Shein protagonizó un accidentado debut en la Bolsa de Hong Kong al llegar a desplomarse hasta un 10% en las primeras horas de cotización, después de años de vaivenes y planes frustrados que provocaron una caída del 73% en su valoración desde 2022, una señal de las dudas que todavía genera entre los inversores el modelo de negocio del gigante de la moda rápida.
La empresa ha afrontado crecientes dificultades, como aranceles más elevados, una mayor vigilancia regulatoria y una alta competencia
Shein protagonizó un accidentado debut en la Bolsa de Hong Kong al llegar a desplomarse hasta un 10% en las primeras horas de cotización, después de años de vaivenes y planes frustrados que provocaron una caída del 73% en su valoración desde 2022, una señal de las dudas que todavía genera entre los inversores el modelo de negocio del gigante de la moda rápida.
Las acciones llegaron a caer hasta un 10%, hasta los 43,72 dólares hongkoneses (5,58 dólares estadounidenses o 4,80 euros) en las primeras operaciones, frente al precio de salida a Bolsa de 48,56 dólares hongkoneses (6,19 dólares o 5,33 euros), antes de recuperar parte de las pérdidas. Los títulos de Shein cotizaron planos durante unos minutos para después registrar una fuerte presión vendedora, con órdenes de venta ejecutándose tres veces con más frecuencia que las compras.
El diario local South China Morning Post ya había avanzado que los títulos de Shein habían bajado este lunes hasta un 28% en el ‘mercado gris’, plataformas donde se negocia de forma extraoficial con valores que no se pueden negociar a través de un mercado autorizado en ese momento.
La salida a Bolsa constituye una prueba del apetito de los inversores por los minoristas de internet, un sector que recientemente ha tenido que enfrentarse a los efectos de la inflación, las disrupciones comerciales y la cautela de los consumidores en mercados clave, entre ellos China. También ofrece una nueva referencia para valorar a las compañías de comercio electrónico transfronterizo tras años de escrutinio regulatorio y de un cambio en el entusiasmo de los inversores hacia empresas vinculadas al desarrollo de la inteligencia artificial.
“Los numerosos desafíos de Shein son bien conocidos por los inversores y probablemente explican la fuerte caída de la acción el día de su salida a bolsa”, afirmó Vey-Sern Ling, director general de Union Bancaire Privée. “El crecimiento se está ralentizando y las pérdidas aumentan en medio de una intensa competencia tanto de compañías de comercio electrónico como de empresas de moda rápida. Más importante aún, su modelo de negocio sigue viéndose alterado por la evolución de las regulaciones internacionales”, indicó.
La compañía recaudó 1.700 millones de dólares (1.464 millones de euros) en la oferta, lo que le otorgó una capitalización bursátil de algo más de 26.000 millones de dólares (22.400 millones de euros), muy por debajo de la valoración de 100.000 millones de dólares (86.000 millones de euros) que llegó a alcanzar en el pasado. Aun así, sigue siendo una de las mayores empresas de moda y confección cotizadas del mundo, aunque todavía por debajo de la sueca Hennes & Mauritz AB (H&M), valorada en unos 30.000 millones de dólares (25.850 millones de euros).
Desde el pico de su valoración, la empresa ha afrontado crecientes dificultades, entre ellas aranceles más elevados, una mayor vigilancia regulatoria y una competencia intensificada por parte de Temu, de PDD y AliExpress, de Alibaba Group. “Con los inversores favoreciendo las compañías relacionadas con la inteligencia artificial y la tecnología en Hong Kong, el atractivo de Shein es relativamente limitado como empresa tradicional de comercio electrónico que depende en gran medida de la competencia en precios”, señaló Shen Meng, director del banco de inversión Chanson & Co., con sede en Pekín. “El aumento de los costes relacionado con las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, así como una historia de crecimiento menos convincente que la de Alibaba o PDD, probablemente mantendrán su valoración con descuento”.
Fundada en China y actualmente con sede en Singapur, Shein ha construido un gigante global de la moda rápida gracias a una cadena de suministro basada en datos capaz de producir y distribuir rápidamente prendas de bajo coste directamente a los consumidores. La compañía fue una de las grandes beneficiadas por el auge del comercio electrónico durante la pandemia. Sin embargo, los intentos de salir a bolsa en aquel momento fracasaron debido a obstáculos regulatorios y políticos que frustraron sus planes de vender acciones en Estados Unidos y Reino Unido. Finalmente, Hong Kong se convirtió en el mercado elegido para su debut bursátil. Y algunos inversores consideran que aún existe riesgo de nuevas caídas.
Shein obtuvo el apoyo de varios inversores de referencia, entre ellos Boyu Capital, Tiger Global Management, General Atlantic, Tencent Holdings Ltd. y UBS Asset Management Singapore. Los inversores ya existentes en la compañía también se comprometieron, junto con estos accionistas clave, a no vender sus acciones adquiridas en la salida a bolsa durante un periodo de seis meses como muestra de confianza en la empresa.
La parte minorista de la oferta pública fue suscrita 5,6 veces, mientras que los inversores institucionales solicitaron 2,6 veces las acciones disponibles, según informó la compañía en un documento presentado el lunes por la noche.
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