En apariencia, nada ha cambiado. La incertidumbre geopolítica sigue marcando el paso, Oriente Próximo continúa siendo un polvorín, las tensiones inflacionistas se resisten a desaparecer y las rentabilidades de la deuda se mantienen en máximos de dos décadas. Tras semanas de castigo a los bonos y a la renta variable, los mercados se conceden un respiro. De la mano de la moderación de los precios energéticos y de las noticias positivas que trae la inteligencia artificial, los inversores aprovechan para tomar posiciones. El precio del petróleo brent, que llegó a marcar un mínimo de 97 dólares por barril, vuelve a colocarse por encima de los 100 dólares al cierre de las Bolsas en Estados Unidos.
El S&P 500 alcanza récord, mientras el petróleo vuelve a los 100 dólares por barril de ‘brent’
En apariencia, nada ha cambiado. La incertidumbre geopolítica sigue marcando el paso, Oriente Próximo continúa siendo un polvorín, las tensiones inflacionistas se resisten a desaparecer y las rentabilidades de la deuda se mantienen en máximos de dos décadas. Tras semanas de castigo a los bonos y a la renta variable, los mercados se conceden un respiro. De la mano de la moderación de los precios energéticos y de las noticias positivas que trae la inteligencia artificial, los inversores aprovechan para tomar posiciones. El precio del petróleo brent, que llegó a marcar un mínimo de 97 dólares por barril, vuelve a colocarse por encima de los 100 dólares al cierre de las Bolsas en Estados Unidos.
El Nasdaq ha revalidado este martes sus máximos históricos y ha contagiado su entusiasmo al S&P 500, que también ha niveles nunca vistos. Los anteriores databan de mediados de agosto, antes de que las expectativas de tipos más altos y el repunte de las rentabilidades de la deuda desencadenaran una corrección. El S&P 500, el más seguido por los gestores, ha concluido este martes con un alza del 0,6%, en los 7.820 puntos, mientras que el índice que agrupa as las empresas tecnológicas ha avanzado un 0,45% y roza los 27.600 puntos. La verdadera prueba será comprobar si este renovado optimismo logra imponerse a unos riesgos que siguen lejos de desaparecer.
El comportamiento de la renta variable europea ha sido discreto al mirar de reojo a un viejo fantasma de la crisis de deuda: la prima de riesgo. Aunque la situación actual está lejos de parecerse a la vivida durante los rescates periféricos, el ensanchamiento de los diferenciales añade un nuevo foco de preocupación para unos mercados que afrontan valoraciones exigentes y riesgos al alza. Aun así, los inversores aprovechan cualquier resquicio para recuperar parte del terreno perdido. El Ibex 35, que en la jornada anterior se vio impulsado por los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, logra mantener el tono positivo, aunque con mucha más moderación. Después de llegar a subir más de un 1% y tocar los 19.500 puntos en niveles intradía, el selectivo ha ido perdiendo fuerza. Al cierre, ha sumado un 0,75%, suficiente para afianzarse por encima de los 19.400 puntos.
El comportamiento de la Bolsa española se mantuvo en línea con el del resto de índices europeos, que registraron ascensos de entre el 0,8% del Dax alemán y el 0,4% del FTSE británico. Aunque la renta variable europea ha perdido impulso desde principios de agosto, cuando se enfriaron las expectativas de un acuerdo en Oriente Próximo, sigue sorprendiendo la resistencia que muestran los mercados. En un ejercicio marcado por la volatilidad y los sobresaltos, el S&P 500 acumula ganancias superiores al 14,5% y el Ibex 35 rebasa el 12%. Detrás de esta resistencia sigue estando la misma narrativa que ha impulsado las ganancias en los últimos dos años: la confianza en que el crecimiento de los beneficios empresariales será capaz de compensar unos tipos de interés más elevados durante más tiempo.
La próxima cita clave llegará la semana que viene, cuando la gran banca estadounidense dé el pistoletazo de salida a la temporada de resultados del tercer trimestre. Las expectativas son exigentes y cualquier decepción podría ser castigada con dureza. Por ahora, sin embargo, las empresas siguen mostrando una confianza superior a la habitual. Según los datos de FactSet, solo 44 compañías del S&P 500 han revisado a la baja sus previsiones de beneficio por acción, una cifra claramente inferior a la media de los últimos cinco años.
A la espera de que se conozcan las cuentas, la caída de los precios energéticos vuelve a jugar a favor de los mercados. Por cuarto día consecutivo, el barril de brent mantiene la tendencia bajista y cae por debajo de los 100 dólares después de que los productores del Golfo hayan aumentado los envíos de crudo a través del estrecho de Ormuz. Según los datos recopilados por Bloomberg, la producción de Kuwait ronda ya el 75% de los niveles previos a la guerra. La mejora de la oferta contribuye a aliviar las presiones inflacionistas y da algo de oxígeno a unos inversores que en las últimas semanas habían tenido que hacer frente al repunte de las rentabilidades de la deuda y a la perspectiva de unos tipos elevados durante más tiempo.
Con este telón de fondo, los inversores ponen freno a la venta de deuda. Aunque las rentabilidades siguen cerca de máximos de dos décadas y continúan siendo un foco de presión para los mercados, la escalada se toma un respiro. El bono español a diez años se mantiene en el 4,1%, mientras el francés al mismo plazo ronda el 4,8%. La tregua alcanza también al mercado de divisas. Después de semanas penalizado por las dudas fiscales y el aumento de la aversión al riesgo, el euro consigue estabilizarse frente al dólar. La moneda única, sin embargo, continúa cerca de mínimos de 17 meses y se cambia por 1,12 dólares.
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