
Un deportista pasa mucho tiempo con sus zapatillas. Algunos, como el ex triatleta Olivier Bernhard (Suiza, 58 años), les dedican horas de pensamiento. ¿Cómo pueden ser más ligeras? ¿Cómo suavizar el impacto? ¿La amortiguación? Al final, se cansó de especulaciones teóricas y fundó, junto a dos socios, la marca de zapatillas On, que la semana pasada sacudió la moda deportiva al fichar al futbolista Kylian Mbappé.
El empresario suizo impulsó la llegada del delantero francés, con el que la marca aspira a plantar cara a Nike y Adidas
Un deportista pasa mucho tiempo con sus zapatillas. Algunos, como el ex triatleta Olivier Bernhard (Suiza, 58 años), les dedican horas de pensamiento. ¿Cómo pueden ser más ligeras? ¿Cómo suavizar el impacto? ¿La amortiguación? Al final, se cansó de especulaciones teóricas y fundó, junto a dos socios, la marca de zapatillas On, que la semana pasada sacudió la moda deportiva al fichar al futbolista Kylian Mbappé.
On nació en 2010 con la idea de cambiar el running y ofrecer la experiencia de “correr sobre las nubes”. O este fue, al menos, el fantasioso eslogan que inventaron sus tres fundadores: Bernhard, David Allemann y Caspar Coppetti. Desde la reorganización de la compañía el pasado mayo, estos dos últimos ejercen como co-CEO y el ex atleta continúa como miembro ejecutivo del consejo de administración, concentrado en los productos de alto rendimiento y en la relación con los deportistas, que incluye las nuevas incorporaciones como Mbappé. “Mantenerme cerca de los atletas me ayuda a seguir sintiéndome joven”, aseguró en un podcast.
En 2019 ficharon al tenista Roger Federer. Entró como socio y supuso la entrada de On en el tenis. Ahora la compañía pretende repetir el salto en un mercado todavía mayor. Mbappé llega tras romper una relación de casi 20 años con Nike, y mete de lleno a la firma suiza en el diseño de calzado de gama alta para futbolistas. No se han desvelado los términos económicos del acuerdo, que durará diez años. Pero se sabe que incluye un paquete accionarial para el jugador. On también anunció que ficha al ex futbolista Thierry Henry como director de fútbol.
Bernhard nació en San Galo, una ciudad del noreste de Suiza, entre el lago de Constanza y los Alpes, famosa durante siglos por sus tejidos y bordados. Pasó su infancia en Gossau, también en la Suiza oriental. A los 13 años, su familia se mudó a Heiden, en el cantón de Appenzell Rodas Exteriores. Ya debía gustarle el atletismo, porque cuando llegó le molestó no encontrar una pista de 400 metros en la que entrenar. Pese a que las oficinas de la empresa están en Zurich, hasta hace poco seguía viviendo ahí, junto a su mujer, Christine Geissler, y sus tres hijos.
“Soy un emprendedor que aborda todo con la mentalidad de un atleta de élite”, dijo en una entrevista. Antes de empresario fue uno de los mejores deportistas de resistencia de la historia de Suiza. No especialmente precoz. Tras hacer una formación de comercial, pasó una temporada en Canadá y vio un reportaje sobre triatletas estadounidenses que se preparaban para un Ironman. Se enganchó. Hasta los 22 años ni siquiera sabía nadar a crol. Se hizo profesional en 1993 y compitió hasta 2005. En su palmarés figuran tres campeonatos mundiales, un Europeo y 15 títulos suizos entre triatlón y duatlón. “Desde pequeño me gustaba el deporte. No era el más rápido, lo mío eran las largas distancias”, resumiría después.
Pocas pruebas se le dieron mejor que Zofingen. El Powerman de esta localidad suiza es una de las grandes citas mundiales del duatlón de larga distancia. La propia organización la presenta como el duatlón más duro del mundo. Bernhard ganó ocho veces entre 1994 y 2004 y acabó siendo conocido como el “rey de Zofingen”. También se impuso cinco veces en el Ironman de Suiza. En 1999 terminó quinto en el de Hawái y completó el maratón final en 2 horas, 41 minutos y 57 segundos.
Su carrera tuvo además un episodio de dopaje que terminó sin sanción. Tras ganar en Zofingen en 1998, un control detectó unos tres nanogramos por mililitro de metabolitos de nandrolona. La federación suiza lo suspendió durante un año y anuló el resultado, pero Bernhard recurrió y el Tribunal de Arbitraje Deportivo acabó dándole la razón.
Se retiró en 2005 para dedicar más tiempo a su familia y por una lesión en el tendón de Aquiles. Por entonces ya llevaba muchos años pensando en las zapatillas. Una leyenda cuenta que Bernhard, un poco a lo Isaac Newton, pisó una manguera en el jardín y se dio cuenta de que aquel material proporcionaba al zapato la amortiguación que buscaba. En realidad, la idea original pertenecía a un ingeniero. Bernhard tuvo el ojo de ver en aquella tecnología, que luego sería el germen de CloudTec, una de las señas de identidad de la marca, un potencial de negocio. “Llevaba mucho tiempo buscando una zapatilla que no solo confinara y restringiera el pie, sino que, por el contrario, proporcionara soporte al cuerpo donde lo necesitaba, permitiéndole al mismo tiempo la libertad de aprovechar al máximo sus capacidades”, explicaría.
Primero acudió a Nike, que por aquel entonces le patrocinaba. No tuvo éxito. “Me escucharon con respeto, pero la verdad es que no me hicieron caso”, recordó. On nació finalmente en enero de 2010 junto a Allemann y Coppetti. Bernhard y Coppetti se habían conocido cuando este último trabajaba como periodista deportivo. La relación cuajó y Coppetti acabó encargándose de parte de la comunicación de Bernhard. Más tarde entró en McKinsey, donde conoció a David Allemann, el tercer cofundador.
El gran salto llegó con Federer. El tenista subió una foto con unas zapatillas de On y los fundadores decidieron escribirle para darle las gracias. Tras varias reuniones, el mayor deportista de la historia de Suiza entró en 2019 como inversor y colaborador en el desarrollo de producto. On cerró 2025 con 3.014 millones de francos suizos de ventas, unos 3.200 millones de euros, un 30% más que el año anterior. Según Statista, entre 2020 y 2024 sus ventas se multiplicaron por más de cinco. Es una de las marcas deportivas que más crecen.
Al cierre de 2025, controlaba alrededor del 5% de la propiedad económica y el 18,9% de los derechos de voto, más que cualquiera de los otros ejecutivos de forma individual. Su remuneración declarada en 2025 ascendió a unos 3,17 millones de francos suizos.
La llegada de Mbappé hace más realista la posibilidad de hacer frente a los dos gigantes, Nike y Adidas, que entre los dos equiparon a ocho de cada diez futbolistas del pasado Mundial. Pero no hay que olvidar que Bernhard está bastante acostumbrado a las largas distancias y a los retos imposibles.
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