
La Comisión Nacional Antimonopolios (CNA) de México ha autorizado la operación por la que Telefónica venderá su negocio mexicano a Melisa Acquisition por 450 millones de dólares (400 millones de euros al cambio actual), una decisión que despeja uno de los principales obstáculos regulatorios para que la compañía española abandone el mercado mexicano. La autorización fue adoptada por el pleno de la CNA con cuatro votos a favor y posteriormente hecha pública por el organismo, que concluyó que la concentración tiene “pocas probabilidades de afectar el proceso de libre concurrencia y competencia económica”. La operación todavía no está cerrada, pero entra ya en su fase final y queda pendiente de completar los trámites necesarios para que OXIO tome formalmente el control de Movistar México.
La comisión antimonopolios considera que no hay peligro para la competencia y acerca a Telefónica a su salida del país
La Comisión Nacional Antimonopolios (CNA) de México ha autorizado la operación por la que Telefónica venderá su negocio mexicano a Melisa Acquisition por 450 millones de dólares (400 millones de euros al cambio actual), una decisión que despeja uno de los principales obstáculos regulatorios para que la compañía española abandone el mercado mexicano. La autorización fue adoptada por el pleno de la CNA con cuatro votos a favor y posteriormente hecha pública por el organismo, que concluyó que la concentración tiene “pocas probabilidades de afectar el proceso de libre concurrencia y competencia económica”. La operación todavía no está cerrada, pero entra ya en su fase final y queda pendiente de completar los trámites necesarios para que OXIO tome formalmente el control de Movistar México.
La autorización de la CNA permite avanzar en la compraventa del 100% de las acciones de Pegaso PCS y Celular de Telefonía, las sociedades que concentran la actividad de Telefónica en el mercado mexicano. El comprador es Melisa Acquisition, vehículo participado por la plataforma tecnológica estadounidense Oxio y Newfoundland Capital Management. La transacción está valorada en 450 millones de dólares, aunque el importe final estará sujeto a los ajustes contemplados en el acuerdo de compraventa. Para Telefónica, la operación supone desprenderse de uno de los últimos grandes activos que todavía mantenía en Latinoamérica y continuar con la estrategia de reducción de su exposición a la región. Actualmente, la multinacional española solo mantiene el control de la filial venezolana (puesta a la venta) y de Vivo, aunque el operador brasileño es considerado estratégico.
La decisión de la autoridad mexicana no significa, sin embargo, que el cambio de propietario se haya producido ya. La CNA concede a las partes un plazo de seis meses para consumar la operación, contado desde el día hábil siguiente a la notificación de la resolución. Ese periodo puede ampliarse una única vez por otros seis meses si concurren causas justificadas. Telefónica y Melisa deberán comunicar posteriormente a la autoridad que la operación se ha ejecutado y aportar la documentación que acredite el cumplimiento de las condiciones establecidas. El cierre, por tanto, podría producirse en los próximos meses y, si se utiliza la prórroga prevista, prolongarse hasta la segunda mitad de 2027.
El perímetro de la operación es amplio. Melisa adquirirá las sociedades que desarrollan el negocio móvil de Telefónica en México, junto con las plataformas de soporte de negocio y de los sistemas de clientes, centros de atención y otros activos necesarios para mantener la prestación de los servicios.
También quedará dentro de la transacción la participación de Telefónica en Grupo Telecomunicaciones de Alta Capacidad (GTAC), además de determinados activos vinculados a la infraestructura de telecomunicaciones. La operación incorpora asimismo una plantilla de más de 1.500 trabajadores, que pasará al nuevo propietario una vez se complete la compraventa.
Uno de los principales efectos de la autorización será el cambio de control de una compañía que cuenta con más de 20 millones de clientes en México. Movistar ocupa actualmente una posición relevante en el mercado móvil mexicano, aunque por detrás de los dos grandes operadores del país: Telcel (América Móvil) del empresario mexicano Carlos Slim y la estadounidense AT&T. Para Oxio, la compra representa un salto de escala muy significativo, al pasar de su actual modelo de operador y proveedor tecnológico a controlar directamente una gran base de clientes y una operación nacional de telecomunicaciones.
Oxio ha planteado una transformación del negocio para reducir costes y modernizar su infraestructura tecnológica. Uno de los elementos centrales de su estrategia es la utilización de servicios en la nube y la migración progresiva de determinados sistemas y datos. La compañía estadounidense también ha previsto mantener inicialmente la marca Movistar, de forma que el cambio de propietario no implique necesariamente una desaparición inmediata de la enseña comercial con la que opera actualmente Telefónica.
Para los clientes, la autorización no supone por ahora un cambio inmediato. Movistar continuará funcionando con normalidad mientras no se produzca el cierre de la operación. El cambio de accionista se producirá cuando se ejecuten formalmente las operaciones societarias y se completen los trámites correspondientes. A partir de ese momento, Melisa asumirá la gestión del negocio y Telefónica dejará de tener el control sobre la actividad de Movistar en México.
Los 450 millones de dólares de la transacción proporcionarán además recursos financieros que Telefónica podrá destinar a sus prioridades de inversión y a la reducción de deuda. La autorización mexicana también elimina una de las principales incertidumbres que pesaban sobre la operación. Hasta ahora, la venta estaba condicionada a obtener las autorizaciones regulatorias necesarias. Con el visto bueno de la CNA, el proceso entra en una fase fundamentalmente ejecutiva: completar los trámites, obtener las autorizaciones adicionales que sean necesarias y proceder al cierre. Una vez consumada la operación, Telefónica habrá dado otro paso relevante en su retirada del negocio de telecomunicaciones en México.
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