Skip to content
  sábado 18 julio 2026
Trending
14 de mayo de 2025Baida Rahal irrumpe en el panorama literario con una historia realista y valiente desde el corazón del desierto 21 de abril de 2025Bernabela Esperanza Delgado Salinas: una voz literaria que ilumina la oscuridad de la historia personal y colectiva 5 de enero de 2026Cristina Albán abre un camino de sanación corporal y conciencia con una voz literaria singular 5 de diciembre de 2025Héctor Aún presenta Tigre, el reloj despertador: una aventura juvenil que despierta emociones y solidaridad 19 de noviembre de 2025Sergio López Rapado irrumpe en el panorama del pensamiento contemporáneo con una propuesta que invita a repensar la política 26 de septiembre de 2024Vicente Tur Ivars mezcla la energía del rock con la disciplina jurídica en su debut con Corazón Rockero, Cerebro Jurista 17 de octubre de 2024Julia López Túnez presenta ‘Algún día, serás mía’, su nueva novela romántica y erótica ambientada en París 25 de noviembre de 2025Melissa Casado Cubero (MeliJoe) debuta con El secreto del faro, una novela emocional que ilumina el duelo desde la esperanza 23 de marzo de 2026Juan Antonio Lozada expone las grietas del sistema judicial con una obra impactante y necesaria 11 de marzo de 2026Miguel Núñez Ropero irrumpe en la narrativa contemporánea con una historia cruda y emocional
  • Contacto
CulturaMontevideo - Toda la novedad de Montevideo y sus alrededores
  • Titulares
  • Deportes
  • Política
    • Nacional
    • Internacional
  • Policiales
  • Cultura
  • Economía
  • Sociedad
CulturaMontevideo - Toda la novedad de Montevideo y sus alrededores
CulturaMontevideo - Toda la novedad de Montevideo y sus alrededores
  • Titulares
  • Deportes
  • Política
    • Nacional
    • Internacional
  • Policiales
  • Cultura
  • Economía
  • Sociedad
  • Contacto
CulturaMontevideo - Toda la novedad de Montevideo y sus alrededores
  Economía  La Bolsa no tiene oráculo
Economía

La Bolsa no tiene oráculo

18 de julio de 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

De Delfos nos ha fascinado siempre el oráculo: la voz enigmática de la Pitia, las predicciones ambiguas, la promesa de arrancarle al futuro alguno de sus secretos. En cambio, hemos prestado menos atención a lo que estaba escrito en su templo, el templo de Apolo: unas máximas breves, casi severas, que no pretendían anticipar lo que iba a ocurrir, sino preparar al hombre para afrontarlo con más sabiduría.

Seguir leyendo

 Las máximas grabadas a la entrada del templo de Apolo, en Delfos, hace veinticinco siglos, siguen sirviendo para orientar al inversor  

De Delfos nos ha fascinado siempre el oráculo: la voz enigmática de la Pitia, las predicciones ambiguas, la promesa de arrancarle al futuro alguno de sus secretos. En cambio, hemos prestado menos atención a lo que estaba escrito en su templo, el templo de Apolo: unas máximas breves, casi severas, que no pretendían anticipar lo que iba a ocurrir, sino preparar al hombre para afrontarlo con más sabiduría.

En los mercados ocurre algo parecido. Nos atrae la posibilidad de encontrar la bola de cristal que descifre el próximo movimiento de la economía, de los tipos de interés o de la inteligencia artificial, y a menudo dedicamos menos tiempo a escuchar las recomendaciones más sencillas —y más incómodas— de los grandes inversores.

Entre las 147 máximas atribuidas a la tradición délfica, dos han atravesado los siglos con una vigencia sorprendente, y estaban grabadas en piedra en el frontispicio, a la entrada del templo: “Conócete a ti mismo” y “Nada en exceso”. No estaban pensadas para inversores, pero pocas guías resultan hoy tan útiles para navegar por un mercado que combina beneficios empresariales extraordinarios, inversiones masivas en inteligencia artificial y una creciente sensación de que el futuro ha acelerado el paso.

Los grandes errores de inversión rara vez nacen de la ignorancia absoluta. Suelen nacer de una certeza excesiva, de una narrativa demasiado cómoda o de no distinguir entre una tendencia real y el precio que estamos dispuestos a pagar por ella. Ahí es donde Delfos recupera su vigencia.

La primera máxima invita a reconocer las propias limitaciones. En inversión, conocerse no consiste solo en analizar balances o valorar compañías. Significa saber qué nos asusta, qué nos seduce, qué nos empuja a actuar demasiado pronto y qué nos lleva a perseverar cuando quizá deberíamos revisar nuestras premisas.

Más noticias

Trump pone patas arriba la economía mundial y marca gol

4 de julio de 2026

CC OO anuncia un preacuerdo de revisión salarial y teletrabajo con Airbus para acabar con la huelga

17 de julio de 2026

La OPV de los robotaxis de Momenta en China lleva ‘airbag’

7 de julio de 2026

WhatsApp protege el mensaje, pero no la huella digital: ¿Más privacidad en la aplicación o más control del usuario?

9 de julio de 2026

Muchos inversores descubren su tolerancia al riesgo cuando los mercados caen, pero deberían examinarse también cuando estos suben demasiado. El miedo suele ser visible; la euforia (Buffett hablaría de avaricia), en cambio, se disfraza de inteligencia. Nos hace creer que hemos entendido mejor que otros una oportunidad, cuando quizá solo estamos extrapolando precios recientes. En nuestros éxitos no solemos dar cabida a la suerte o a la casualidad, solo a nuestra pericia.

Abundan quienes explican retrospectivamente por qué ciertas compañías tenían que multiplicar su valor. Lo difícil no es construir un relato después; lo difícil es reconocer, mientras ocurre, qué parte de nuestra convicción procede del análisis y cuál de la comodidad de ir acompañados por el consenso.

La segunda máxima, “Nada en exceso”, tampoco es popular en mercados acostumbrados a premiar la concentración cuando una idea funciona. Los índices aumentan el peso de las compañías que más suben y los inversores tienden a reforzar aquello que mejor se ha comportado. Así, las concentraciones extremas suelen parecer más razonables justo cuando son más exigentes.

Ocurrió con los ferrocarriles, con la electricidad, con internet y quizá lo estamos viendo ahora con la inteligencia artificial. Que una tendencia sea real no implica que cualquier precio sea razonable. Las grandes innovaciones no necesitan fracasar para que muchos inversores pierdan dinero: a veces basta con llegar tarde o pagar demasiado.

Por eso, la diversificación es una virtud intelectual antes que una técnica financiera. No niega las convicciones; reconoce humildemente que la realidad siempre es más compleja que nuestra mejor hipótesis y que incluso las ideas correctas pueden tener trayectorias inciertas.

Sabemos mucho sobre la inteligencia artificial, los beneficios empresariales y las previsiones económicas. Lo que no sabemos con igual claridad es qué parte está ya en los precios, qué expectativas se han vuelto demasiado exigentes y qué decepciones bastarían para cambiar el ánimo de los mercados.

Ahí nace el riesgo. Las burbujas no se forman solo alrededor de mentiras; muchas veces se forman alrededor de verdades llevadas demasiado lejos. La prudencia no consiste en negar el cambio, sino en resistirse a creer que el cambio elimina la incertidumbre.

Los inversores modernos disponen de datos en tiempo real, modelos sofisticados y herramientas capaces de procesar señales antes inaccesibles. Pero seguimos enfrentándonos a los mismos dilemas esenciales: cuánto confiar en nuestras convicciones, cuándo aceptar que no sabemos lo suficiente y cómo evitar que una buena idea se convierta en un exceso.

La tecnología cambia, la velocidad de los mercados aumenta y las narrativas se suceden con una intensidad inédita. La naturaleza humana, sin embargo, cambia mucho menos. Seguimos buscando certezas cuando deberíamos gestionar probabilidades y creyendo, cada cierto tiempo, que esta vez hemos encontrado una excepción a las viejas reglas.

Por eso, cuando los mercados parecen más convencidos de tener todas las respuestas, conviene volver a escuchar aquellas advertencias de Delfos. No para alejarnos del mercado, sino para acercarnos a él con más lucidez: saber quiénes somos, evitar los excesos y recordar que la confianza, cuando deja de convivir con la duda, puede convertirse en una forma peligrosa de ceguera.

Ángel Olea es director de inversiones de Abante

 Feed MRSS-S Noticias

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
Reino Unido enfoca mal el riesgo de la nube
No son las estrellas, es el equipo. Y otras lecciones del Mundial para la vida y para la empresa
Leer también
Economía

No son las estrellas, es el equipo. Y otras lecciones del Mundial para la vida y para la empresa

18 de julio de 2026
Economía

Reino Unido enfoca mal el riesgo de la nube

18 de julio de 2026
Economía

El futuro de España en un tarro de legumbres

18 de julio de 2026
Economía

Uber marca el fin de las fusiones fáciles en el reparto de comida

18 de julio de 2026
Economía

Portobello prepara la venta de la antigua filial de BT en España para después del verano

18 de julio de 2026
Economía

La CNMV multa por infracción muy grave a un cargo intermedio de Naturgy que abusó de su posición en la opa de IFM

18 de julio de 2026
Cargar más
    CULTURAMONTEVIDEO.COM © 2024 | Todos los derechos reservados
    • Contacto
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad