los intentos de comprar en las caídas y deja a las Bolsas atrapadas en un entorno de apatía y escasa visibilidad. El Ibex 35, que durante gran parte de la jornada se mantuvo en negativo, ha terminado cediendo un 0,18%.
El petróleo retoma las subidas por el aumento de las tensiones en Oriente Próximo
Un dato menos negativo ha bastado para frenar las ventas, pero no para cambiar el rumbo. Tras varias jornadas en las que la tecnología, hasta ahora el principal refugio de quienes seguían apostando por la Bolsa, ha empezado a perder consistencia, los argumentos para el optimismo se diluyen con rapidez. La inflación vuelve a situarse en el centro del tablero y condiciona el comportamiento de unos mercados cada vez más sensibles al ruido geopolítico. La volatilidad no da tregua y, mientras EE UU e Irán intensifican el conflicto y mantienen la presión sobre el petróleo, aumentan las dudas sobre el crecimiento. Este cóctel de inflación persistente, tensiones militares y valoraciones exigentes enfría el apetito por el riesgo, debilita los intentos de comprar en las caídas y deja a las Bolsas atrapadas en un entorno de apatía y escasa visibilidad. El Ibex 35, que durante gran parte de la jornada se mantuvo en negativo, ha terminado cediendo un 0,18%.
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