Foto: Instagram / Negro Rada
El jueves 27 de agosto, el Salón de los Pasos Perdidos en el Palacio Legislativo fue testigo de la despedida final de Rubén Rada, una figura destacada tanto en la música uruguaya como en la latinoamericana. El evento, abierto a todo el mundo entre las dos de la tarde y las nueve de la noche, atrajo a familiares, compañeros, artistas, funcionarios y numerosas personas del barrio.
Este jueves 27 de agosto, el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo se convirtió en el escenario del último adiós a Ruben Rada, una de las figuras más importantes de la música uruguaya y latinoamericana. El velatorio, abierto al público desde las 14.00 y hasta las 21.00, convocó a familiares, amigos, músicos, autoridades y cientos de seguidores que llegaron hasta la puerta principal del edificio, sobre Avenida del Libertador, para rendir homenaje al artista.
Rada falleció el miércoles 26 de agosto a las 15.30 horas, a los 83 años, después de “pelear un mes con una neumonía y sus complicaciones”, según comunicó su familia en redes sociales. La noticia generó una conmoción inmediata en Uruguay y la región, y llevó al Poder Ejecutivo a decretar duelo oficial para este jueves 27 de agosto, con el pabellón nacional a media asta en edificios públicos, embajadas y cuarteles.
Una despedida con música, tambores y emoción
El velatorio comenzó minutos después de las 14.00, pero desde el mediodía ya había decenas de personas esperando en las inmediaciones del Palacio Legislativo. Entre los primeros en llegar estuvieron la exvicepresidenta Lucía Topolansky, la senadora Blanca Rodríguez, la ministra de Salud Pública Cristina Lustemberg y la ministra de Industria Fernanda Cardona.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada ocurrió alrededor de las 16.00, cuando León Gieco, Natalia Oreiro, Ricardo Mollo, Jorge Nasser y los hijos de Rada se reunieron alrededor del féretro para cantar “Blumana” y “Muriendo de plena”. La interpretación rápidamente se convirtió en un canto colectivo: el resto de los presentes sumó sus voces y marcó la clave de candombe con las palmas, coreando la letra de una canción que el propio Rada había concebido como una despedida alegre.
La senadora Blanca Rodríguez, quien definió a Rada como un amigo personal, recordó en diálogo con El País que el músico siempre pidió que su partida fuera celebrada con alegría:
“Rada nos ha dejado un legado de una música exquisita, pero también un estilo: un estilo de alegría, de subirse al escenario, contagiar esa alegría y celebrar la vida cada vez. Cuando yo me muera no quiero llantos ni pena. Se está cumpliendo. Realmente esto es el mejor homenaje para él y para toda su gente”.
Rodríguez destacó además la versatilidad musical de Rada: “Transitó por los distintos géneros de la música: no solo por el candombe; pensemos en el blues, el jazz, el bolero, la plena, la murga. Tenía un oído privilegiado para ser un autodidacta”.
La presencia de las autoridades y el reconocimiento oficial
El presidente Yamandú Orsi y su esposa, Laura Alonsopérez, ingresaron al Salón de los Pasos Perdidos minutos después de las 15.30 para despedir al músico. Alonsopérez no pudo contener el llanto frente al féretro, mientras el presidente saludaba a León Gieco y a Natalia Oreiro.
Orsi ya había recordado públicamente su vínculo con Rada en una rueda de prensa previa:
“Era un artista, una persona que tenía mucha cercanía, mucha capacidad de vincularse en una cena, un almuerzo o una reunión, sentarte a conversar sobre cosas de la vida. Por supuesto uno lo miraba en el escenario y era gigante, pero tuve la suerte de tener ese vínculo de hablar de cualquier cosa, mucho de fútbol”.
El ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, definió a Rada como “una especie de embajador cultural de nuestro país en el mundo” y aseguró que “nace con él una leyenda que va a inspirar —y espero que inspire— a artistas nacionales, a quienes defienden la cultura, su raza y la identidad”.
Por su parte, la vicepresidenta Carolina Cosse pidió un minuto de silencio en el Senado y destacó el legado del músico: “Su arte para la cultura uruguaya, para la infancia, para la juventud, para todas las edades, su música, su sentido del humor, su coherencia, su solidaridad, su generosidad, con todos, con los otros artistas, es muy difícil de describir”.
Lucía Topolansky también se mostró conmovida por la respuesta popular y subrayó la dimensión del legado de Rada:
“El candombe es una música nacional para este país, pero él la fusionó con una cantidad de cosas, le dio estatura y la universalizó. Era un hombre tremendamente solidario y nunca se olvidó de sus circunstancias. Hay que ver de las circunstancias que salió. Y nunca le oías una palabra de rencor, de odio. Deja un enorme agujero”.
La música en las calles: el homenaje espontáneo
El velatorio no fue el único espacio de despedida. La noche del miércoles, cientos de personas se autoconvocaron en el barrio Palermo, en la zona de Isla de Flores, donde Rada se crió y donde el candombe marcó su identidad artística. Con tambores, canciones y baile, los vecinos celebraron su vida y su obra en un homenaje popular y espontáneo.
Este jueves, la música volvió a sonar en las afueras del Palacio Legislativo. Una cuerda de tambores llegada especialmente desde Rosario, Argentina, con cuatro tambores y una Mama Vieja, interpretó “Las manzanas” y “Candombe para Gardel” mientras unas 50 personas se reunían para bailar y corear las canciones. Los integrantes de la comparsa Madrugada contaron que apenas se enteraron de la muerte de Rada, decidieron viajar a Montevideo para despedirlo.
El sepelio del viernes y el legado de una figura única
Según informó la familia, el sepelio de Ruben Rada tendrá lugar el viernes 28 de agosto. El cortejo fúnebre partirá a las 11.00 desde la esquina de Isla de Flores y Santiago de Chile, en el barrio Palermo, con destino al Cementerio del Norte. El punto de partida no es casual: Rada creció en esa zona, rodeado de comparsas y tambores, y desde allí construyó una carrera que lo llevó a fusionar el candombe con el rock, el jazz y el pop, y a convertirse en un referente internacional.
A lo largo de su trayectoria, Rada lanzó más de 40 discos y recibió, entre otros galardones, el Premio Grammy a la Excelencia Musical en 2011, otorgado por la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación. También fue reconocido con el Master of Latin Music de Berklee y con premios Gardel.
Su legado, sin embargo, trasciende los premios. Como señaló el Ministerio de Educación y Cultura, Rada fue “protagonista de transformaciones decisivas de la música uruguaya” y su “capacidad de creación, experimentación y encuentro entre tradiciones contribuyó a ampliar los horizontes de la música nacional y a su proyección internacional”.
El cineasta Luis Ara, director de Rada, la película (2024), también presente en el velatorio, resumió el sentimiento de muchos:
“Tuvimos la suerte de haber hecho la película sobre su vida, que la pudiera ver y disfrutar. Eso fue lo más lindo de todo. Que la película la siga viendo la gente, que es un registro que va a quedar para siempre para todos nosotros”.
Rada se fue, pero su música, su alegría y su huella en la cultura uruguaya permanecen. Como pidió en vida, su despedida fue con candombe, con tambores y sin llantos. Un adiós a la altura de un gigante.

