
Las expectativas de que el BCE suba tipos en su reunión de la próxima semana, presionado por una inflación persistente, y el alza de rentabilidades generalizadas en los bonos soberanos, que estos días también reflejan inquietud por la sostenibilidad de la deuda en los plazos más largos, han impulsado la remuneración que ha pagado hoy el Tesoro español en la subasta de letras a seis y doce meses. El interés en las letras a un año ha subido al 2,846%, desde el 2,679% de la subasta de agosto, y alcanza máximos de septiembre de 2024. A seis meses, el tesoro paga el 2,641%, frente al 2,512% del mes anterior, el interés más alto a ese plazo desde diciembre de 2024.
El Tesoro remunera a ese plazo al tipo más alto desde septiembre de 2024 y paga el 2,64% a seis meses
El Tesoro remunera a ese plazo al tipo más alto desde septiembre de 2024 y paga el 2,64% a seis meses


Las expectativas de que el BCE suba tipos en su reunión de la próxima semana, presionado por una inflación persistente, y el alza de rentabilidades generalizadas en los bonos soberanos, que estos días también reflejan inquietud por la sostenibilidad de la deuda en los plazos más largos, han impulsado la remuneración que ha pagado hoy el Tesoro español en la subasta de letras a seis y doce meses. El interés en las letras a un año ha subido al 2,846%, desde el 2,679% de la subasta de agosto, y alcanza máximos de septiembre de 2024. A seis meses, el tesoro paga el 2,641%, frente al 2,512% del mes anterior, el interés más alto a ese plazo desde diciembre de 2024.
El ahorro más conservador está encontrando de nuevo en las letras una alternativa de cierta rentabilidad, aunque incapaz de asegurar rentabilidad real a la vista de cómo está subiendo el coste de la vida. En agosto, la inflación se ha disparado al 4,3% por el aumento en el coste de los carburantes. Pero las letras son estos días de turbulencias en los bonos un refugio cierto de rentabilidad. Los plazos más cortos de la deuda están menos sujetos a los vaivenes del mercado y recogen con menor intensidad el alza de rentabilidades de los activos de renta fija, en paralelo al descenso de su precio. Así, mientras los bonos a más largo plazo están disparando el interés que el mercado exige a sus emisores —a máximos de varias décadas, con el japonés a 30 años hoy en niveles de 1996—, en los plazos más cortos la presión es menor. Y eso reactiva el interés por las letras.
El Tesoro ha vendido 4.400 millones de euros en letras a doce meses, después de recibir un volumen de demanda por 6.695,5 millones. Entre esas peticiones, 964 millones de euros corresponden a inversores particulares, un volumen en línea con el mes anterior que vuelve a mostrar el lugar que las letras ocupan en el ahorro más conservador. El interés marginal pagado es del 2,846% y avanza desde el 2,679% del mes anterior, reflejo de la situación del mercado. Alcanza así el nivel más elevado desde septiembre de 2024.
En las letras a seis meses, el Tesoro ha colocado 2.095,76 millones de euros, después de recibir una demanda que ha superado en 1,8 veces la oferta. A este plazo, las peticiones de los pequeños ahorradores han alcanzado los 706,77 millones de euros. El interés marginal ha sido del 2,64%, frente al 2,512% del mes anterior.
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