El mercado inmobiliario español ha cerrado el primer semestre con un giro tras varios meses de ralentización. Después de cinco meses consecutivos de descensos interanuales en la compraventa de viviendas, junio ha devuelto al sector al terreno positivo con un leve incremento del 1,6% respecto al mismo mes del año anterior. El avance pone fin a la tendencia con la que comenzó el ejercicio y eleva el volumen acumulado del semestre hasta el entorno de las 348.000 operaciones. Aunque la actividad sigue por debajo de los máximos alcanzados el año pasado, el mercado mantiene un nivel muy elevado y consolida 2026 como el segundo ejercicio con mayor volumen de compraventas de la última década en este punto del año.
El mercado cierra el primer semestre del año con cerca de 348.000 transacciones, según el INE
El mercado cierra el primer semestre del año con cerca de 348.000 transacciones, según el INE
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El mercado inmobiliario español ha cerrado el primer semestre con un giro tras varios meses de ralentización. Después de cinco meses consecutivos de descensos interanuales entre enero y mayo, la compraventa de viviendas ha vuelto a crecer en junio, con un incremento del 1,6% respecto al mismo mes del año anterior. El avance pone fin a la tendencia con la que comenzó el ejercicio y eleva el volumen acumulado del semestre hasta el entorno de las 348.000 operaciones. Aunque la actividad sigue por debajo de los máximos alcanzados el año pasado, el mercado mantiene un nivel muy elevado y consolida 2026 como el segundo ejercicio con mayor volumen de compraventas de la última década en este punto del año.
La moderación registrada durante la primera mitad del ejercicio no responde a una pérdida de interés por comprar vivienda, sino a un cambio en el comportamiento de la demanda. Cada vez más compradores muestran resistencia ante los altos precios de salida, lo que ha alargado los procesos de negociación.
A las dificultades de acceso derivadas del nivel de ingresos de los hogares se suma una demanda más prudente, formada por compradores con capacidad económica suficiente que prefieren esperar antes de cerrar una operación, a la expectativa de un posible ajuste de los precios. Como consecuencia, el tiempo medio necesario para vender una vivienda se ha multiplicado en los últimos meses, pasando de las habituales dos o tres semanas a situarse entre las seis y las nueve semanas, según han advertido los analistas.
El repunte de junio no ha sido uniforme. La evolución del mercado sigue mostrando importantes diferencias entre territorios. El crecimiento de este mes se ha apoyado sobre todo en el dinamismo de Navarra, Castilla-La Mancha y Asturias, que encabezaron los aumentos interanuales de compraventas con avances del 22,6%, el 22,2% y el 10,4%, respectivamente.
En el lado contrario, la corrección continúa siendo intensa en otros mercados de referencia. Cantabria volvió a registrar el mayor descenso, con una caída del 21,5%, seguida de Baleares, donde las compraventas retrocedieron un 11,7%, y Galicia, con un descenso de casi el 8%. El resultado es un mercado que sigue avanzando a distintas velocidades y que hace equilibrios entre las expectativas de los vendedores y la capacidad de decisión de unos compradores que mantienen una actitud más prudente para llevar a cabo una transacción inmobiliaria que la de hace un año.
Por segmentos, la vivienda usada sigue concentrando la mayor parte de las operaciones, muy por delante de la obra nueva, una realidad que vuelve a poner de manifiesto la rigidez estructural de la oferta de vivienda a estrenar.
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