
El grupo siderúrgico Celsa ha logrado dar la vuelta a sus cuentas en tan solo tres años, el tiempo que ha pasado desde que un juzgado de Barcelona avaló el plan presentado por los fondos acreedores que atesoraban la deuda del grupo para cambiar parte de esta por el 100% de las acciones, quitándole la propiedad a la familia Rubiralta. Tras completar el plan de reestructuración y volver a beneficios, los accionistas consideran ahora que ha llegado el momento de desinvertir en la compañía, y han pedido al consejo de administración que explore las vías para hacerlo, ya sea mediante una venta, una fusión o una salida a Bolsa. La empresa, que por su tamaño y sector es estratégica, ha avisado al Gobierno del inicio de este proceso, en el que empezará por contratar a bancos asesores para analizar las opciones
La compañía vuelve a beneficios en el primer semestre, con un resultado de 50,7 millones, y sigue reduciendo su deuda 
El grupo siderúrgico Celsa ha logrado dar la vuelta a sus cuentas en tan solo tres años, el tiempo que ha pasado desde que un juzgado de Barcelona avaló el plan presentado por los fondos acreedores que atesoraban la deuda del grupo para cambiar parte de esta por el 100% de las acciones, quitándole la propiedad a la familia Rubiralta. Tras completar el plan de reestructuración y volver a beneficios, los accionistas consideran ahora que ha llegado el momento de desinvertir en la compañía, y han pedido al consejo de administración que explore las vías para hacerlo, ya sea mediante una venta, una fusión o una salida a Bolsa. La empresa, que por su tamaño y sector es estratégica, ha avisado al Gobierno del inicio de este proceso, en el que empezará por contratar a bancos asesores para analizar las opciones
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